viernes 20 de noviembre de 2009

Carlos Liendro: "Julio Cortázar y el analfabetismo en Latinoamérica"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


En "Sobre la función del intelectual", Julio Cortázar, escribía: "Porque además no se debe olvidar que aparte de las barreras de la opresión existe en América Latina otra barrera aún más temible y desesperante: la imposibilidad en que se encuentran enormes masas populares de acceder a los productos culturales que podrían ayudarlas a pensar por sí mismas, a elevarse en su conciencia política, a ir descubriendo las raíces más auténticas de su identidad nacional y latinoamericana. Me refiero, naturalmente, al enorme porcentaje de analfabetismo que sigue dándose en la gran mayoría de nuestros
países."

El había sido maestro en Bolívar y Chivilcoy (provincia de Buenos Aires) y profesor de literatura inglesa en la Universidad de Cuyo (Mendoza). Había nacido en Bruselas en 1914, cuando su padre era diplomático en Bélgica. A los cinco años viene a Argentina y vive en Banfield, al sur de la capital. En 1951 obtiene una beca y se va a Francia, trabajará como traductor de la UNESCO. Cinco años antes, Jorge Luis Borges, en la revista Los anales de Buenos Aires, le publica su primer cuento. "Casa Tomada".

Ese primer cuento, que aparecerá en ‘Bestiario’, ha sido interpretado como el reflejo del momento político que le tocaba vivir. La calidad de sus cuentos y sus ficciones tienen un alto nivel de simbolismos. Donde lo cotidiano pasa a una brusca dualidad. Es como una realidad escindida: lo extraño, lo siniestro, se presenta en algo inesperado y posible. Casa Tomada, cuenta la apacible vida rutinaria que llevan dos hermanos de una clase social media alta (Cortázar detalla los usos y costumbres de este sector; su porcelana, sus revistas, su forma de tomar el té, su mirada a Europa) y que de repente (lo imprevisible)se sienten invadidos por una fuerza extraña, que les va ocupando por partes su casa. El cuento ya es un clásico en la literatura de ficción, pero las interpretaciones posteriores relacionan, el ascenso de las masas populares a través del primer peronismo (1945-1955) como esa ‘fuerza extraña’ que invadía a la oligarquía de Buenos Aires en su moral y su tranquilidad.

Su compromiso político comenzará en los 60, después de la Revolución cubana ; posiblemente como al Sartre de la post-guerra cuando descubrió al marxismo..Comparo estos dos intelectuales, en el proceso de cambio que tuvieron, ya que Jean Paul Sartre, estuvo en 1934 estudiando la filosofía de Husserl y de Heidegger,( sobre fenomenología y existencialismo) en Alemania, pero en ese período nunca mencionó en su literatura o filosofía lo que hacían los SA (tropas de asalto nazis) que ya perseguían a los judíos, comunistas, socialistas y a todos los que se opusieran al ascenso total de Hitler al poder.

Julio Cortázar conoció Cuba en 1962, invitado por la Casa de las Américas (estuvo junto a Fidel Castro y el Che Guevara), y su concepción política tuvo un cambio profundo en su compromiso como intelectual, en todo lo que iba a suceder en Latinoamérica. Sartre había estado en Cuba en 1960, escribió sobre su experiencia en la isla: Huracán sobre el azúcar.
Cortázar junto a Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, fueron el boom literario de los 60, a través de la distribución de Carlos Barral, los conoció todo el mundo. Latinoamérica comenzaba una serie de criminales dictaduras militares (la primera es en Brasil), dentro del plan seguridad, con préstamos para la compra de armas, la formación de militares en métodos que hoy se siguen aplicando en el continente.

Es el período del exilio, pero también de su mayor producción. Aparecen no solo cuentos, también sus grandes novelas como: Rayuela; 62, modelo para armar; Libro de Manuel, etc. El inicio de la década del 70, lo encuentra con Salvador Allende en Chile. En sus escritos para distintos periódicos lucha contra la dictadura (1976- 1983) en Argentina, hoy están recopilados en libros como ARGENTINA: AÑOS DE ALAMBRADAS CULTURALES. Allí aparecen artículos como: Nuevo elogio de la locura, América latina: exilio y literatura, Las estrategias del miedo, Literatura e identidad, Qué poco revolucionario suele ser el lenguaje de los revolucionarios!

