Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir"
es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
Desnuda
Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que se nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
Alta hora de la noche
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.
Odiar el amor
La luna se me murió
aunque no creo en los ángeles.
La copa final transcurre
antes de la sed que sufro.
La grama azul se ha perdido
huyendo tras tu velamen.
La mariposa incendiando
su color, fue de ceniza.
La madrugada fusila
rocío y pájaros mudos.
La desnudez me avergüenza
y me hace heridas de niño.
El corazón sin tus manos
es mi enemigo en el pecho.
domingo, 22 de agosto de 2010
sábado, 21 de agosto de 2010
Antonio Machado: El crimen fue en Granada
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir"
es el lema de http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
El 19 de agosto se conmemoró un aniversario más del fusilamiento del gran poeta Federico García Lorca por el franquismo en 1936 y en recuerdo de su memoria, leamos estos poemas que le dedicó su coterráneo y también gran poeta, Antonio Machado:
El crimen fue en Granada
A Federico García Lorca
I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!...
II
EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
III
Se les vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
"Si no vives para servir, no sirves para vivir"
es el lema de http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
El 19 de agosto se conmemoró un aniversario más del fusilamiento del gran poeta Federico García Lorca por el franquismo en 1936 y en recuerdo de su memoria, leamos estos poemas que le dedicó su coterráneo y también gran poeta, Antonio Machado:
El crimen fue en Granada
A Federico García Lorca
I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!...
II
EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
III
Se les vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
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Verso: Machado
viernes, 20 de agosto de 2010
Héctor Abad: Elogio a la mujer brava
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!
Elogio a la mujer brava. Por Héctor Abad: Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!
Elogio a la mujer brava. Por Héctor Abad: Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá.
jueves, 19 de agosto de 2010
Walt Whitman: VIVIR
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo..
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas....
Vive con intensidad tu vida y no dejes nunca de soñar...
(La sociedad de los poetas vivos)
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Verso: Whitman
miércoles, 18 de agosto de 2010
Luis Jaime Cisneros: ¿Sabe, usted, qué significa leer?
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
No todos conocemos los antecedentes latinos del verbo leer. Leggere es una palabra latina de la que deriva la española. Esa palabra significaba ‘recoger el grano en el momento de la cosecha’. Había que recoger el buen grano. Esa tarea no se reducía, como podríamos pensar, a recogerlo. Antes se debía probar el grano, para recoger solamente el que estaba bueno y podía servir como alimento. Era un modo de asegurarse el provecho. Leer era una tarea que aseguraba el alimento. Era, por lo visto, una palabra del mundo rural. Este es el antecedente lejano.
Leer, entre los que hablamos español, significa reconocer las letras y las palabras. No significa pronunciar en alta voz lo que está escrito. Significa penetrar, comprender y saborear el contenido. Significa, así, comprender lo que está encerrado en los textos. No nos conformamos con que los ojos reconozcan los signos; necesitamos que la mente penetre en lo escrito y reconozca el significado: es decir, lo que han querido decirnos a través de la escritura. Ese saber garantiza un aprovechamiento inteligente.
Quien no ha leído no puede defenderse en la vida, porque no tiene nada sabido. Para saber algo hay que leer mucho.
Cuando hablamos de lo valioso que es la lectura, y mencionamos la necesidad que toda persona culta tiene de acercarse a los libros, estamos reclamando por el resultado de una política en que debemos empeñarnos todos los ciudadanos. No es exclusiva tarea de la escuela. Es una obligación familiar. Uno debe adquirir en la casa, antes de ir al colegio, la buena costumbre de leer.
Libros con ilustraciones, para saborear las láminas y recrearlas con la imaginación, deben constituir los estímulos primeros. El libro debe estimular en el niño la capacidad para el asombro, para la sonrisa, para la conmoción interior. Esas láminas pueden inspirar explicaciones, para que vaya el niño asociándolas con el conocimiento. Libros que sirvan para ir creando la certeza de que se es persona. Lo comprobamos cuando el niño recuerda las ilustraciones y cuanto a propósito de ellas le hemos dicho. Ese saber interiorizado lo ayuda a crecer mentalmente. Lo invita a comentar lo que ha visto en los libros con sus pequeños compañeros. Con ese bagaje de texto va el niño a la escuela. La escuela no le da el lenguaje, que el niño ha logrado madurar en la casa.
