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martes, 9 de agosto de 2011

Juan Cristóbal: Poema de amor

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
 "Si no vives para servir, no sirves para vivir"
es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


(s/n)

descubrí
mirando las azoteas
y los pequeños pasos
que los peregrinos daban
antes de llegar a los sueños
que era mejor
estar enfermo que sano
porque podía escuchar llorar a los gatos
a los frutos caer y saludar a la luna en mis manos
y decirte mirando a los ojos
como si mirara duraznos
 te amo
llueve
                                                                           y te amo

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Juan Cristóbal: EL AMOR OLVIDA

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


(BOSQUE DE PALABRAS, publica con sumo agrado, este hermoso poema del poeta peruano Juan Cristóbal, quien ha tenido la gentileza de proporcionarnos su texto que ya había sido editado en forma de plaqueta por Ediciones Quipu, Lima, 2006).


“Aquí en mi corazón
Todas las noches
Se desbordan los ríos
”

Juan Gonzalo Rose

1

Creíste
Que me iba a joder

A terminar
Revolcando
En los basurales de la esquina

Vomitando
En los chiqueros de las calles

A tirarme a los abismos
De los enamorados desgraciados

A las olas
Para que las playas me tragasen

Pero nada de eso sucedió

Estoy herido
Es cierto
Apenado
Pero con un ramo de azucenas en las manos

2

Te cité
En un cine
Cuyas sombras
Sólo servían para ensombrecer
La felicidad de los duraznos

Donde sólo se veían
Películas pornográficas
Y donde las putas
Pasaban con sus rostros demacrados
Por la ausencia

Te lo juro
Yo no lo sabía

Pero me molestó
Haberte citado allí
En ese cine
Cuyas sombras
Sólo servían
Para ensombrecer la felicidad de los duraznos
Y los rostros demacrados de las putas

3

Tomamos café esa tarde
Hablamos de cosas intrascendentes
De crepúsculos escondiéndose en el cielo
De gaviotas extraviándose en las nubes
De silencios agrietándose en las playas

Por eso nunca te miré a los ojos
Porque sabía que iba a enamorarme
Y a tirar todo por la borda de mi vida

4

La primera vez que nos besamos
Fue en tu carro
Un Ford 58
Cuatro puertas
Plateado

El mar estaba a nuestras espaldas
Y rugía como un león en nuestros ojos

Al principio
No quise besarte
¿Te acuerdas?

Te dije que era un cobarde
Un marginal
Un idiota
Un cualquiera

Y no era verdad
Era peor que eso
Era un ser totalmente desgraciado

Pero cuando te besé
Sentí que todas las puertas se me abrían en la tierra

5

Enloquecí con tus besos
Te llamé desde todos los teléfonos del barrio
Desde todos los bares de las calles
Desde todos los rincones de la noche

Enloquecí con tus ojos
Con tus manos cálidas y tiernas
Con tus muslos duros y serenos
Con tus pechos redondos y rosados

Enloquecí en el día
Enloquecí en la casa
Y no puse límites al tiempo
El tiempo me llegó a las pelotas

6

Cuando quisimos hacer el amor
Por primera vez
Fue en ese hotel
Cerca del parque

Llevaste una botella de vodka
Y yo todas mis dudas y temores

Pero cuando bebimos el sexto trago
Hasta allí todo era bacán
Todo se fue al carajó

Gritabas
Cosas que no tenían que ver
Ni con el color azul de las estrellas
Ni con el cielo azul de nuestros cuerpos

Por eso te abandoné
Como tú dijiste después
Tirada en una cama
Chillando como una puta
7

Me enseñaste
Es verdad
A hacer el amor

Me descubriste todos los ríos de tu cuerpo
Todos los latidos de tu pecho
Todos los secretos de tus besos
Todos los afanes de la tarde
Todos los misterios del deseo
Y fue hermoso saber
Que podíamos hacer el amor
Descubriendo todos los esplendores de la tierra

8

Aprendiste a beber vino
Cuando hacíamos el amor

Por eso una tarde dijiste
“Cortémonos las venas
La sangre es el vino del amor”

Y nos cortamos las venas
Y bebimos nuestra sangre

El vino
Fue la copa sagrada de nuestro amor

9

Nos veíamos todos los días
Nos besábamos todas las tardes
Nos soñábamos todas las noches
Parecíamos la pareja perfecta del amor

Pero luego lo supimos
No hay amor perfecto en el amor

Minuto a minuto
Nos vamos descubriendo

Los orgullos
Las vanidades
Los errores
Las mentiras
Las pequeñas miserias de los hombres
Lo triste fue
No habernos dado cuenta
Que teníamos recuerdos y pasado