Sobre la función del intelectual, Una maquinación diabólica: las desapariciones forzadas. Toda esa literatura estaba censurada en nuestro país, y pocos sabían todo lo que hizo Julio Cortázar, por los exiliados Latinoamericanos que estaban en Francia, por los Derechos Humanos y contra la Guerra de las Malvinas, que utilizaban los militares demagógicamente como una bocanada nacionalista para seguir oprimiendo al pueblo.

Con la revolución nicaragüense, también asume el compromiso. Sus artículos están reunidos en NICARAGUA TAN VIOLENTAMENTE DULCE, allí denuncia la intervención de la CIA y del gobierno de Reagan, en la ayuda económica y en armas a la "Contra". Hoy todo esto está firmemente documentado de cómo no solo el congreso norteamericano votaba una ayuda de 25 millones de dólares para que realizarán sabotajes y matanzas a maestros, médicos, y destruyeran instalaciones, y sembradíos en Nicaragua, sino de cómo se le informaba a la población estadounidense, sobre la idea de lo peligroso que era el gobierno sandinista y una invasión que realizarían a EEUU.

Veinte años después, es necesario seguir analizando el aparato de propaganda que son los medios de comunicación. Alcanza con pensar en la CNN y la guerra de Irak (tanto la primera como la segunda, bajo el gobierno de los Bush). Cortázar veía esto en nuestro continente .Ya no le preocupaba él como escritor (un escritor puede escribir buenos libros, tener prestigio, etc.), lo que le preocupaba es quienes leerían. Quienes se benefician con la ignorancia. En Latinoamérica han aumentado las cifras de analfabetismo y se han incrementado las de semianalfabetismo. Las poblaciones rurales e indígenas siguen aún más excluidas socialmente. "La conquista del poder es una cosa, pero de nada sirve si no se ve inmediatamente acompañada por la conquista de una conciencia cultural y política en los niveles populares." Escribía en un artículo ya citado.

Cuando visitó por última vez nuestro país, en la primavera democrática de 1983, el gobierno radical no lo recibió, serían los mismos que luego aprobarían leyes del perdón y Obediencia debida, que dejaría a miles de torturadores y de crímenes contra la humanidad impunes. En el teatro Margarita Xirgú, algunos escritores exiliados que habían vuelto, Las Madres de Plaza de Mayo, defensores de Derechos Humanos, le rindieron un homenaje, a alguien que venía a despedirse. Sabía que su leucemia no le daría mucho tiempo. En 1984 falleció.

En un discurso pronunciado unos años antes leyó (...) "Puede llegar el día en el que uso reiterado de las mismas palabras por unos y por otros, no deje ver ya la diferencia esencial de sentidos que hay en términos tales como individuo, como justicia social, como Derechos Humanos, si bien sean vistos por nosotros ó por cualquier demagogo del imperialismo ó del fascismo. Es hora de pensar que cada uno de nosotros tiene una máquina mental de lavar y si esa máquina es su inteligencia y su conciencia con ella podemos y debemos lavar nuestro lenguaje político de tantas adherencias que lo debilitan; solo así lograremos que el futuro responda a nuestra esperanza y nuestra acción, porque la historia es al hombre y se hace a su imágen y a su palabra."

CARLOS LIENDRO
Grand Bourg 25 de enero 2004

(Texto tomado de: Rebelión).

jueves 19 de noviembre de 2009

Nelson Manrique Reyna: "Cuando Haya derrotó a Lenin"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


En una entrevista concedida un año antes de su muerte, V. R. Haya de la Torre afirmó haber derrotado a Lenin en un debate sobre la naturaleza del imperialismo. Con muy justificada admiración el entrevistador anotó: “Quizá nadie en el resto del continente pueda sostener que tuvo una controversia con Lenin”. “Fue en 1927 –le dijo Haya–, en un Congreso Antiimperialista que se realizó en Bruselas. Cuando Lenin dijo que el imperialismo era la etapa superior del capitalismo, yo le rebatí su teoría. Le dije: ‘No, señor.

Eso no ocurre siempre. El imperialismo es la etapa superior en los países donde el capitalismo está desarrollado como en el occidente europeo, pero en nuestros países subdesarrollados el capitalismo está en su etapa inicial’”. Haya precisó que ganó la discusión amparándose en un librito que escribió Marx acerca del colonialismo. (“¿Haya Presidente?”, X – Semanario del Pueblo Peruano, Nº 117, 13-19 de julio, Lima, 1978).