Hay un error muy difundido que conviene poner de relieve. Cuando se habla de la necesidad de leer, y pedimos inocentemente guía de lecturas para los muchachos, se suele creer que esos textos deben ser de literatura. Muy difundida está, así, la idea de que los libros tienen que ver con la literatura. Nadie concibe que sea legítima tarea de lectura un texto periodístico, un capítulo de un libro de historia económica, un texto de geografía o de anatomía. Se han empeñado en que ese libro sea novela o cuento, y, a veces, hasta de poesía. Grave error, desde todo punto de vista. Basta recordar cómo accede el niño al lenguaje. Su modelo (el indispensable modelo) es la lengua oral que lo rodea, en cuyo ejercicio está inserto. Es lengua surgida de circunstancias específicas de la vida real: desayuno, mercado, juegos y otros momentos de la vida diaria. El lenguaje lo ha ido adquiriendo en determinados contextos familiares, en situaciones idiomáticas muy precisas, en las que el niño suele ser testigo o protagonista.
Por eso las revistas y el periódico son inesperados textos de lectura: dan cuenta de lo que ocurre en la ciudad y en el mundo; hablan sobre la producción, sobre la vida cultural, sobre lo bueno y lo malo. Todo está escrito, y si lo leemos, estamos enterados.
Pero hay que aprender a leer en alta voz. Es indispensable ejercicio para lograr adentrarse en los textos. Ayuda a descubrir el valor que tiene la modulación, la entonación. Una manera de leer en alta voz denuncia si se ha comprendido lo que se va leyendo. Por eso hay que ejercitarse leyendo en alta voz textos escritos y pensados por uno mismo.
La lectura es provechosa cuando el niño está en capacidad de recibirla. El niño debe saber que hay libros que describen las cosas como son: y eso es un libro de geografía, por ejemplo. Y hay libros que inventan una realidad; y esos son los libros de cuentos. Para probar que así es, debemos invitar al niño a que invente cuentos un día, y que describa lo ocurrido la víspera en su casa, otro día. Así va adquiriendo la certeza de que –como todo humano– es un creador de lenguaje, y también la convicción de que puede distinguir lo real de lo irreal.
Luis Jaime Cisneros: ¿Sabe, usted, qué significa leer?
No todos conocemos los antecedentes latinos del verbo leer. Leggere es una palabra latina de la que deriva la española. Esa palabra significaba ‘recoger el grano en el momento de la cosecha’. Había que recoger el buen grano. Esa tarea no se reducía, como podríamos pensar, a recogerlo. Antes se debía probar el grano, para recoger solamente el que estaba bueno y podía servir como alimento. Era un modo de asegurarse el provecho. Leer era una tarea que aseguraba el alimento. Era, por lo visto, una palabra del mundo rural. Este es el antecedente lejano.
Leer, entre los que hablamos español, significa reconocer las letras y las palabras. No significa pronunciar en alta voz lo que está escrito. Significa penetrar, comprender y saborear el contenido. Significa, así, comprender lo que está encerrado en los textos. No nos conformamos con que los ojos reconozcan los signos; necesitamos que la mente penetre en lo escrito y reconozca el significado: es decir, lo que han querido decirnos a través de la escritura. Ese saber garantiza un aprovechamiento inteligente.
Quien no ha leído no puede defenderse en la vida, porque no tiene nada sabido. Para saber algo hay que leer mucho.
Cuando hablamos de lo valioso que es la lectura, y mencionamos la necesidad que toda persona culta tiene de acercarse a los libros, estamos reclamando por el resultado de una política en que debemos empeñarnos todos los ciudadanos. No es exclusiva tarea de la escuela. Es una obligación familiar. Uno debe adquirir en la casa, antes de ir al colegio, la buena costumbre de leer.