10

Hasta que aparecieron los celos
El temporal maldito de los celos

Y todo por culpa
De tu bendito celular
Que comenzaba a sonar
Mientras caminábamos
Mientras nos besábamos
Mientras hacíamos el amor

Era el pasado que te buscaba
Y nunca lo quisiste detener

Mi imaginación comenzó a volar
Como un monstruo por el cielo

Y allí creo
Se jodió nuestro amor

Se hicieron añicos nuestros sueños

11

Te insulté como quise
Te menté la madre
Te dije mil barbaridades

De eso me arrepiento
Pero ya es tarde

¿De qué vale ahora arrepentirse?
Pero así es
La vanidad tonta de los hombres
Siempre escudándonos
En las sombras acobardadas del orgullo

12

Nos peleamos
Infinidad de veces

Nuestras ausencias
Eran proverbiales

Cada uno por su cuenta
Como pájaros errantes

¡Qué tontos fuimos!

No nos dimos cuenta
De que la vida es pequeñita
Y la tranquilidad de las campanas
Es lo único que cuenta

13

Me llené de dudas
Fantasmas
Y temores

Mi vida fue una telaraña
Enredada entre tus dedos

Ahora sé que
Las inseguridades
Como las mentiras nunca salvan

14

Creíste que eras
La mujer más perfecta del mundo
Y yo
El mejor poeta del mundo

Por suerte
Nos equivocamos

Es que no supimos mirar el pasado
Las truculencias del tiempo
Los sinsabores del día
Las mezquindades del viento
Y nuestras propias derrotas

Nos ahogamos en un vaso de agua
Como la luna cuando llega el otoño

15

Hicimos el amor
En todos los hoteles del mundo
En todas las casas del mundo
En todas las escaleras del mundo
Mirando todos los espejos del cielo

No hubo lugar
Donde no hiciéramos el amor
Y tú me dejaras
Como un cristo crucificado

Hacer el amor
Se convirtió en lo más importante del mundo

Tal vez
Allí estuvo el error
Porque nunca reconocimos
Que también estábamos hechos
De palabras silencios y temores

16

Te hice
Miles de perradas

Una vez
Fui ebrio a tu negocio

Otra vez
Llamé a tu casa
Escondido entre los árboles

Resignadamente
Todo lo soportabas
Hasta que un día
El sol ardió en tus ojos
Y todo se fue al demonio

17

¿Recuerdas?
Fui tu profesor

Siempre te saqué a la pizarra
Porque me gustaban tus rodillas

Por eso me odiabas

Ahora me odias
Porque ya no me gustan tus rodillas
Salvo
El recuerdo apacible de tus labios

18

Me embriagué
Ferozmente
Para amarte

Para desearte
Para recordarte
Para soñarte
Ni eso pudo salvarme

Ahora
Me embriago
Ferozmente
Para olvidarte

19

Tuvimos un hijo
Y no lo tuvimos
Tuvimos un sueño
Y lo botamos

Tuvimos un amor
Y lo echamos a la basura

¿Qué nos faltó tener para que
El sol nos siguiera acompañando?

20

Hablábamos
Como locos por teléfono

A toda hora del día
En todo instante de la noche
Nos escribíamos por Internet
Nos hablábamos por Internet
Hasta nos hacíamos señales de humo

Nunca nos cansamos de hablar
De los atardeceres soleados en el viento
De las aguas prodigiosas del cielo

Ahora
Otro loco nos habla por teléfono
El silencio

21

Nunca fuimos al cine
A tomar un café en la esquina

Nadie nos conocía
Ni las aves conocían nuestros pasos
Para todos éramos un misterio

Los silenciosos del día
Los clandestinos del parque
Los sobrevivientes del fuego

Y ésa era nuestra felicidad
Pero yo jamás pude comprenderla
22

Nos despedimos callados
Llorando en silencio
El mar rugía como un león en las entrañas

Era noviembre
Todo un año perdido

Nos despedimos
Acariciándonos el rostro
Como cieguitos ancianos

Sin decir nada
Nos despedimos

Como un camino equivocado

23

Cada día
Una llamada por teléfono

Te quiero
Te amo
Te adoro
Te extraño

Después
Silencio

Otras voces
Otros ruidos
Otros sueños
Nos imponen sus sentidos

La soledad
De sus perversas equivocaciones


24

Un día
Dormimos juntos

Hicimos planes
Sueños
Proyectos

¿De qué sirvió todo eso
Si la vida nos entregó su cara más fea?
¿La vida
O nosotros mismos
Nos apuñalamos por la espalda?