Se trata de una victoria absolutamente extraordinaria, pues para 1927 Lenin llevaba ya tres años muerto. Murió en enero de 1924, cuando Haya tenía veintiocho años de edad y era apenas un destacado dirigente estudiantil de un país que seguramente muy pocos rusos serían capaces de ubicar en un mapamundi. La explicación más plausible de este incidente es que a Haya se le confundieron los recuerdos; en julio de 1978 estaba al borde de los 84 años y es posible que sus facultades mentales estuvieran ya deterioradas.

Lo que interesa destacar es que los delirios de un anciano no son arbitrarios. Su fantasía de haber derrotado en una polémica a Lenin se hace más comprensible si se considera la atmósfera de adulación de la que estuvo rodeado a lo largo de su vida.

En mayo de 1957 Haya volvía al Perú por un breve periodo y el Apra le preparó una recepción apoteósica. Su mejor amigo, Luis Alberto Sánchez, viajó con gran ilusión a Talara para darle la bienvenida, pero se llevó una desagradable sorpresa: “Regresé bastante decepcionado. Haya en Europa era un ser como el que ya conocía desde 1917, como el que traté en mis andanzas, pero este de Talara y Trujillo se parecía demasiado al Haya de las horas de embriaguez de poder, al de 1947, seco, a menudo descortés” (L.A. Sánchez, Testimonio personal: memorias de un peruano del siglo XX, Lima: Mosca Azul 1987, p. 26). Siempre existió en el Apra un aura religiosa rodeando al liderazgo de Haya y si a esto se le añade la inevitable existencia de ventajistas que medraban haciéndole la corte puede entenderse que terminara perdiendo la perspectiva sobre el valor de su aporte intelectual y su papel en la historia.

En mayo de 1948 Haya viajó a EEUU. He aquí algunas notas que entonces se escribieron en La Tribuna, el periódico oficial del Apra: “Lo han medido como se mide a los grandes hombres: como a Gandhi o a Roosevelt. En menos de dos meses y medio ha hablado ante los ‘jerarcas’ del pensamiento contemporáneo y ha fijado al mundo, presente y del mañana, con la doctrina y filosofía orientadora del aprismo. Esta ha sido pues la tarea gigantesca de ese gran hombre, orgullo del Perú y paladín de Indoamerica. Cuando la historia se haga… la figura señera y magistral del Jefe del Partido del Pueblo, Víctor Raúl Haya de la Torre, ha de emerger como la columna vertebral de un nuevo mundo capaz de llegar a la felicidad”. Haya había “descubierto nuevas concepciones, sobre las cuales va a levantarse la arquitectura del Hemisferio”. Su voz había resonado “exhibiendo ante la humanidad un nuevo credo de vida, una nueva filosofía y un nuevo destino”.

Los periodistas apristas lo comparaban con el Cid Campeador, y lo proclamaban “soldado glorioso que ha disparado hacia la eternidad los impactos de su genio creador”, etc. Guillermo Carnero Hoke llegó a describirlo como el “genio tutelar” que “parecía a veces tocar con su puño de piedra, desde un promontorio de siglos, las puertas de la inmortalidad. ..Parecía les a todos los asambleístas, después de terminado, haber vuelto de Dios” (Luis Eduardo Enríquez, La estafa política más grande de América. Lima: Ediciones del Pacífico, 1951, pp. 118-121).

Este artículo demuestra que Haya de la Torre siempre fue un mitómano y un mentiroso, se especializó en armar cuentos políticos y esa fue su vida que los apristas idealizan por conveniencia. El único problema que existe es que dio tela política para la supervivencia de una manga de pendejos que se subieron al tren de Haya para vivir del engaño y la corrupción. El APRA es la mejor escuela de la demagogia en América Latina, para muestra un botón : El pro chileno y pro imperialista ALAN GARCIA (Comentario de Manuel Mosquera).

miércoles 18 de noviembre de 2009

Alfredo Bryce Echenique: "Plagio Confirmado"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.



El Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI) confirmó, a través de la Sala de Propiedad Intelectual, que el escritor Alfredo Bryce Echenique plagió 16 artículos periodísticos publicados en diversos medios de comunicación.