Libros con ilustraciones, para saborear las láminas y recrearlas con la imaginación, deben constituir los estímulos primeros. El libro debe estimular en el niño la capacidad para el asombro, para la sonrisa, para la conmoción interior. Esas láminas pueden inspirar explicaciones, para que vaya el niño asociándolas con el conocimiento. Libros que sirvan para ir creando la certeza de que se es persona. Lo comprobamos cuando el niño recuerda las ilustraciones y cuanto a propósito de ellas le hemos dicho. Ese saber interiorizado lo ayuda a crecer mentalmente. Lo invita a comentar lo que ha visto en los libros con sus pequeños compañeros. Con ese bagaje de texto va el niño a la escuela. La escuela no le da el lenguaje, que el niño ha logrado madurar en la casa.
Hay un error muy difundido que conviene poner de relieve. Cuando se habla de la necesidad de leer, y pedimos inocentemente guía de lecturas para los muchachos, se suele creer que esos textos deben ser de literatura. Muy difundida está, así, la idea de que los libros tienen que ver con la literatura. Nadie concibe que sea legítima tarea de lectura un texto periodístico, un capítulo de un libro de historia económica, un texto de geografía o de anatomía. Se han empeñado en que ese libro sea novela o cuento, y, a veces, hasta de poesía. Grave error, desde todo punto de vista. Basta recordar cómo accede el niño al lenguaje. Su modelo (el indispensable modelo) es la lengua oral que lo rodea, en cuyo ejercicio está inserto. Es lengua surgida de circunstancias específicas de la vida real: desayuno, mercado, juegos y otros momentos de la vida diaria. El lenguaje lo ha ido adquiriendo en determinados contextos familiares, en situaciones idiomáticas muy precisas, en las que el niño suele ser testigo o protagonista.
Por eso las revistas y el periódico son inesperados textos de lectura: dan cuenta de lo que ocurre en la ciudad y en el mundo; hablan sobre la producción, sobre la vida cultural, sobre lo bueno y lo malo. Todo está escrito, y si lo leemos, estamos enterados.
Pero hay que aprender a leer en alta voz. Es indispensable ejercicio para lograr adentrarse en los textos. Ayuda a descubrir el valor que tiene la modulación, la entonación. Una manera de leer en alta voz denuncia si se ha comprendido lo que se va leyendo. Por eso hay que ejercitarse leyendo en alta voz textos escritos y pensados por uno mismo.
La lectura es provechosa cuando el niño está en capacidad de recibirla. El niño debe saber que hay libros que describen las cosas como son: y eso es un libro de geografía, por ejemplo. Y hay libros que inventan una realidad; y esos son los libros de cuentos. Para probar que así es, debemos invitar al niño a que invente cuentos un día, y que describa lo ocurrido la víspera en su casa, otro día. Así va adquiriendo la certeza de que –como todo humano– es un creador de lenguaje, y también la convicción de que puede distinguir lo real de lo irreal.
Luis Jaime Cisneros: ¿Sabe, usted, qué significa leer?
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Prosa: Cisneros
lunes, 16 de agosto de 2010
Bertolt Brecht: POEMAS

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir"
es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
Canción del comerciante
Río abajo hay arroz,
río arriba la gente necesita el arroz.
Si lo guardamos en los silos,
más caro les saldrá luego el arroz.
Los que arrastran las barcas recibirán aún menos.
Y tanto más barato será para mí.
Pero ¿qué es el arroz realmente?
¡Yo qué sé lo que es el arroz!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es el arroz.
No sé más que su precio.
Se acerca el invierno, la gente necesita ropa.
Es preciso, pues, comprar algodón
y no darle salida.
Cuando el frío llegue, encarecerán los vestidos.
Las hilanderías pagan jornales excesivos.
En fin, que hay demasiado algodón.
Pero ¿qué es realmente el algodón?
¡Yo qué sé lo que es el algodón!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es el algodón.
No sé más que su precio.
El hombre necesita abundante comida
y ello hace que el hombre salga más caro.
Para hacer alimentos se necesitan hombres.
Los cocineros abaratan la comida,
pero la ponen cara los mismos que la comen.
En fin, son demasiado escasos los hombres.
Pero ¿qué es realmente un hombre?
¡Yo qué sé lo que es un hombre!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es un hombre.
No sé más que su precio.
