Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir"
es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
(José Saramago ya no está con nosotros; pero lo está su obra, que no es decir poco.)
Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase: los obsequios que le ofrecían a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza, que, no teniendo en quien mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio. Y tú, qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era chica señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario, que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió, Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante de cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios.En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones (...) Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco. El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecía mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle.
La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, hizo tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo más nada que hacer; pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al Rey hasta tal punto desconcertado, que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba (...) Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas (...) Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó (...) Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre, Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas, están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos eres nada, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas, También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás.Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar, Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia de palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco (...) Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran estas las palabras que él había escrito sobre el hombre de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro (...)
Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza había estado mirando, ya que, en ese preciso momento, tomó la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría (...) Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto (...) Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados. Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto.
El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo, y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carné de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas, lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entendí, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas. Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto a donde llegué fue ese, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo. Voy a a darte la embarcación que te conviene, Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para donde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela (...), después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos. Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela mira cómo está aquello después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanse, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.
La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela, y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida (...) Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, ha pasado tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio, Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza (...) Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas (...) En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos (...) Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco: no falta mucho para que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre (...)
No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, pero antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso. Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual (...) Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo. Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera, Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco. Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.
En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco: una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero. Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desití. Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es un disparate, Después veremos, ahora vamos a cenar (...) Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida. La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste que no se sabe dónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación propia, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna inluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, debía haberlo pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera (...) La sirena de un paquebote que salía para el mar soltó un ronquido potente, como debieron ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre me dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir, No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre resondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados, la llevó con todo el cuidado a los viejos pábilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí como se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas que están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.
Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela nevegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica (...), el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio, Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo la sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover, y, habiendo llovido, comenzaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que transplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistnte, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fuero a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es algo que se acabó hace mucho tiempo, Debíais haberos quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No sois marineros, Nunca lo fuimos, Solo, no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta que ella era el reflejo de una otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Ésta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Podeis iros, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y la gallinas (...) El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que venga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ve al hombre del timón comer, debe ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño le apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino.
Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, debían de estar escondidos por ahí y de repente decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y sea la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.
viernes, 18 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
Jorge Bacacorzo: Poemas
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
CRUZANDO MEDIO PERÚ
CRUZANDO medio Perú y todos los vientos,
voces cantarinas envueltas en colores
son música entre piedras y estrategias.
Cruzando medio Perú y burlando a las jaurías
viene a ofrecer sus ánimas al pueblo.
Y en la pequeña plaza que camina
al son de los pasos guerrilleros,
ojos con decisiones y ternuras,
y cabelleras agitadas levantan nuevos días
y el valor de todos es un árbol
que se sacude poderosos y es la tormenta
y en ella muchachas y botellas
se encuentran cara a cara con el fuego.
Del libro “Las Botellas Rojas” (1983)
POEMA XXXVIII
ESA puerta no tiene casa ni calle,
entre baldíos el tiempo, se yergue.
De esa puerta salen voces cada vez más próximas,
himnos a la aurora entre pasos que se acercan.
Apenas se oyen gritos y se alzan banderas,
en el umbral aparecen constructores
con abrazos y martillos.
Del libro “Los Umbrales” (1984)
"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/
CRUZANDO MEDIO PERÚ
CRUZANDO medio Perú y todos los vientos,
voces cantarinas envueltas en colores
son música entre piedras y estrategias.
Cruzando medio Perú y burlando a las jaurías
viene a ofrecer sus ánimas al pueblo.
Y en la pequeña plaza que camina
al son de los pasos guerrilleros,
ojos con decisiones y ternuras,
y cabelleras agitadas levantan nuevos días
y el valor de todos es un árbol
que se sacude poderosos y es la tormenta
y en ella muchachas y botellas
se encuentran cara a cara con el fuego.
Del libro “Las Botellas Rojas” (1983)
POEMA XXXVIII
ESA puerta no tiene casa ni calle,
entre baldíos el tiempo, se yergue.
De esa puerta salen voces cada vez más próximas,
himnos a la aurora entre pasos que se acercan.
Apenas se oyen gritos y se alzan banderas,
en el umbral aparecen constructores
con abrazos y martillos.
Del libro “Los Umbrales” (1984)
Etiquetas:
Verso: Bacacorzo
jueves, 10 de junio de 2010
César Ángeles L.
EL ACORAZADO POTEMKIM SOMOS TODOS
Para mi padre, Eduardo Ángeles Figueroa,
navegante como yo.