Cabe recordar que en enero de este año, la Comisión de Derecho de Autor, primera instancia administrativa del INDECOPI, sancionó al autor al determinar que infringió el derecho moral de paternidad en la modalidad de plagio y el derecho moral de integridad. El derecho moral de paternidad es la facultad que tiene un escritor a ser reconocido como autor de una obra, es decir, que se debe publicar su nombre o seudónimo cuando es citado por un tercero. En tanto, el derecho moral de integridad está referido a que no se puede modificar o mutilar una obra.

Bryce Echenique apeló la sanción ante la Sala de Propiedad Intelectual, argumentando que existieron vicios en el procedimiento, que el caso no era aplicable a la ley peruana y que no se tomaron en cuenta los principios de proporcionalidad y razonabilidad. Además, sustentó que estaba en curso una demanda de amparo ante la institución para declarar nula la resolución.

Sin embargo, la Sala determinó que no existieron vicios en el proceso y que, de acuerdo a la Ley sobre Derecho de Autor, el INDECOPI sí es competente para resolver esta denuncia. Por ello, decidió sancionar al escritor con una multa de 20 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), equivalentes a 71 mil Nuevos Soles. Para fijar la multa tomó en cuenta que los plagios fueron reiterados y se difundieron a través de medios de comunicación masiva. En total, fueron plagiados o copiados ilegalmente 16 artículos, pertenecientes a 15 autores.

(Tomado de la revista Virtual Con Nuestro Perú)

martes 17 de noviembre de 2009

ÓscarCastro: Descubrimiento de América

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.



A Raúl González Labbé

Habría que empezar de nuevo.
Partir de la raíz del indio.
Ir al origen puro sin conceptos ya hechos .
Sólo así encontraremos la América no descubierta,
la América del vientre claro y los jocundos pechos,
la América con su propio idioma cantador,
galopando su libertad de yegua joven bajo cielo.

Tenemos cuatro siglos de invasiones.
No sabemos usar nuestros ojos.
Pies extraños caminan por nuestras heredades.
Extranjeras palabras definen gestos nuestros.
Oro, cobre y sudor americanos
-amalgama de gritos y protestas-
surcan el mar en barcos de incomprensibles
nombres.

América. Digo: la América de los bananos,
y los cafetales, y las caucheras y los minerales.
La América que pare abundancia.
La América de los grandes ríos y las montañas grandes.
El Nuevo Mundo que amamanta el mundo viejo.
La tierra en que mis hermanos los parias tienen hambre.
La América, si, la América quo no necesita nodrizas,
porque bebe leche de cielo en la cumbre del Aconcagua.

No la escolar América sabida por los mapas:
tierra tatuada de nombres y colores,
partida en Panamá por un canal de fierro
y comida en el Sur por los hielos australes,
sino ésta otra, ésta que nace
en el pétreo filo de los Andes
y cae como un poncho verde a dos mares azules.
Esta que va en mi canto americano,
resonando en el galope del charro,
del huaso, del llanero, del indio y del gaucho.
Esta que va en la espalda del cargador de muelles,
y en la espuela grandona, y en el sombrero
floreado,

y en la ojota besada por aguas y tierras,
y en el olor del mate amargo,
y en el lamento de la quena y la trutruca,
y en el aroma de la piña madura,
y en el maíz que ríe con risa de sátiro,
y en el coco y la jícara que recibe su jugo.
Esa es la América, hermanos.
Es pura la mañana. Cantan los pájaros.
Canta el sinsonte y el quetzal es un relámpago.
Vamos a descubrir la América nuestra.
El día agita sus banderas anchas.
Es hora de partir y amanecer.
Partamos.


Oscar Castro publica su primer poemario, Camino en el alba destacándose en la poética nacional. Camino en el alba, cronológicamente la primera obra de Castro, fue editada por Nascimento, Santiago, en 1938, con prólogo de Augusto D'Halmar. El influjo de éste obtuvo la publicación del libro, que sacó del anonimato a su autor.

Para leer y ver más, haga click aquí:
www.luiseaguilera.blogspot.com
Luis E. Aguilera
Director Nacional
Sociedad de Escritores de Chile

lunes 16 de noviembre de 2009

Julio Carmona: "Hay que cesar al César"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


“La mujer del César no sólo debe ser honesta sino también parecerlo”, dice el famoso aforismo. Y bien se sabe que ningún deshonesto va a admitir que lo es. Porque la “regla de oro” de todo delincuente es reclamar inocencia. El raciocinio de éstos es que una sola palabra te puede hundir o te puede salvar: si dices “sí” en lugar de decir “no”. Pero lo decisivo para la validez de ese “¡Soy inocente!” es que esté refrendado por una conducta irreprochable.