La lista de lo necesario
Conozco muchos que andan por ahí con la lista
de lo que necesitan.
Aquel a quien la lista es presentada, dice: es mucho.
Mas aquel que la ha escrito dice: esto es lo mínimo.
Pero hay quien orgullosamente muestra
su breve lista.
Preguntas de un obrero ante un libro
Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿adónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la venció, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba sus gastos?
Una pregunta para cada historia.
Loa del estudio
¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el «abc»! No basta, pero
estúdialo, ¡ No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.
No temas preguntar, compañero!
No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo no sabes por ti,
No lo sabes
Repasa la cuenta,
Tu tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
Y pregunta: «Y esto, ¿de qué?»
Estás llamado a ser un dirigente.
1940
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender
matemáticas?
¿Para qué?, quisiera contestarle. De que dos pedazos de pan
son más que uno
ya te darás cuenta.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender francés?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Esa nación se hunde.
Señálate la boca y la tripa con la mano,
que ya te entenderán.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender
historia?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Aprende a esconder la
cabeza en la tierra
y acaso te salves.
¡Sí, aprende matemáticas, le digo,
aprende francés, aprende historia!
Lectura del periódico mientras hierve el té
Muy de mañana leo en el periódico los planes sensacionales
del Papa y de los reyes, de los banqueros y de los reyes del
petróleo.
Con el otro ojo miro
el puchero con el agua del té,
cómo se enturbia y empieza a hervir y de nuevo se aclara,
hasta que, rebosando del puchero, apaga el fuego.
No aceptes
No.
No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar.
O todos o ninguno
Esclavo, ¿quién te liberará?
Los que están en la sima más honda
te verán, compañero,
tus gritos oirán.
Los esclavos te liberarán.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Hambriento, ¿quién te alimentará?
Si tú quieres pan, ven con nosotros,
los que no lo tenemos.
Déjanos enseñarte el camino.
Los hambrientos te alimentarán.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Vencido, ¿quién te puede vengar?
Tú que padeces heridas,
únete a los heridos.
Nosotros, compañero, aunque débiles,
nosotros te podemos vengar.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Hombre perdido, ¿quién se arriesgará?
Aquel que ya no pueda soportar
su miseria, que se una a los que luchan
porque su día sea el de hoy
y no algún día que ha de llegar.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Loa de la duda
Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis
serenamente y con respeto
a aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.
Quisiera que fueseis avisados y no dierais
vuestra palabra demasiado confiadamente.
Leed la historia. Ved
a ejércitos invencibles en fuga enloquecida.
Por todas partes
se derrumban fortalezas indestructibles,
y de aquella Armada innumerable al zarpar
podían contarse
las naves que volvieron.
Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible,
y un barco logró llegar
al confín del mar infinito.
¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza
ante la indiscutible verdad!
¡Oh valeroso médico que cura
al enfermo ya desahuciado!
Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores.
¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!
¡Cuántas víctimas costó!
¡Qué difícil fue ver
que aquello era así y no de otra forma!
Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el
libro del saber.
Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras
generación
de él se alimenten juzgándolo eterna verdad.
Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.
Pero puede ocurrir que surja una sospecha, que nuevas
experiencias
hagan conmoverse al principio. Que la duda se despierte.
Y que, otro día, un hombre, gravemente,
tache el principio del libro del saber.
Instruido
por impacientes maestros, el pobre oye
que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera
del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.
Verdaderamente, le es difícil
dudar de este mundo.
Bañado en sudor, se curva el hombre construyendo la casa
en que no ha de vivir.
Pero también suda a mares el hombre que construye su
propia casa.
Son los irreflexivos los que nunca dudan.
Su digestión es espléndida, su juicio infalible.
No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos. Si llega el
caso,
son los hechos los que tienen que creer en ellos. Tienen
ilimitada paciencia consigo mismos. Los argumentos
los escuchan con oídos de espía.
Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión, sino
para eludir la decisión. Las cabezas
sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave
advierten contra el agua a los pasajeros de naves
hundiéndose.
Bajo el hacha del asesino,
se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es: «No está listo para sentencia.»
Por eso, si alabáis la duda,
no alabéis, naturalmente,
la duda que es desesperación.
