AÑO DEL PRIMER CENTENARIO DE VIDA DEL AMAUTA JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
Mientras los intelectuales “modernos” se afanan en predecir la “paulatina descomposición de las culturas andinas como efecto de los avances de la modernización”, tres décadas antes Arguedas, desconcertado primero y jubiloso después, se dedicó a estudiar el fenómeno inverso: la andinización de Lima, el centro de la cultura criolla y mestiza. Lima, empezó a ser invadida desde dentro por millones de indígenas que trajeron, además de su fuerza de trabajo para ofrecerla en el mercado, sus sueños, sus danzas y canciones y su extraordinaria espiritualidad, desconocida o desdeñada aún por la cultura oficial.
La vasta y notable producción de Arguedas ha sido examinada por numerosos especialistas, intelectuales, nacionales y extranjeros, desde Rouillón, Losada, Rama, Escobar, A. Cornejo Polar, Castro Klaren, Lienhard, Forgues, entre varios. William Rowe, en su libro Mito e ideología en la obra de José María Arguedas (1979) se pregunta: ¿Por qué Arguedas recurrió a una cultura sin literatura escrita? Y rememora la proposición desarrollada en el ensayo salvación del arte popular:
“Cuatrocientos años de catequización cristiana mediante cánticos y oraciones en quechua, y flagelación de los idólatras, dieron por resultado una afirmación más rotunda y honda de las antiguas creencias llamadas idolátricas. Esas creencias protegieron y protegen aún a la población subyugada”.
Arguedas puntualizó la necesidad de dar preferencia a la literatura oral, tanto porque su estudio sistemático apenas se había iniciado en el Perú, como porque es la expresión tradicional más vulnerable a los factores que impulsan los cambios de la cultura, extinguiéndose por esa causa más rápidamente que la música y la danza. Afirmó, además, que la cultura quechua funciona como una forma de defensa contra el mundo misti y enfatizó el dilema que plantea los lados positivos y negativos del mito. Yawar fiesta constituye un momento crucial en la trayectoria del autor, porque a partir de este libro comienza a ver el mito como un principio racional y un motor de acción, mientras que lo irracional está representado por el comportamiento de los mistis.
Nadie como él pinta, en forma magistral, el oprobio y la esperanza del campesinado en nuestra patria. La fuerza de la realidad subjetiva del universo andino caló tan hondo en su alma que su mensaje está impregnado de ese aliento. Tal vez por ello, sin oponer lo mítico a lo social-real, es que en una oportunidad escribió lúcidamente:
“No por gusto, como diría la gente llamada común, se formaron aquí Pachacamac y Pachacútec, Huaman Poma, Cieza y el Inca Garcilaso, Túpac Amaru y Vallejo, Mariátegui y Eguren, la fiesta de Qoyllur Riti y la del Señor de los Milagros; los yungas de la costa y de la sierra; la agricultura a 4,000 metros; patos que hablan en lagos de altura donde todos los insectos de Europa se ahogarían; picaflores que llegan hasta el Sol para beberle su fuego y llamear sobre las flores del mundo. Imitar desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”.
Valorar lo andino, desde la dimensión arguediana, significa no sólo recordar los intihuatanas o relojes solares, o los poemas míticos como expresión de una gran cultura, sino alentar la necesidad de nuevas formas de relacionarse con los hombres y mujeres andinos y con los productos culturales de estas gentes, reivindicar su potencialidad y autonomía en los marcos de una convivencia política donde el racismo no siga condenándolos a la miseria y la enajenación permanentes, o a las masacres dentro de sus propias comunidades. Surge, entonces, una pregunta de respuesta indispensable: ¿De qué modo cumplir la relación positiva mito-liberación? La falsa contradicción entre modernidad y tradición, tan popular en las ciencias sociales en el Perú, es superada por Arguedas en su propuesta de un socialismo integrador, transparente, humanista. : “Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico”.
.Una apuesta hacia el futuro
La propuesta de Arguedas despertó interés por la teorización acerca de la cultura nacional entre los humanistas, filósofos y científicos sociales recién al final del decenio del ‘70. Aníbal Quijano manifiesta preocupación, tanto por el rol del investigador social en el terreno cultural, como por la emergencia del grupo “cholo” como nuevo componente de la fisonomía social peruana; eje de sus ensayos es el tema de la dominación a través de la cultura. Dentro de similar perspectiva otros intelectuales y educadores se plantean diversas interrogantes y reflexiones sobre el carácter de la cultura y el problema de la identidad nacional en nuestro país: Augusto Salazar Bondy, José I. López Soria, Antonio Cornejo Polar, Manuel Baquerizo, Alberto Escobar, Guillermo Lumbreras, Wilfredo Kapsoli, Rodrigo Montoya, Alberto Flores Galindo, Manuel Burga, Carlos Iván Degregori, Nelson Manrique, Sinesio López, José Luis Ayala, Nicolás Matayoshi, entre otros, constituyen ejemplos de esta actitud.
