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domingo, 8 de junio de 2008

PALMAS Y GUITARRA, César Vallejo



Ahora, entre nosotros, aquí,
Ven conmigo, trae por la mano a tu cuerpo
Y cenemos juntos y pasemos un instante la vida
A dos vidas y dando una parte a nuestra muerte.
Ahora, ven contigo, hazme el favor
De quejarte en mi nombre y a la luz de la noche teneblosa
En que traes a tu alma de la mano
Y huimos en puntillas de nosotros.

Ven a mí, sí, y a ti, sí,
Con paso par, a vernos a los dos con paso impar,
Marcar el paso de la despedida.
¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta la vuelta!
¡Hasta cuando leamos, ignorantes!
¡Hasta cuando volvamos, despidámonos!

¿Qué me importan los fusiles?,
Escúchame;
Escúchame, ¿qué impórtanme,
Si la bala circula ya en el rango de mi firma?
¿Qué te importan a ti las balas,
Si el fusil está humeando ya en tu olor?
Hoy mismo pesaremos
En los brazos de un ciego nuestra estrella
Y, una vez que me cantes, lloraremos.
Hoy mismo, hermosa, con tu paso par
Y tu confianza a que llegó mi alarma,
Saldremos de nosotros, dos a dos.
¡Hasta cuando seamos ciegos!
¡Hasta
Que lloremos de tánto volver!

Ahora,
Entre nosotros, trae
Por la mano a tu dulce personaje
Y cenemos juntos y pasemos un instante la vida
A dos vidas y dando una parte a nuestra muerte.
Ahora, ven contigo, hazme el favor
De cantar algo
Y de tocar en tu alma, haciendo palmas.
¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta entonces!
¡Hasta cuando partamos, despidámonos!

César Vallejo,

Perú

viernes, 23 de mayo de 2008

Recordando a Alfonso de Silva: amigo de Vallejo


Alfonso estás mirándome, lo veo
desde el plano implacable donde moran
lineales los siempres, lineales los jamases.
(Esa noche, dormiste, entre tu sueño
Y mi sueño, en la rue de Ribouté.)
Palpablemente
tu inolvidable cholo te oye andar
en París, te siente en el teléfono callar
y toca en el alambre a tu último acto
tomar peso, brindar
por la profundidad, por mí, por ti.


Yo todavía
compro "du vin, du lait, comptant les sous"
bajo mi abrigo, para que no me vea mi alma,
bajo mi abrigo, aquel, querido Alfonso,
y bajo el rayo simple de la sien compuesta;
yo todavía sufro, y tú, ya no, jamás, hermano!
(Me han dicho que en tus siglos de dolor,
amado sér,
amado estar,
hacías ceros de madera. ¿Es cierto?


En la "bo
îte de nuit", donde tocabas tangos,
tocando tu indignada criatura su corazón,
escoltado de ti mismo, llorando
por ti mismo y por tu enorme parecido con tu sombra,
monsieur Fourgat, el patrón, ha envejecido.
¿Decírselo? ¿Contárselo? No más,
Alfonso; eso, ya nó!


El Hotel des Ecoles funciona siempre
y todavía compran mandarinas;
pero yo sufro, como te digo,
dulcemente, recordando
lo que hubimos sufrido ambos, a la muerte de ambos,
en la apertura de la doble tumba,
de esa otra tumba con tu sér,
y de ésta de caoba con tu estar;
sufro, bebiendo un vaso de ti, Silva,
un vaso para ponerse bien, como decíamos,
y después, ya veremos lo que pasa...


Es este el otro brindis, entre tres,
taciturno, diverso,
en vino, en mundo, en vidrio, al que brindábamos
más de una vez al cuerpo,
y, menos de una vez, al pensamiento.
Hoy es más diferente todavía;
hoy sufro dulce, amargamente,
bebo tu sangre en cuanto a Cristo el duro,
como tu hueso en cuanto Cristo el suave,
porque te quiero, dos a dos, Alfonso,
y casi lo podría decir, eternamente.


César Vallejo,

Perú



martes, 15 de abril de 2008

ESPAÑA APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ , César Vallejo


Masa


Al fin de la batalla,
Y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
Y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”.
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:

“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
Clamando: “Tanto amor y no poder nada contra la muerte”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
Con un ruego común: “¡Quédate hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
Le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
Incorporóse lentamente,
Abrazó al primer hombre; echóse a andar…


Mass

When the battle over,
And the fighter dead, a man came towards him
And said to him, “Don’t die, I love you so much!”
Butt he corpse, alas, went on dying.

Two men approached him and said again,
“Don’t leave us ¡Courage! Come back to life!”
Butt he corpse, alas, went on dying.

Twenty, a hundread, a thousand, five-hundread thousand
Came up to him, crying: “So much love and to be unable to overcome death!”
Butt he corpse, alas, went on dying.

Millions of individuals sorrounded him;
With a common request: “Brother, stay!”
Butt he corpse, alas, went on dying.