¿Cómo creerle al magistrado que no va a hacer variar los resultados de las denuncias que se ventilan en contra de la universidad que le ha pagado los gastos de un viaje internacional? Ningún servidor público (especialmente entre los políticos y los jurídicos) debe aceptar ningún especial trato ni contrato con ninguna institución ni pública ni privada. ¿Un juez trabajando en una Universidad, hoy por hoy que las universidades tienen tantos recursos por los cuales muchas de sus autoridades se convierten en corruptas?

La duda de su honestidad surge cuando uno se pregunta: ¿esa universidad le habría dado el especial trato o contrato si no fuera magistrado? El servidor público no sólo debe ser honesto sino también parecerlo. Y la única manera de parecerlo es rechazando cualquier compromiso que ponga en tela de juicio su honestidad. ¡Qué saludable fuera enterarse en los próximos días que, por ejemplo, un solo juez (entre los muchos que hay) ha renunciado a ser profesor en la Universidad que le ofreció ese cargo adicional!

Sé que es mucho pedir. Porque estamos en el Perú. Y en el Perú hasta los presidentes siempre han encontrado argumentos para justificar sus incongruencias. Si un ex Presidente se acoge a la prescripción de su juicio para presumir de una inocencia no probada (porque prescripción no es sinónimo de inocencia), ¿qué se puede esperar de otros servidores públicos que hacen de sus cargos un modelo para censurar?

Y lo más censurable de esas inconductas es que se convierten en espejos para la juventud. Si la autoridad lo hace ¿por qué no el común mortal que no tiene ninguna otra obligación que salir adelante a como dé lugar, en un país en el que las oportunidades no están a la vuelta de la esquina?

Aunque siempre habrá oportunidad para todo aquel que sin el menor reparo justifica sus deshonestidades con esta frase que es el sumun del oportunismo: “Siempre juego a ganador.” Sí, pero no olvides que el premio es el olvido o el deshonor.

domingo 15 de noviembre de 2009

Raúl Zibechi: "El colonialismo cabalga de nuevo"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


Diagonal
Rebelión,



A partir del año 2010 llegarán los bicentenarios de la independencia de los países latinoamericanos. Visto lo ocurrido en anteriores efemérides, como en 1992 con los 500 años de la conquista, habrá polémica en torno a la historia y las explicaciones que se dan del pasado. Aportamos una reflexión.

Hace tan sólo cinco años nadie consideró oportuno celebrar el bicentenario de uno de los hechos más trascendentes de la historia moderna: la primera revolución negra triunfante en el mundo. Cuando los esclavos comandados por Toussaint L’Overture expulsaron de Haití a los colonizadores franceses, en nombre de los mismos ideales que en 1789 habían llevado al “Tercer Estado” a derrocar a la monarquía, sólo obtuvieron recelos y rechazo de los revolucionarios de la metrópoli.

Mulas

Las palabras del conde de Mirabeau merecen ser recordadas. Cuando desde la colonia recién liberada se consultó a las autoridades rebeldes sobre la participación de sus habitantes en la elección de la Asamblea Nacional, los revolucionarios franceses respondieron a los revolucionarios haitianos que los derechos del hombre y del ciudadano no se extendían a los negros, por la sencilla razón de que (aún) no eran ciudadanos.

Mirabeau fue más lejos al pedir a la Asamblea Nacional que recordara a los haitianos que “al calcular el número de diputados que corresponden proporcionalmente a la población de Francia, no tomamos en consideración ni el número de nuestros caballos, ni el de nuestras mulas”.

Algo muy similar ocurrió respecto a la revuelta andina de 1780, dirigida por indios y ejecutada por indios, cuyo bicentenario no fue merecedor de fastos pese a constituir un claro antecedente de la liberación de las colonias que sobrevendría tres décadas más tarde. Sus líderes más conocidos, Tupac Amaru, Tupac Katari y Bartolina Sisa, siguen siendo referentes de segundo nivel frente a los “libertadores” como San Martín y Simón Bolívar, pese a que estos jamás hubieran podido triunfar sin el debilitamiento del colonialismo provocado por aquellos.