¿De qué le sirve poder dudar
a quien no puede decidirse?
Puede actuar equivocadamente
quien se contente con razones demasiado escasas,
pero quedará inactivo ante el peligro
quien necesite demasiadas.
Tú, que eres un dirigente, no olvides
que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
dudar.
Algunas preguntas para un "hombre bueno"
Bueno, pero ¿para qué?
Dices que no eres sobornable,
pero el rayo que cae sobre la casa tampoco es sobornable.
De lo que una vez has dicho no te retractas.
Pero, ¿qué has dicho?
Dices que eres honesto, que lo que piensas lo dices.
Pero, ¿qué piensas?
Que eres valiente. ¿Contra quién?
Que eres sabio. ¿Para quién?
No te preocupa tu beneficio personal.
¿El de quién entonces?
Que eres un buen amigo. ¿De buena gente?
Entonces escucha: sabemos que eres nuestro enemigo.
Por eso ahora vamos a mandarte al paredón.
Pero teniendo en cuenta tus méritos y tus buenas cualidades,
será un buen paredón, y te dispararemos
con buenas balas de buenos fusiles
y te enterraremos con una buena pala en una buena tierra.
Nuestras derrotas no demuestran nada
Cuando los que luchan contra la injusticia
muestran sus caras ensangrentadas,
la incomodidad de los que están a salvo es grande.
¿Por qué se quejan ustedes?, les preguntan.
¿No han combatido la injusticia? Ahora
ella los derrotó.
No protesten.
El que lucha debe saber perder
El que busca pelea se expone al peligro.
El que enseña la violencia
no debe culpar a la violencia.
Ay, amigos.
Ustedes que están asegurados,
¿por qué tanta hostilidad?
¿Acaso somos
vuestros enemigos los que somos
enemigos de la injusticia?
Cuando los que luchan contra la injusticia
están vencidos,
no por eso tiene razón la injusticia.
Nuestras derrotas lo único que demuestran
es que somos pocos
los que luchan contra la infamia.
Y de los espectadores, esperamos
que al menos se sientan avergonzados.
Resolución de los Comuneros
I
Considerando nuestra debilidad
Ustedes hacen leyes para avasallarnos
En el futuro, esas leyes no serán cumplidas
considerando que no queremos seguir siendo vasallos
Considerando que ustedes entonces
Nos amenazan con fusiles y cañones,
Hemos acordado temerle, más que a la muerte
A ésta vida amarga que llevamos
II
Considerando que ahí están las casas
Mientras ustedes nos dejan sin abrigo
Hemos acordado mudarnos a ellas
Pues no estamos cómodos en estos agujeros
Considerando que ustedes entonces
Nos amenazan con fusiles y cañones,
Hemos acordado temerle, más que a la muerte
A ésta vida amarga que llevamos
III
Considerando que nos quedamos con hambre
Mientras permitimos que ustedes nos roben
Vamos a comprobar que sólo unas vidrieras
Nos separan del buen pan que nos falta
Considerando que ustedes entonces
Nos amenazan con fusiles y cañones,
Hemos acordado temerle, más que a la muerte
A esta vida amarga que llevamos
IV
Considerando que existe demasiado carbón
Mientras nosotros sin carbón nos helamos
Hemos acordado ir a buscarlo ahora mismo
Considerando que así podemos calentarnos
Considerando que ustedes entonces
Nos amenazan con fusiles y cañones,
Hemos acordado temerle, más que a la muerte
A esta vida amarga que llevamos
V
Considerando que ustedes no consiguen
brindarnos un buen salario,
nos hacemos cargo de las fábricas
Considerando que sin ustedes podemos bastarnos
Considerando que ustedes entonces
Nos amenazan con fusiles y cañones,
Hemos acordado temerle, mas que a la muerte
A ésta vida amarga que llevamos
VI
Considerando que no confiamos
En lo que siempre promete el gobierno
Hemos acordado bajo nuestra propia dirección
Hacer feliz nuestra vida desde este momento
Considerando que sólo obedecen a los cañones
-ustedes no podrán entender otro idioma-
nos vemos obligados, y eso si valdrá la pena
¡ a enfilar contra ustedes los cañones !