En el verano de 1987 Alberto Flores Galindo fue laureado en Cuba por su trabajo Buscando un inca: identidad y utopía en los Andes. La perseverancia de los mitos y tradiciones y su correlación con los movimientos sociales de la historia andina son mostrados desde una perspectiva política audaz. Sin estar de acuerdo con la dimensión utópica que Flores Galindo sugiere para la simbología andina (particularmente considero que el discurso mítico encara mejor esta simbología,, hay que reconocer el aporte del historiador en desmitificar la "situación andina”, subrayando la humillante situación de andinos de carne y hueso, hambrientos de pan y de justicia. Para Arguedas, el “problema del indio” ¡eran los blancos!
Hoy día, aparece con más claridad que la única posibilidad para soldar esta fractura histórica de razas y culturas que se inició en el Perú hace 500 años, pasa necesariamente por dar una nueva dimensión a la solución de nuestros problemas. La desigualdad y violencia política actual ha terminado por dar cuenta de los peligros que se ciernen en el futuro si no exigimos el desmoronamiento de todo este andamiaje de códigos y normas racistas en que se asienta nuestro Estado. La lucha por una auténtica democratización del Estado ha devenido en un sector intelectual comprometido con la cultura andina, en un discurso que exige la necesidad de nuevas reglas de juego en lo económico, en lo político y en lo social.
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sábado, 22 de enero de 2011
martes, 24 de agosto de 2010
Rosina Valcárcel: PASTO-COLOMBIA-POESÍA-SOMBRILLA-POESÍA-HERMANDAD
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
En 1975, de paso hacia Caracas, me detuve en Bogotá sólo tres días, para visitar al sociólogo colombiano Joaquín Duque, a Guacolda, su compañera chilena y a la pequeña Camila. Durante el golpe de Pinochet, Joaquín había sufrido detención y tortura. Por fortuna logró salir y llegó a Lima a fines de septiembre de 1973. Aquí me lo presentó César Germaná. Estuvieron alojados en casa varios meses y cultivamos una bella amistad llena de alegría y esperanza. Entre abril y mayo del año 2004 volví a Bogotá invitada a la magnífica XVII Feria Internacional del libro (dedicado al gran Julio Cortázar) y al sui generis XII Festival de Poesía de Bogotá (liderado por Rafael Del Castillo Matamoros y Jairo Bernal).
Este año, 2010, retorné a Colombia estimulada a conocer Pasto y participar en el VI Recital Internacional de "Poesía desde el Sur" organizado por el Colectivo Sombrilla (11-20 de Agosto), cuyo Cofundador y coordinador es Zabier Hernández Buelva, escritor auténtico y licenciado en Ciencias Sociales. En el vuelo hacia el país hermano estallaron en mis oídos: De las cenizas vagas, de los huesos roídos por la desdicha, de la piel limada por el verdugo, de ese poema turbio que no desgrana Dios, soy testiga. Salí del túnel. En Bogotá conocí las sonrisas de Gloria y Jairo. Intuí que algo extraordinario estaba sucediendo. Me paré sobre el cable del alumbrado. Y en Pasto, “ese verde de todos los colores”, los grandes ojos de Zabier Hernández expresaron: La pregunta brota de una arteria cósmica ¿Dónde yacía mi acción antes de tu muerte?
San Juan de Pasto, ciudad de Colombia, capital del departamento de Nariño, además de ser la cabecera del municipio de Pasto, ha sido centro administrativo cultural y religioso de la región desde la época de la colonia. También conocida como Ciudad sorpresa de Colombia. Ahí nos reunimos, platicamos, leímos, cantamos, danzamos. Nos cobijaron los cálidos bardos del contestatario Colectivo literario Sombrilla.