Hicimos planes / proyectos
Que no sirvieron para nada

Ni siquiera
Para que el rumor del rocío
Cuajara sus delirios en el agua

25

Querías
Que cambiara de nombre

“Tu nombre trae desgracias”, decías
“Te hace naufragar en la nada
Vivir de dudas y vacíos”

Fue cuando me hiciste escribir una carta a mi hermano
Y enterrarla al pie de la higuera
“Para que no se reaviven los muertos”, dijiste

Todo esto lo acepté de buena manera
En bien de nosotros pero de nada sirvió
Fue más fuerte el ventarrón de la ausencia
La fragilidad tenaz del olvido

26

Todo lo veías
A través del silencio
Eras una bruja
Las hogueras y los astros
Eran tus cómplices

Y también el recuerdo de tu madre
Sabías / por ejemplo /
Cuando te mentía
Cuando me embriagaba
Cuando recorría las calles
Como un loco perdido

Sin embargo
Jamás adivinaste
Cuándo se agujereó nuestro amor

27

Creí conocerte
Pero no

Fuiste siempre un misterio
Una aurora perdida
Una alondra escondida en el agua

Ciertamente
Jamás llegamos a conocer el olvido

28

Amas a tus perros
Más que a tus sueños

“Borges” fue nuestro perro
Creció en los manantiales insondables de nuestro amor

Tú lo velaste noches enteras
Cuando estuvo a punto de morir
Ahora
Lo sigues amando

Mientras yo lo recuerdo
Desde la soledad infranqueable de mis huellas
29

El corazón lo tengo perdido

Me han dicho no mires
El sol ni las ventanas

Los árboles que tienen su nombre
Las nubes que tienen el tuyo

Cuídate del viento y las estrellas

No escuches la música
Que escuchaba contigo

Y esto me da miedo
No porque tenga el corazón destrozado
Sino porque el desastre ha invadido mi cuerpo

30

Tu sombra es eso
Una sombra en mi memoria
Una luz apagada en mi recuerdo

Ya nada me recuerda tu rostro
Ninguna estrella tus ojos
Ninguna colina tus brazos
Ninguna nube tus labios

Y es mejor así
Para que el olvido no se pierda en la nada

31

(Epílogo)

El amor olvida
Pero también regresa
Como el sol a las ventanas.

viernes, 23 de octubre de 2009

Juan Cristóbal: 1 / (mundo, problemas)

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.



¿Es bueno conocer el misterio de la vida?

¿El secreto de los días? ¿La indiferencia de los llantos?

¿La hipocresía de la niebla? ¿Los insultos del verano?

¿Lo insondable de las playas? ¿Los deterioros del olvido?

¿La delicia celosamente guardada de la estrella?


¿No sería mejor vivir con el espíritu nocturno de las aves?

¿Con la dimensión intolerable de la orilla?

¿Con el enigma manifiesto e irreprochable de los trigos?

¿Con la terquedad silenciosa y condenada de las cuevas?

¿Con la suerte inquietante del sonido?


¿De qué manera el nacimiento favorece nuestras huellas?

¿La sabiduría nuestras dudas? ¿Las equivocaciones nuestras fiebres?

¿Los problemas nuestros signos? ¿Las grietas nuestras penas?

¿El suicidio nuestras sombras? ¿Nuestras palabras el futuro?


¿No es verdad que la indignación de las mañanas

los insultos de los días la historia terca e incorregible de los años

perturban y cambian nuestras voces la sinceridad de nuestra culpa?


¿Qué hacer entonces con el tiempo que sobrevive a la tragedia?

¿Con los complejos que tratan de fundar una nueva situación

en la atrocidad de la esperanza? ¿O con esa forma diferente

y resignada de ver las cosas y comprenderlas

más allá del sueño y la sobriedad del infinito?


¿Llegar hasta el enigma de lo oscuro?

¿Hasta la frustración del desaliento?

¿Hasta la vergüenza punible de la ausencia?

¿Hasta el sinfín irracional de las ciudades?


Como véis no son preguntas sin respuestas

ni respuestas sin preguntas Son preguntas llenas de respuestas

que no alcanzan a resolver todos los atentados y delitos en el agua

Porque nadie es indispensable en el espejo

en las caricias de los labios en las contusiones de las manos

Ni siquiera el final de la existencia puede trascender

o redimir los umbrales tendenciosos de la infancia

Lo que viene y se hunde para siempre

en el árbol desdibujado y melindroso de la nada


(Texto proporcionado por el autor).