Loa de la dialéctica
Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: «Todo seguirá igual.»
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: «Ahora es cuando empiezo.»
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
«Jamás se logrará lo que queremos».
Quien aún esté vivo no diga «jamás».
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan,
hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir «jamás»?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.
Canción de San jamás
Todo aquel que nació en cuna pobre,
sabe que el pobre se ha de sentar,
un buen día, en un trono dorado:
¡ése es el día de San Jamás!
En este día de San Jamás
en trono de oro se sentará.
La bondad tendrá un precio ese día,
el cuello costará la maldad,
y mérito y ganancia, en ese día,
se cambiarán el pan y la sal.
En ese día de San jamás
se cambiarán el pan y la sal.
Crecerán sobre el cielo las hierbas,
la piedra el río remontará,
y el hombre será bueno. Un edén
será el mundo sin que sufra más.
En ese día de San Jamás
un paraíso el mundo será.
Ese día seré yo aviador,
tú ese día serás general,
tendrá trabajo el hombre parado,
la mujer pobre descansará.
En ese día de San jamás
mujer pobre, tú descansarás.
Pero es muy larga ya nuestra espera.
Por lo tanto, todo esto será
no mañana por la mañana, sino
antes que el gallo empiece a cantar.
En este día de San Jamás
antes que el gallo empiece a cantar.
El ladrón de cerezas
Una mañana temprano, mucho antes del primer canto del
gallo,
despertado por un silbido, me asomé a la ventana.
Subido a un cerezo -el alba inundaba mi jardín-,
había sentado un joven con el pantalón remendado
que cogía alegremente mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza, mientras con ambas manos
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Largo rato, de vuelta ya en mi cama,
le estuve oyendo silbar su alegre cancioncilla.
domingo, 15 de agosto de 2010
LEÓN TRAHTEMBERG Y PATRICIA DEL RÍO: MUY BUENA DEFENSA DE HILARIA SUPA
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
HILARIA SUPA EN EDUCACIÓN
Por León Trahtemberg
Sólo conozco a la congresista Hilaria Supa, presidenta electa de la Comisión de Educación del Congreso, por un par de entrevistas que le hice en RPP, en las que me dejó buena impresión. Dice lo que piensa, aun con ciertas fallas de sintaxis y vocabulario castellano atribuibles a su origen quechua. Además, la he escuchado ocasionalmente en alguna intervención en el Congreso. Nunca leí que medio alguno le atribuyese ser deshonesta o corrupta. Sobre esa base arranca mi comentario.
Entendería la objeción a su presidencia de quienes aspiran a que los presidentes de las comisiones fueran especialistas en sus temas si Mercedes Cabanillas fuera experta en Defensa e Interior, Luisa María Cuculiza en Relaciones Exteriores y Mauricio Mulder en Inteligencia, comisiones de las que fueron presidentes.
Entendería a quienes reclaman que los presidentes de comisiones tengan méritos distinguidos para tal función si es que entre quienes han sido presidentes no hubiera tal colección de tránsfugas, lobbistas, viajeros financiados por universidades que tienen conflictos de intereses; congresistas que dicen que votarán en un sentido y lo hacen en otro o se esconden; que visitan a empresarios extranjeros en sus hoteles; que fabrican expedientes como el del indulto para Crousillat; que avalaron el golpe de 1992, la re-reelección, la sujeción judicial y la corrupción de ese régimen....
Entendería las objeciones a la presidencia de Hilaria Supa si es que los principales líderes del APRA o el fujimorismo se hubieran disputado la presidencia de la Comisión de Educación, y si no hubieran permitido que se convierta en un cajón de sastre llamado "Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte", para que desde su nacimiento sea inoperante. También los entendería si hubieran protestado cuando el Ejecutivo decidió vender la sede del Ministerio de Educación sin tener una sede propia alternativa, o cuando al exigir la arbitraria nota 14 a los postulantes nativos a los ISP, canceló la formación de futuros maestros para los pueblos indígenas.
Ante la ausencia de todos esos factores de coherencia, sólo queda asumir que los congresistas que objetan la presidencia de Hilaria Supa la discriminan por razones étnicas. Y eso me resulta inaceptable.