Ayer tarde, de vuelta en Lima, intenté hilvanar una página que resumiera los días intensos, las mentes lúcidas, los espíritus rebeldes, los poemas redondos y no pude. Los recuerdos vivos estaban en mis retinas, las manos francas, la solidaridad noble, el diálogo fecundo, la discrepancia sana, la valoración de nuestras raíces, la gesta de nuestra identidad. El II Encuentro Internacional de culturas andinas también se desarrolló en gran forma, gracias al auspicio de la Gobernación de Nariño. Leí en TINKU que alguna vez un vate inquirió para qué es útil la poesía; acaso para revelar las infinitas potencias benéficas de la memoria histórica y la amistad entre los pueblos, manifestó Pablo Neruda sacudido en sus fibras más íntimas por los horrores de la guerra civil española. Después, al regresar a su tierra natal -ésta no ajena a la crueldad y salvajismo de la guerra-, apuntaló su espíritu y en un pacto cósmico desplegó las alas de su fuerza poética y compromiso: "Había pensado en todos los mundos, pero no en el hombre, a las primeras balas que atravesaron las guitarras de España, cuando en vez de sonidos salieron de ella borbotones de sangre, mi poesía se detiene como un fantasma en medio de las calles de la angustia humana y comienza a subir por ella una corriente de raíces y de sangre... Aunque el carné de militante lo recibí mucho más tarde en Chile, cuando ingresé oficialmente al Partido, creo haberme definido ante mí mismo como un comunista durante la guerra de España".
El Colectivo Poético y Cultural Sombrilla reúne a gestores culturales reveladores del departamento de Nariño, está conformado por Stefanie Chicaiza Realpe, Gloria Garzón Guerrero, Zabier Hernández Buelvas, Jairo Jurado Estrada, Arbey Villota Cruz, Jaime Morinelli Eraso, Gerardo Burbano, Oscar Quijano Burbano, Camilo Muñoz Chaves, Oscar Puetaman Coral, Carlos Díaz, Héctor Patiño Díaz. Este arco iris de combativos creadores cumplieron con su meritoria iniciativa realizar el VI Recital Internacional de Poesía Desde el Sur, que desde su germinal versión (2005) ha venido ascendiendo en el imaginario colectivo de los nariñenses y en múltiples territorios a través de los diversos participantes invitados internacionales y colombianos que han asistido desde entonces. Este año, en su sexta versión, el Encuentro contó con la presencia de voces poéticas significativas de Nuestra América: Brasil, Chile, Ecuador, México, Perú y Colombia, y una interesante lista de invitados regionales. Lástima que Haití no pudiera llegar (por absurdas razones ajenas a su voluntad). Hubo conferencias, paneles abiertos, diálogos, invitados especiales, lanzamientos de libros y proyecciones audiovisuales, entre otras actividades que enriquecieron la programación.
El VI Recital Internacional de poesía desde El Sur, es uno de esos escenarios tocados por la energía de la poesía, que se convierte en encuentro de culturas diversas, de lenguajes, de pensamientos y sueños, por la construcción de un mejor mundo para vivir, espacio para cimentar una sociedad justa, que permita las diferencias y las respete, sin dejar a un lado el debate de ideas, que le brinde a sus miembros las herramientas necesarias para desarrollar su intelecto y personalidad, que sea incluyente y por sobretodo que dignifique la condición humana como elemento principal de convivencia en una cultura de paz y respeto por la vida.
Héctor Patiño afirma: …la poesía se levanta admirable para estremecer todo lo que ella toque, instintiva y ancestralmente le brinda a su poseedor de manera mística, en cósmica danza con la Luna y el Sol, la energía que mueve su espíritu y que pone en relevante acento su infinita capacidad creadora y transformadora, las palabras escritas, atraídas mágicamente por aquellos que van tejiendo con ellas el dulce arrullo de los cantos milenarios, como con la serenidad de los vientos que esparcen semillas de esperanza y vida por doquier, para que sean su horizonte, la extensión de sus sueños y será ella, la poesía, la contadora de la historia que escribimos en estos nuestros tiempos. Casi cuarenta autores invitados conforman la antología Hacia el destino del viento. Los textos tienen alta calidad poética. El pintor invitado, Maestro Charlie García, muestra original trazo.