Then all the menof the Earth surrounded him;
Deeply moved, the sad corpse saw them;
He got up slowly, Embraced the first man, started to walk…

(Traducido al inglés por Ronald Hopper).


Masse

A la fin de la bataille
Et mort le combattant, un home vers lui s’avança
Et lui dit: “Ne meurs pas; je t’aime tant!”
Mais le cadáver, hélas! continua de mourir.

Deux autres vinrent à lui, lui répétant:
“Ne nous quitte pas! Courage! Reviens à la vie”
Mais le cadáver, hélas! continua de mourir.

Vingt, cent, mille, et cinq cent mille autres accoururent,
Clamant: “Tant d’amour, et ne rien pouvoir contre la mort!”
Mais le cadáver, hélas! continua de mourir.

Des millions d’hommes s’unirent
Dans une commune prière: “Reste-nous, frère!”
Mais le cadáver, hélas! continua de mourir.

Alors, tous les hommes de la terre l’entourèrent;
Le cadáver les vit, triste,èmotionné;
Lentement se dressa,
Prit le premier homme dans ses bras; se mit à marcher…

(Traducido al francés por: Georgette de Vallejo).

Masa

Auja majanacuy puchucaytam,
Majanacuj huañucun chayri, huc runa paypa casjanman chayaycuspan:
“¡Ama huañullaychu, nirajtam cuyayqui”, niycurja.
Ayañataj ¡huay! huiñaychacuspanri huañucuycuchcarja.

Iscay runaña asuycuspan musujmanta rimapayaycurjacu:
“¡Ama sajehuaycuchu! ¡Jalinchacuy! ¡Causayman cutirimuy!”, rispancu.
Ayañataj ¡huay! huiñaychacuspanri huañucuycuchcarja.

Hinaman payman chayaycurjacu iscay chunca, pachac,
Huaranja, pichja pachac huaranja runa
Japarillahuanña: “¡Hucnananaj cuyacuy imaynamá manaja
Atipanchu huañuypa callpanta!”, nispancu.
Ayañataj ¡huay! huiñaychacuspanri huañucuycuchcarja.

Huara-huaranjampiña huñunacuncu muyuriynimpi ruracuna
Huc simillapiña mañacuspancu: “¡Jeparicuy ñojaycuhuan huaujellay!”
Ayañataj ¡huay! huiñaychacuspanri huañucuycuchcarja.

Hinaptin tejsi muyuntinmanta runacunaña
Chaupicharjuncu; ayari chayña jahuarirjon paycunata llaquisja
Sonjon chaspisja;
Hinaman allichallamanta hatarirjuspan
Marjaricuycurja jayllampi caj runata; chaymantari puriyta jallaycurja …

(Traducido al quechua por Teodoro Meneses ).

(Textos proporcionados por Fransiles Gallardo).

Масса

В Конец сражения,
V
konets srabrrenia
И умершего боец, пришел человек

Y umershego boets, prishol chelavek
к нему .Y сказал ему:
k
ñemú . Y skazal yemú
"не умирай, любил тебя настолько! "

ne umerai, liuvil tibia nastolka
Но труп вздох! он продолжил умирать.

No trup vzdoj¡ on prodalrril umerat
К нему приблизились два и они повторили:

K ñemú priblizilis dva y oñi pavtarili
"не оставляй нас! Стоимость! Возвращайся в жизнь",

Ne
octabliai nas! Ctoimas! Basbrashaisia v rrizni
но труп вздох! он продолжил умирать.

No
trup vzdoj! on prodalrril umerat
Обратились к нему двадцать, сто, тысяча,
Obratilis
k nemú dbadsat, sto, tiisicha
пятьсот тысячи, Взывая:
piatsot
tiisicha, Vziibaya
"Настолько любовь и совсем не мочь против смерти ",

Nastolka lliubov y cavsiem ne moch protiv smerti
но труп вздох! он продолжил умирать.
No trup vzdoj! on prodalrril umerat
Его окружили миллионы индивидов,
cобщая просьба:
Yegvo akrurrili millioni indibidov
"Оставайся братом! ", но труп

Astavaicia Bratám!, no trup
Тогда, все мужчины земли окружили Его;

Tagda, vsie murrchinii zemlí akrurrili Egvo
их увидел грустный, взволнованный труп;
ij uvidel grustniei, vzvolnovanniei trup,
он присоединился медленно , Обнял первого человека;

on prisaediñilsia medlenna, Abñial pervovgva chelaveka
начал передвигаться в хождение
nachal peredvgatsia v jarrdenie


(Traducido al ruso por Jesús Ricse Villar, texto proporcionado por él mismo).

Massa

Finita la battaglia
E morto il combattente, a lui venne un uomo

E disse: "Non morire. Ti amo tanto."

Ahi, ma il cadavere seguitò a morire.

In due si avvicinarono e insistevano:
"Non lasciarci. Coraggio. Torna in vita."

Ahi, ma il cadavere seguitò a morire.

Accorsero venti, cento, mille, cinquecentomila,
Gridando: "Tanto amore, e nulla si può contro la morte".