miércoles, 9 de abril de 2008

AUTOBIOGRAFIA, Juan Cristóbal


Me pervierto cuando hablo de mi vida
Cuando pienso en las raíces oscuras de mi sino
En la sinceridad imberbe de las plantas
En las heridas inocuas de los cielos
En los ojos infernales de los perros /
Mi vida / como veis /
Está llena de sapos y culebras
Alimañas y ladrones
Y no sé descifrar las miradas que me miran
Las palabras que me hablan
Los silencios que me quieren /
Por eso creo que la vida es una mierda
Un pedazo de locura atravesando los desiertos
Que nos hace creer -ingenuamente-
Que la felicidad es lo único valedero en el concierto
Para aceptar la delicia indispensable para ello:
Que la existencia es otra historia / otro espacio / otro modo
De ver la desvergüenza de los días
Los callejones intransitables de la muerte /
Pero todo /
Si lo entendéis bien / desde la miseria de los gritos /
No es sino una mentira inventada en el principio
Un desliz fatigado y envejecido en las ojeras de los gatos
Una forma reiterativa de amarrarnos a la mazmorra del olvido
A los mástiles palurdos y encebollados de los miedos /
Por eso envejezco sin hablarle a mis parientes
Sin mentarle la madre a los pendejos
Sin hacerle caso a los organilleros en los parques /
Y si miro de reojo a las muchachas
O fumo o sonrío en los prostíbulos baratos
Es una forma de agradecer a los vecinos
El estar vivo en este mundo
Soportando los chismes de la lluvia
Las injurias de los tontos
Y para hacerles creer a los incautos
Que me masturbo con las flores y las nubes y el mar
Picotón de las delicias
Cuando –en verdad-
Solo pienso en las figuras simiescas del delito
En los paisajes abandonados de las ruinas /
Por eso es que prefiero los fulgores desorbitados del pasado
A la codicia fervorosa y rudimentaria del futuro
Que siempre aparece y desaparece en las colinas
Como el rostro más oscuro y tenebroso de los tiempos /
De allí las preguntas que se me salen como trompos
Del fondo del pellejo:
¿Qué soy –realmente- en este mundo?:
¿Un moscardón rondando los arrabales de la noche?
¿Una sombra extraviada en los umbrales del delirio?
¿La melodía perdida y enloquecedora de los niños?
¿O ese geranio desatado en las tierras baldías del peligro ? /
Como las respuestas no llegan como quiero
No me queda más remedio
Que seguir siendo el silencio de una voz desconocida
Revelando sus secretos a la inocencia de la oruga
A los huevecitos pasados de los grillos /
Mientras siento desbocarse tiernamente mis aullidos
Como un fantasma
Por los restos de un universo sin sentido
Y entrar por esa puerta que jamás volverá abrirse
A no ser para encontrarse con las telarañas del vacío /
De este modo reconozco que la tristeza y la muerte
Son mis amigas y enemigas en el sueño
Compañeras inseparables de los mendigos y boxeadores
En el alba
De los poetas y jubilados en la tierra /
Y si se aman y comprenden
Como el sol cuando se arrecha con la luna en los hospicios
De la nada
Es porque les encanta viajar juntas
Hacerse arrumacos en todas las tabernas
Darse besitos en los asilos desesperados de la playa
Mientras derraman sus garbos y lisuras
Y sus voces insepultas
En todo el confín azul del universo

Juan Cristóbal,
Perú


viernes, 8 de febrero de 2008

MADRE, Juan Cristóbal



No puedo decir que eres la más dulce o la más bella de la tierra

O que tus manos vuelan como pájaros heridos en el alba
Pero sí que eres para mí como la última batalla perdida de la iglesia
Como el primer resplandor maravilloso del otoño
Como el mejor ciruelo caído en los atardeceres del camino
Como esa postal inédita escondida por la abuela antes de morir
Entre las hojas apacibles del invierno
No puedo decir que tus sueños o desvelos nada significan
Frente a todas las avaricias y adversidades manchadas del planeta
Pero sí que sigues trabajando como antes en la cocina
Sin levantar la cabeza o tus musitadas esperanzas podridas en la arena
En estas circunstancias cómo decir que eres la más dulce
O la más bella de la tierra
O que tus manos vienen como pájaros heridos en el alba
No por cierto para recitar otra vez
Las eternas mentiras de un poema aprendido en el colegio
O hacer un álbum lleno de luceros y hortalizas y entregártelo en la mañana
Como un corazón de oro atravesado por infamias
O emborracharse (como una luna llena por los bosques
Después de darte un beso en la mejilla) con los amigos en la tarde
Al pie de un árbol sepultado por la nieve tenaz de las estrellas
O bailar como un tonto en los salones pálidos y sucios de la burocracia
O invitar a los parientes nietos tíos o sobrinos
Para que digan que eres la más dulce o la más bella de la tierra
Y que tus manos vienen como pájaros heridos en el alba
Y después la fotografía el pajarito la cervecita helada
Y al cabo de diez o veinte años de casada como hoy en las mareas
Y en tu vieja mecedora al pie de tu puerta apolillada
Decir orgullosa "allí estoy"
Como si nada hubiese transcurrido.

Juan Cristóbal,
Perú