Son tantos los poetas que han florecido en Pasto, bello territorio andino y tropical. Hijos del sueño, frutos de la resistencia vital que sigue abriendo camino a pesar de todo: brutalidades, violaciones y profundas brechas en el tejido social latinoamericano. Seres que han encarnado la fuerza de la poesía y que mediante el asombroso acto expresivo de la palabra fulgurante y precisa, buscan transformar un mundo desgarrado y transido por el pavoroso culto al poder y a la desidia, en un universo sagrado y fecundo. Los hacedores de palabras nos ofrendan su poesía que nos acompaña con el fuego sagrado en nuestras cotidianeidades, para no vernos volcados en una absurda y venenosa competencia, rasgados por el eco del individualismo, la mezquindad, maltratados por el difícil engaño, posesos por el afán de satisfacer nuestros deseos sin reflexión y a toda costa... La poesía es puntal para la apremiante necesidad de recrear estos modos de vida que llevamos, vacíos e inoficiosos, para la construcción del diálogo fecundo entre los pueblos, entre pensamientos, entre las multiplicidades que somos; y seguir alentando y satisfaciendo esta necesidad vital de dignidad y plenitud, instancia donde la palabra poética se convierte en una hermosa herramienta que abre los umbrales a la conciencia y nos convoca a nuevos mundos y posibilidades no imaginadas.
La poesía nos orienta hacia el destino del viento, hacia el misterio de la vida…, serenamente nos retorna a lo verdaderamente importante, nosotros mismos.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
En 1975, de paso hacia Caracas, me detuve en Bogotá sólo tres días, para visitar al sociólogo colombiano Joaquín Duque, a Guacolda, su compañera chilena y a la pequeña Camila. Durante el golpe de Pinochet, Joaquín había sufrido detención y tortura. Por fortuna logró salir y llegó a Lima a fines de septiembre de 1973. Aquí me lo presentó César Germaná. Estuvieron alojados en casa varios meses y cultivamos una bella amistad llena de alegría y esperanza. Entre abril y mayo del año 2004 volví a Bogotá invitada a la magnífica XVII Feria Internacional del libro (dedicado al gran Julio Cortázar) y al sui generis XII Festival de Poesía de Bogotá (liderado por Rafael Del Castillo Matamoros y Jairo Bernal).
Este año, 2010, retorné a Colombia estimulada a conocer Pasto y participar en el VI Recital Internacional de "Poesía desde el Sur" organizado por el Colectivo Sombrilla (11-20 de Agosto), cuyo Cofundador y coordinador es Zabier Hernández Buelva, escritor auténtico y licenciado en Ciencias Sociales. En el vuelo hacia el país hermano estallaron en mis oídos: De las cenizas vagas, de los huesos roídos por la desdicha, de la piel limada por el verdugo, de ese poema turbio que no desgrana Dios, soy testiga. Salí del túnel. En Bogotá conocí las sonrisas de Gloria y Jairo. Intuí que algo extraordinario estaba sucediendo. Me paré sobre el cable del alumbrado. Y en Pasto, “ese verde de todos los colores”, los grandes ojos de Zabier Hernández expresaron: La pregunta brota de una arteria cósmica ¿Dónde yacía mi acción antes de tu muerte?
San Juan de Pasto, ciudad de Colombia, capital del departamento de Nariño, además de ser la cabecera del municipio de Pasto, ha sido centro administrativo cultural y religioso de la región desde la época de la colonia. También conocida como Ciudad sorpresa de Colombia. Ahí nos reunimos, platicamos, leímos, cantamos, danzamos. Nos cobijaron los cálidos bardos del contestatario Colectivo literario Sombrilla.
Ayer tarde, de vuelta en Lima, intenté hilvanar una página que resumiera los días intensos, las mentes lúcidas, los espíritus rebeldes, los poemas redondos y no pude. Los recuerdos vivos estaban en mis retinas, las manos francas, la solidaridad noble, el diálogo fecundo, la discrepancia sana, la valoración de nuestras raíces, la gesta de nuestra identidad. El II Encuentro Internacional de culturas andinas también se desarrolló en gran forma, gracias al auspicio de la Gobernación de Nariño. Leí en TINKU que alguna vez un vate inquirió para qué es útil la poesía; acaso para revelar las infinitas potencias benéficas de la memoria histórica y la amistad entre los pueblos, manifestó Pablo Neruda sacudido en sus fibras más íntimas por los horrores de la guerra civil española. Después, al regresar a su tierra natal -ésta no ajena a la crueldad y salvajismo de la guerra-, apuntaló su espíritu y en un pacto cósmico desplegó las alas de su fuerza poética y compromiso: "Había pensado en todos los mundos, pero no en el hombre, a las primeras balas que atravesaron las guitarras de España, cuando en vez de sonidos salieron de ella borbotones de sangre, mi poesía se detiene como un fantasma en medio de las calles de la angustia humana y comienza a subir por ella una corriente de raíces y de sangre... Aunque el carné de militante lo recibí mucho más tarde en Chile, cuando ingresé oficialmente al Partido, creo haberme definido ante mí mismo como un comunista durante la guerra de España".