LO QUE SUPA SABE
Por Patricia del Río
La congresista Hilaria Supa juró esta semana como presidenta de la comisión de Educación en el Congreso de la República. La señora Supa, como ya todos sabemos, es quechuahablante, nunca asistió a la escuela, y aprendió a leer y escribir de manera autodidacta, con lo cual no tiene un dominio óptimo de estas habilidades. La pregunta que ha dado vueltas en el ambiente y que ha rondado las redacciones de diarios y noticieros es: ¿está capacitada la congresista cusqueña para asumir esta importante labor?
La mayoría de las voces han saltado hasta el techo y han cuestionado severamente sus habilidades. Todos, sin excepción, se han cuidado de aclarar que “por si acaso esto no tiene nada de discriminatorio, pero no te pases pues, cómo le vas a dar a esa señora que no lee la comisión de Educación”. Otros han acotado “Cómo la vas a comparar con una Martha Hildebrandt” o “Esta es una comisión muy importante para que esté en manos de una persona incapaz”, “No tengo nada contra los quechuahablantes pero ni siquiera habla bien”, y así por el estilo.
Pongamos claro un punto antes de continuar: todos estos comentarios son discriminatorios porque asumen, de plano, que Hilaria Supa es una ignorante, porque no lee y escribe correctamente. Se basan en la idea de que el analfabeto no solo no posee conocimientos suficientes para triunfar en la vida, sino que tiene capacidades mentales inferiores.
Esta visión sesgada desconoce que personas como la señora Supa poseen, como cualquier ser humano, otras múltiples cualidades que les han permitido salir adelante sin contar con una herramienta tan valiosa como el dominio de la lectoescritura. Hilaria Supa no necesitó leer y escribir para luchar fieramente contra las esterilizaciones forzadas en la sierra, ni tuvo que hablar perfecto castellano para crear grupos eficaces de apoyo a mujeres víctimas de violencia doméstica.
Alguien podrá refutar: de acuerdo, pero de educación no sabe nada. Pues fíjense que sí, y sabe muchísimas cosas que la mayoría de peruanos que hemos asistido a colegios y universidades desconocemos. La congresista Hilaria Supa sabe lo que es ser rechazado por un sistema educativo diseñado solo para niños que hablan castellano. Sabe del drama de los escolares que, en zonas rurales, tienen que caminar horas de horas bajo el frío para llegar a una escuela unidocente. Sabe del fracaso de la educación rural en el Perú. Conoce de cerca, porque lo ha vivido en carne propia, lo que es ser excluido de una sociedad que basa sus parámetros de éxito en una lengua que les es ajena a más de cinco millones de peruanos. Y tiene, sobre todo, interés por estos temas que a la mayoría le importan un pepino, pero que merecen especial atención.
¿Eso quiere decir que Supa va a hacer un buen papel? No necesariamente, pero merece una oportunidad y, sobre todo, merece que sus éxitos y fracasos no les sean atribuidos a su condición de quechuahablante o de analfabeta.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
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| La educación es de humanos; no, de doctores. |
Por León Trahtemberg
Sólo conozco a la congresista Hilaria Supa, presidenta electa de la Comisión de Educación del Congreso, por un par de entrevistas que le hice en RPP, en las que me dejó buena impresión. Dice lo que piensa, aun con ciertas fallas de sintaxis y vocabulario castellano atribuibles a su origen quechua. Además, la he escuchado ocasionalmente en alguna intervención en el Congreso. Nunca leí que medio alguno le atribuyese ser deshonesta o corrupta. Sobre esa base arranca mi comentario.
Entendería la objeción a su presidencia de quienes aspiran a que los presidentes de las comisiones fueran especialistas en sus temas si Mercedes Cabanillas fuera experta en Defensa e Interior, Luisa María Cuculiza en Relaciones Exteriores y Mauricio Mulder en Inteligencia, comisiones de las que fueron presidentes.