Propias tradiciones

Es cierto que en la década de 1980 los países latinoamericanos estaban gobernados por férreas dictaduras militares, que en modo alguno estaban dispuestas a revisar sus preconceptos sobre la historia. Pero llama la atención que las izquierdas, tanto las del Norte como las del Sur, aún se muestren tan remisas a la hora de poner las cosas en su sitio.

En este continente los pueblos originarios se han levantado a lo largo de cinco siglos, aunque de modo más persistente en los 200 últimos años.
Sus procesos han sido bien diferentes de los que encabezaron los criollos. En efecto, los indios no se han inspirado en los principios de la Ilustración, sino en sus propias tradiciones. Quizá para las izquierdas sea ir demasiado lejos aceptar que existe una genealogía rebelde y emancipatoria no ilustrada ni racionalista, que aunque no ha merecido mayor atención de las academias y de los partidos de izquierda, está en la raíz del pensamiento y las prácticas ‘otras’ de los oprimidos andino-amazónicos.

Otra genealogía

Sinclair Thompson, en Cuando sólo reinasen los indios, uno de los trabajos históricos más penetrantes sobre la historia rebelde de los aymaras, concluye que “no existe casi ninguna evidencia de que la insurrección panandina estuviera inspirada en los philosophes de la revolución francesa o por el éxito de los criollos norteamericanos”. Por el contrario, los rebeldes de 1780 sustentaron demandas y acciones en sus tradiciones comunitarias y como pueblos, en las prácticas asamblearias, descentralizadas y en el tradicional sistema de cargos rotativo o por turnos.

No es fácil aceptar que existe otra genealogía revolucionaria que puede contribuir a fecundar los pensamientos y las prácticas emancipatorias cuando el legado occidental de cambio social, los modos y códigos como hemos practicado nuestras rebeldías, está mostrando límites tan severos como la propia civilización que los produjo. Como mínimo, debería aspirarse a promover entre las dos orillas emancipatorias en las que ha abrevado la humanidad, la oriental y la occidental, diálogos y mestizajes que las fecunden. Indagar en esa dirección es el camino elegido en solitario por el zapatismo y unos pocos otros movimientos del sótano.

Hazañas criollas

Por el contrario, tanto los gobiernos de derecha como de izquierda parecen coincidir en celebrar la gesta de los criollos, que tuvo sus primeros estertores en Bolivia y Ecuador en 1809 y uno de sus momentos de mayor brillo en Buenos Aires en 1810.

No hay que ir muy lejos para concluir que se trata de criollos festejando hazañas de criollos, lo que no estaría nada mal si no pasaran por alto la importante ayuda que recibieron Bolívar y Miranda de los haitianos y que en los ejércitos de todo el continente había una buena proporción de indios y mestizos que, una vez conseguida la independencia, fueron las primeras víctimas de los ‘libertadores’.

Con la solitaria excepción de José Artigas, los hoy llamados ‘héroes nacionales’ de las independencias, no hicieron más que utilizar a indios y negros como carne de cañón. Lo peor, pese a todo, vino después, como bien lo puede atestiguar el pueblo mapuche.

Las nuevas naciones fueron mucho más lejos que los colonizadores en la destrucción de los pueblos originarios, como lo prueba la guerra de exterminio denominada por la República de Chile como “Pacificación de la Araucanía”.

En ese sentido, los criollos mostraron una decisión genocida mucho más audaz y profunda que sus abuelos españoles y portugueses. Ahí está la guerra de Triple Alianza, donde Brasil, Argentina y Uruguay diezmaron a Paraguay, haciendo el trabajo sucio que demandaba el imperio inglés para derribar las trabas al comercio de un país que buscada su autonomía además de su independencia.

Reconquista

Sería una ironía del destino si los millonarios festejos que se preparan por parte de los ‘iberoamericanos’ estuvieran cofinanciados por empresas como Repsol, Telefónica ENCE o el Banco de Santander, que están jugando un activo papel en la recolonización del continente.