El Colectivo Poético y Cultural Sombrilla reúne a gestores culturales reveladores del departamento de Nariño, está conformado por Stefanie Chicaiza Realpe, Gloria Garzón Guerrero, Zabier Hernández Buelvas, Jairo Jurado Estrada, Arbey Villota Cruz, Jaime Morinelli Eraso, Gerardo Burbano, Oscar Quijano Burbano, Camilo Muñoz Chaves, Oscar Puetaman Coral, Carlos Díaz, Héctor Patiño Díaz. Este arco iris de combativos creadores cumplieron con su meritoria iniciativa realizar el VI Recital Internacional de Poesía Desde el Sur, que desde su germinal versión (2005) ha venido ascendiendo en el imaginario colectivo de los nariñenses y en múltiples territorios a través de los diversos participantes invitados internacionales y colombianos que han asistido desde entonces. Este año, en su sexta versión, el Encuentro contó con la presencia de voces poéticas significativas de Nuestra América: Brasil, Chile, Ecuador, México, Perú y Colombia, y una interesante lista de invitados regionales. Lástima que Haití no pudiera llegar (por absurdas razones ajenas a su voluntad). Hubo conferencias, paneles abiertos, diálogos, invitados especiales, lanzamientos de libros y proyecciones audiovisuales, entre otras actividades que enriquecieron la programación.
El VI Recital Internacional de poesía desde El Sur, es uno de esos escenarios tocados por la energía de la poesía, que se convierte en encuentro de culturas diversas, de lenguajes, de pensamientos y sueños, por la construcción de un mejor mundo para vivir, espacio para cimentar una sociedad justa, que permita las diferencias y las respete, sin dejar a un lado el debate de ideas, que le brinde a sus miembros las herramientas necesarias para desarrollar su intelecto y personalidad, que sea incluyente y por sobretodo que dignifique la condición humana como elemento principal de convivencia en una cultura de paz y respeto por la vida.
Héctor Patiño afirma: …la poesía se levanta admirable para estremecer todo lo que ella toque, instintiva y ancestralmente le brinda a su poseedor de manera mística, en cósmica danza con la Luna y el Sol, la energía que mueve su espíritu y que pone en relevante acento su infinita capacidad creadora y transformadora, las palabras escritas, atraídas mágicamente por aquellos que van tejiendo con ellas el dulce arrullo de los cantos milenarios, como con la serenidad de los vientos que esparcen semillas de esperanza y vida por doquier, para que sean su horizonte, la extensión de sus sueños y será ella, la poesía, la contadora de la historia que escribimos en estos nuestros tiempos. Casi cuarenta autores invitados conforman la antología Hacia el destino del viento. Los textos tienen alta calidad poética. El pintor invitado, Maestro Charlie García, muestra original trazo.
Son tantos los poetas que han florecido en Pasto, bello territorio andino y tropical. Hijos del sueño, frutos de la resistencia vital que sigue abriendo camino a pesar de todo: brutalidades, violaciones y profundas brechas en el tejido social latinoamericano. Seres que han encarnado la fuerza de la poesía y que mediante el asombroso acto expresivo de la palabra fulgurante y precisa, buscan transformar un mundo desgarrado y transido por el pavoroso culto al poder y a la desidia, en un universo sagrado y fecundo. Los hacedores de palabras nos ofrendan su poesía que nos acompaña con el fuego sagrado en nuestras cotidianeidades, para no vernos volcados en una absurda y venenosa competencia, rasgados por el eco del individualismo, la mezquindad, maltratados por el difícil engaño, posesos por el afán de satisfacer nuestros deseos sin reflexión y a toda costa... La poesía es puntal para la apremiante necesidad de recrear estos modos de vida que llevamos, vacíos e inoficiosos, para la construcción del diálogo fecundo entre los pueblos, entre pensamientos, entre las multiplicidades que somos; y seguir alentando y satisfaciendo esta necesidad vital de dignidad y plenitud, instancia donde la palabra poética se convierte en una hermosa herramienta que abre los umbrales a la conciencia y nos convoca a nuevos mundos y posibilidades no imaginadas.
La poesía nos orienta hacia el destino del viento, hacia el misterio de la vida…, serenamente nos retorna a lo verdaderamente importante, nosotros mismos.
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