Entendería a quienes reclaman que los presidentes de comisiones tengan méritos distinguidos para tal función si es que entre quienes han sido presidentes no hubiera tal colección de tránsfugas, lobbistas, viajeros financiados por universidades que tienen conflictos de intereses; congresistas que dicen que votarán en un sentido y lo hacen en otro o se esconden; que visitan a empresarios extranjeros en sus hoteles; que fabrican expedientes como el del indulto para Crousillat; que avalaron el golpe de 1992, la re-reelección, la sujeción judicial y la corrupción de ese régimen....
Entendería las objeciones a la presidencia de Hilaria Supa si es que los principales líderes del APRA o el fujimorismo se hubieran disputado la presidencia de la Comisión de Educación, y si no hubieran permitido que se convierta en un cajón de sastre llamado "Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte", para que desde su nacimiento sea inoperante. También los entendería si hubieran protestado cuando el Ejecutivo decidió vender la sede del Ministerio de Educación sin tener una sede propia alternativa, o cuando al exigir la arbitraria nota 14 a los postulantes nativos a los ISP, canceló la formación de futuros maestros para los pueblos indígenas.
Ante la ausencia de todos esos factores de coherencia, sólo queda asumir que los congresistas que objetan la presidencia de Hilaria Supa la discriminan por razones étnicas. Y eso me resulta inaceptable.
LO QUE SUPA SABE
Por Patricia del Río
La congresista Hilaria Supa juró esta semana como presidenta de la comisión de Educación en el Congreso de la República. La señora Supa, como ya todos sabemos, es quechuahablante, nunca asistió a la escuela, y aprendió a leer y escribir de manera autodidacta, con lo cual no tiene un dominio óptimo de estas habilidades. La pregunta que ha dado vueltas en el ambiente y que ha rondado las redacciones de diarios y noticieros es: ¿está capacitada la congresista cusqueña para asumir esta importante labor?
La mayoría de las voces han saltado hasta el techo y han cuestionado severamente sus habilidades. Todos, sin excepción, se han cuidado de aclarar que “por si acaso esto no tiene nada de discriminatorio, pero no te pases pues, cómo le vas a dar a esa señora que no lee la comisión de Educación”. Otros han acotado “Cómo la vas a comparar con una Martha Hildebrandt” o “Esta es una comisión muy importante para que esté en manos de una persona incapaz”, “No tengo nada contra los quechuahablantes pero ni siquiera habla bien”, y así por el estilo.
Pongamos claro un punto antes de continuar: todos estos comentarios son discriminatorios porque asumen, de plano, que Hilaria Supa es una ignorante, porque no lee y escribe correctamente. Se basan en la idea de que el analfabeto no solo no posee conocimientos suficientes para triunfar en la vida, sino que tiene capacidades mentales inferiores.
Esta visión sesgada desconoce que personas como la señora Supa poseen, como cualquier ser humano, otras múltiples cualidades que les han permitido salir adelante sin contar con una herramienta tan valiosa como el dominio de la lectoescritura. Hilaria Supa no necesitó leer y escribir para luchar fieramente contra las esterilizaciones forzadas en la sierra, ni tuvo que hablar perfecto castellano para crear grupos eficaces de apoyo a mujeres víctimas de violencia doméstica.
Alguien podrá refutar: de acuerdo, pero de educación no sabe nada. Pues fíjense que sí, y sabe muchísimas cosas que la mayoría de peruanos que hemos asistido a colegios y universidades desconocemos. La congresista Hilaria Supa sabe lo que es ser rechazado por un sistema educativo diseñado solo para niños que hablan castellano. Sabe del drama de los escolares que, en zonas rurales, tienen que caminar horas de horas bajo el frío para llegar a una escuela unidocente. Sabe del fracaso de la educación rural en el Perú. Conoce de cerca, porque lo ha vivido en carne propia, lo que es ser excluido de una sociedad que basa sus parámetros de éxito en una lengua que les es ajena a más de cinco millones de peruanos. Y tiene, sobre todo, interés por estos temas que a la mayoría le importan un pepino, pero que merecen especial atención.
¿Eso quiere decir que Supa va a hacer un buen papel? No necesariamente, pero merece una oportunidad y, sobre todo, merece que sus éxitos y fracasos no les sean atribuidos a su condición de quechuahablante o de analfabeta.
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