Tendría su lógica: una parte sustancial de las ganancias de esas empresas provienen de sus negocios en América Latina, mucho más que de los emprendimientos en los países del norte. Repsol y Telefónica, se beneficiaron de las dudosas privatizaciones de gobiernos corruptos como los del argentino Carlos Menem, a los que repartieron cuantiosos sobornos para hacerse con el botín. Algunos de sus más destacados ejecutivos, así como los think tank de las derechas, se muestran muy activos en ‘promover las democracias’, o sea, en derribar a los gobiernos de Venezuela y Bolivia, así como apoyar a las derechas más ultras de este continente.

Bien mirado, tienen mucho para festejar. En la década de 1990, gracias a la liberalización promovida por el Consenso de Washington, volvieron a cargar oro y plata en sus arcas con la misma fruición que sus antepasados lo hicieron cinco siglos atrás. Ahora, cuando algunos gobiernos, con cierta timidez, les impiden seguir con el saqueo, se dedican a uno de sus deportes favoritos: conspirar, en nombre de la democracia y el libre mercado, contra las decisiones soberanas de los pueblos. Los festejos que se preparan, ¿forman parte de esa conspiración?

Raúl Zibechi. Analista y responsable de Internacional en el semanario uruguayo Brecha

http://www.diagonal periodico.net/El-colonialismo-cabalga-de-nuevo.html

sábado 14 de noviembre de 2009

José M. Vallejo "Homero Aridjis: ¿Un escritor marginalizado?"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


Del mismo modo como la obsesión por el tiempo marca la obra literaria de Marcel Proust en “En la busca del tiempo perdido,” observamos en el poeta y escritor mexicano Homero Aridjis, Michoacan 1940, una marcada obstinación, una sorprendente fascinación por el astro rey, el Sol y sus misterios, jeroglíficos y actos sacramentales traducidos en el mundo alucinante de las mariposas, las flores, el polen y los mitos mayas-aztecas relacionados. Tal vez por haberse iniciado como poeta, reconocido tempranamente en su talento por Octavio Paz, y haber sido premiado y celebrado posteriormente por su lírica versátil y vivencial, la novelística de este autor post boom hispanoamericano continúa, sin advertirse, la significativa técnica narrativa del también mexicano Juan Rulfo con los distintos planos cronológicos de pueblos vivos y muertos examinados por su propios habitantes. Es así que en la novela “El Hombre que amaba el Sol (2005)” y en la “Leyenda de los soles (1993)” el lector puede familiarizarse mediante la percepción poética, fuera de la retórica habitual, con la imagen mítica vinculada a la historia mexicana. Se profundiza a no dudarlo el sol de las pirámides definido por el autor como “el sol de los cerros de la creación mexicana de los cuatro soles y la era del quinto sol, como la actual.”

El aporte gramatical-lingüístico manejado por Aridjis, de alternancias temporales y espaciales mantiene a través de la lectura el contrapunto de varias narraciones simultáneas bajo un hilo conductor. Los prototipos originales se presentan por oposición y semejanza en la estructura totalizadora de la novela “El hombre que amaba el sol.” Las esporádicas apariciones de Margarita, la esposa de Tomás muerta súbitamente, son fragmentos de recuerdos donde se juntan hechos mágicos y rutinarios. Recuerdos donde están presentes las largas conversaciones de los diálogos de monólogos, los de ella centrados en las noticias estrafalarias y alarmantes, los de él en la fijación de los misterios del sol. “En Inglaterra los vehículos tienen el volante a la derecha” “En Rusia la falta de sol en invierno puede producir una tristeza azul, un desorden afectivo estacional. Con frecuencia la gente se cura de esa tristeza azul con alcohol.” “Se han avistado platillos voladores en la Zona del Silencio.” “Arrestaron al jefe de la policía de Chihuahua por dedicarse al secuestro y a la violación de menores.” Y Tomás responde “¿no crees que existen correspondencias entre las formas solares y las formas terrestres?” “La miel, ¿qué cosa hay más solar que la miel?” “Las flores amarillas de los campos son rayos solares materializados.” “Soñé que en otra vida fui el sacerdote egipcio que compuso la “Letanía de Ra” y en Teotihuacan el dios que creó el quinto sol de las cenizas de los cuatro soles anteriores.”