Ahi, ma il cadavere seguitò a morire.

Lo circondarono milioni d'individui
Con preghiera comune: "Resat, fratello!"

Ahi, ma il cadavere seguitò a morire.

Allora tutti gli uomini della terra
Lo circondarono; li vide il cadavere triste, emozionato;

Si drizzò lentamente,

Abbracciò il primo uomo, si avviò.

(Traducido al italiano por Roberto Paoli. Texto Proporcionado por Sonia Castillo).




lunes, 14 de abril de 2008

ESPAÑA APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ, César Vallejo


Poema V

Solía escribir con su dedo grande en el aire:
"¡Viban los compañeros, Pedro Rojas!",
De Miranda de Ebro, padre y hombre,
Marido y hombre, ferroviario y hombre,
Padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes.

Papel de viento, lo han matado: ¡pasa!
Pluma de carne, lo han matado: ¡pasa!
¡Abisa a todos los compañeros pronto!

Palo en el que han colgado su madero,
Lo han matado;
¡Lo han matado al pie de su dedo grande!
¡Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!

¡Viban los compañeros
A la cabecera de su aire escrito!
¡Viban con esta b del buitre en las entrañas
De Pedro
Y de Rojas, del héroe y del mártir!

Registrándole, muerto, sorprendiéronle
En su cuerpo un gran cuerpo, para
El alma del mundo,
Y en la chaqueta una cuchara muerta.

Pedro también solía comer
Entre las criaturas de su carne, asear, pintar
La mesa y vivir dulcemente
En representación de todo el mundo.
Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,
Despierto o bien cuando dormía, siempre,
Cuchara muerta viva, ella y sus símbolos.
¡Abisa a todos los compañeros, pronto!
¡Viban los compañeros al pie de esta cuchara viva para siempre!

Lo han matado, obligándole a morir
A Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre, a aquel
Que nació muy niñín, mirando al cielo,
Y que luego creció, se puso rojo
Y luchó con sus células, sus nos, sus todavías, sus hambres, sus pedazos.

Lo han matado suavemente
Entre el cabello de su mujer, la Juana Vásquez,
A la hora del fuego, al año del balazo
Y cuando andaba cerca ya de todo.

Pedro Rojas, así, después de muerto,
Se levantó, besó su catafalco ensangrentado,
Lloró por España
Y volvió a escribir con el dedo en el aire:
"¡Viban los compañeros! Pedro Rojas".

Su cadáver estaba lleno de mundo.

César Vallejo,
Perú

martes, 22 de enero de 2008

LOS NUEVE MONSTRUOS, César Vallejo



I, desgraciadamente,

El dolor crece en el mundo a cada rato,

Crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,

Y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces

Y la condición del martirio, carnívora, voraz,

Es el dolor dos veces

Y la función de la yerba purísima, el dolor

Dos veces

Y el bien de ser, dolernos doblemente.

Jamás, hombres humanos,

Hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,

En el vaso, en la carnicería, en la aritmética!

Jamás tanto cariño doloroso,

Jamás tan cerca arremetió lo lejos,

Jamás el fuego nunca

Jugó mejor su rol de frío muerto!

Jamás, señor ministro de salud, fue la salud

Más mortal

Y la migraña extrajo tánta frente de la frente!

Y el mueble tuvo en su cajón dolor,

El corazón, en su cajón, dolor,

La lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,

Más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece

Con la res de Rousseau, con nuestras barbas;

Crece el mal por razones que ignoramos

Y es una inundación con propios líquidos,

Con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función

En que el humor acuoso es vertical

Al pavimento,

El ojo es visto y esta oreja oída,

Y esta oreja da nueve campanadas a la hora

Del rayo, y nueve carcajadas

A la hora del trigo, y nueve sones hembras

A la hora del llanto, y nueve cánticos

A la hora del hambre y nueve truenos

Y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,

Por detrás, de perfil,

Y nos aloca en los cinemas,

Nos clava en los gramófonos,

Nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente

A nuestros boletos, a nuestras cartas;

Y es muy grave sufrir, puede uno orar…

Pues de resultas

Del dolor, hay algunos

Que nacen, otros crecen, otros mueren,

Y otros que nacen y no mueren, otros

Que sin haber nacido, mueren, y otros

Que no nacen ni mueren (son los más)

Y también de resultas

Del sufrimiento, estoy triste

Hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,

De ver al pan, crucificado, al nabo,

Ensangrentado,

Llorando, a la cebolla,

Al cereal, en general, harina,

A la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,

Al vino, un ecce-homo,

Tan pálida a la nieve, al sol tan ardio!

¡Cómo, hermanos humanos,

No deciros que ya no puedo y

Ya no puedo con tánto cajón,

Tánto minuto, tánta

Lagartija y tánta

Inversión, tánto lejos y tánta sed de sed!

Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?

¡Ah! Desgraciadamente, hombres humanos,

Hay, hermanos, muchísimo que hacer.


César Vallejo,
Perú