A través de esta novela existen saltos de la realidad al inframundo de los difuntos y los antepasados precolombinos, lugar donde las alucinaciones solares de Tomás, profesor destituido de un liceo escolar, motejado como el loco del sol, transportan al lector hacia la arqueología y la mitología de los complejos dioses mexicanos base de las abundantes leyendas populares. Clasificada su obra como del post boom, me inclino más, por el estilo, hacia la asignación de “nueva literatura” o como la llamo “literatura del siglo XXI” por su regreso al realismo con interrupciones “mágicas” en una prosa más sencilla de leer al poner énfasis en las culturas antiguas, las leyendas, la historia y el arte. De allí que Tomás, el carácter principal de la novela, adquiere por sí mismo el apellido de Tonatiuh que es el nombre del sol en el idioma nativo mexicano “Náhuatl” y a partir de ese instante su existencia transcurre en el centro de un mundo alucinado en búsqueda de la luz o sea el origen de las creencias indígenas desde los Incas en el Perú hasta los Aztecas en México. “El sol que va haciendo el día” y en el caso de Tomás “el que va haciendo la vida.”

También como en las novelas cubanas, Aridjis, se plantea en la narración el sincretismo religioso de los credos originarios con el catolicismo perteneciente al colonialismo. “En nuestro mundo el eclipse es una lucha entre el águila, nagual del sol, y el jaguar, la muerte. Miren dice un curandero nahua: “el jaguar del cielo nocturno se está tragando al Quinto Sol.” “Es el eclipse del divino sol por la intersección de la Inmaculada Luna, María Nuestra Señora Venerada en su sagrada imagen de Guadalupe, para librar de contagiosas pestes, y asegurar la salud de la especie humana,” se arrodilló una monja. “Bravo, ve y piensa: la danza del sol y de la luna con la tierra se está llevando a cabo” exclamó un maestro de escuela. “me tiemblan las chiches y mi vagina sangra”, una joven del Club de las Selenas alzó un alcatraz. ¿Vieron? Se me puso la carne de gallina, como si el eclipse del sol se hiciera dentro de mí.” … “En nuestra cultura –afirma el curandero-el eclipse de sol se dice Tonatiuh Qualo, que significa: el sol es comido, devorado en pedazos por el jaguar.” “Este eclipse mostrará al Cristo cósmico y a la María de los mares lunares la era del cambio,” aseveró la monja.

En la novela, Teresa, ahijada de Tomás quien fue su alumna en el liceo, está enamorada del viudo en permanente consulta con su esposa muerta Margarita, y él también es seducido por los encantos de su ex alumna padeciendo múltiples desvaríos sexuales nunca realizados. Este amor platónico transcurre plácido hasta la vejez, pues Tomás al sentirse inspirado a trabajar en sus investigaciones sobre el sol, se olvida del amor materializado. En realidad, en el conjunto de la novela, como en Pedro Páramo de Rulfo, estamos siempre en las fronteras de la vida y la muerte. El desafío de Aridjis, escritor de cierta manera marginalizado en su propio país por la crítica dedicada en su mayor parte a la propaganda de ventas y no a los logros literarios, primero el negocio luego la cultura, se enfrenta a la novela lineal o sea a la de construcción tradicional en la que han caído escritores como Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa con sus “Best Sellers,” en principio, hoy en día, ambos dedicados a temas triviales y sexuales (prostitución), luego de sus éxitos iniciales como novelistas de rango incluidos, sin crear estilos propios, como Carpentier, Cortázar y García Márquez, en el boom latinoamericano. El tono de estas obras triviales es invariablemente la descripción y no la denuncia acerca de la explotación del ser humano en las variantes étnicas, clasistas o de discriminación de la mujer en el mundo actual, donde está censurada cualquier apología dirigida a la segregación y la exclusión.

Poeta, narrador y diplomático, embajador de México ante la UNESCO, Homero Aridjis es también un combativo activista por los derechos humanos y la defensa del medio ambiente, habiendo creado el Grupo de Los Cien, conjunto de renombrados intelectuales y artistas comprometidos con la preservación de la naturaleza y el ecosistema, dinamismo no bien visto por las autoridades oficiales de México, aunque vitales para su creación literaria. Fuerza motriz progresista impugnada en su país de origen, motivo por el cual el autor se ha visto frecuentemente estorbado (marginalizado) en cuanto a la divulgación de su obra fundamental de hacer convergir la protección del agua, la tierra, los árboles, la vida animal, con la creación poética y novelística. Con 38 libros publicados traducidos a varios idiomas, y varios galardones literarios, la marginalización en el mundo de la cultura mexicana y latinoamericana oficial tiene que ver, sin duda, con su posición política e ideológica.