“es un hombre fuerte” dijo de mi padre
el anestesiólogo
cuando con mis hermanos y mi madre
lo veíamos a distancia allí entubado
luego de su crisis de oxigenación más difícil
en una isla de r e c u p e r a c i ó n
en el blanco celeste difícil
hospital estatal fap
donde todo iba entre cuyes camellos elefantes y avestruces
de vez en cuando peces
una que otra estrella
y el sol terco a gotas
bajo la almohada de mi padre
en su cama ala 5
(5to piso 4 hijos una esposa)
mi padre después del ataque cerebral
que arremetió
sus 91 peones
como una reina loca sin corazón
un cruel trozo de iceberg
desprendido
para atacar
el buque insignia
de la Armada bolchevique
y yo allí en representación de todos los hijos del planeta
hijos orgánicos
hijos inorgánicos
al pie de esta batalla desigual
la vieja muerte con su bata
blanca sin mácula
un uniforme al fin
como cualquier otro
zarandeando de un extremo a otro
el barco la cama el avión la cuna
la nuca del postrado finalmente
y los corazones múltiples
de todos nosotros
que peleamos con él
jardín de flores erizadas
acuáticas
ante embates de la vieja muerte
bella y desdentada
humana y sangrienta
atlética y desfigurada
te vi muerte
en cada retrato humano
o máscara de cal
que sonreía o lloraba
mi padre también estuvo
en su navegación
difícil
(difícil país difícil papel difícil horizonte)
un día tan maltrecho
como el que más
en sala de cuidados intensivos
junto a un púber de 12 años
desnudo como Paris
al fin de la batalla
que una mano como iceberg
lo empujó al
vacío
sobre calaminas siempre rotas de un primer piso y no sé qué más escuché
y eran solo 2 allí
cama a cama
el niño bonito y mi anciano padre
sin saberse / unidos
por la puta muerte
una dama sin embargo
que tuvo siempre gusto por el mejor vestuario
y manejaba diestra sus cubiertos de hueso
una dama insaciable eso sí
desnuda como la que más
envolviéndote en piel de shushupe
sirena amazónica
imantada hacia el fondo oscuro
de inmensos ríos sin nombre
que se mezclan con el mar
horizonte dorado púrpura cadmio
silencio apenas roto
por loros guacamayos garzas
ayaymamas lechuzas
tucanes manshacos
sacha patos
y demás pajarería
en cada paso del tigre
que empuja árboles lianas
el hocico abierto
baba cayendo en hilachas
impunes
yo no estuve allí
pero me dijeron que en la selva de mi país
por esos días de mi padre y el Potemkim
la muerte mojó
con una joven reina de belleza
estrellada al amanecer en su moto
sangró
y se murió
descerebrada
y todas las lágrimas
de Loreto
no pudieron sanar sus pasos
sus sales luminosas
murió casi tan joven como nació
(Paris se salvó finalmente
sus ojos abiertos
la sonrisa confundida
y sus brazos hélices
de un viento inmisericorde)
aquí no se respeta ni la belleza
de una muchacha (19)
cuando cae la lluvia
cuando todo resbala
cuando nada en la selva suena
cuando nada en la selva suena
cuídate padre
un hombre fuerte
(si tiene razón el anestesiólogo
y todos los que te queremos
inclusive
los que no saben quién eres
allí entubado vendado
rodeado por tus ángeles
bolcheviques)
es un hombre fuerte
y eso lo sabían tus 8 hermanos
tu padre Víctor
tu madre Zoila
el completo callejón de Huaylas
donde anduvimos a caballo
en un poema anterior
(recuerdas?)
nos han dicho
que la audición es lo último que se lesiona
así que escucha este papel estas palabras mudas
escucha nuestro silencio conmovido
al lado tuyo
escucha sobre todo nuestro corazón
esa anticcua imagen para decirlo todo
o para decir nada
y nada entre las olas nocturnas
deste océano
que te reta en cada esquina
elévate con tu escuadra
impónle tu acero
tu cometa
la esencial
la del magenta en nuestros corazones
navega tu inocencia
y otra nave va ahora
rompiendo en trozos la grisura
cómo un barco
lleno de amor se estrella sin piedad
en una autopista perdida / km 60
costa sur de mi país
su sala de máquinas
reventada en pedazos
y aquí los doctores
solo llegaron para recoger
el corazón abierto (“infarto súbito” dijo alguien)
de mi primo Andrés
y ya la arena revoloteaba
en el aire
como si no hubiese pasado nada
pero había pasado todo / y seguía pasando nada
pero había pasado todo / y seguía pasando nada
salgo
como salí esa noche de marzo
del cuarto de r e c u p e r a c i ó n
donde estabas desnudo
respirando por fin otra vez
respirando
tan solamente respirando (¿ves?)
mis hermanos y mi madre sonreían
casi me tropiezo y caigo sobre ti
al besarte la frente
antes de salir
la bata los cables la vida
qué será
solo te digo sin decir
que mientras sonreías
todo estará bien
mientras sonrías
como siempre, o casi, supiste sonreír
y eso padre
lo saben tan bien (aunque callen)
el mar las montañas
los pájaros y javier heraud
que sobrevuelan tu navegación
todos lo saben en verdad
porque al nacer
somos el mismo llanto y grito largos
luego las sonrisas y los aplausos
siempre las sonrisas y los aplausos
recuerda eso
y ahora respira / simple mente res pi ra
co
mo
ha
go
yo
aho
ra
a tu lado
marzo-junio 2010 lima H2O
NOTICIA. Escribí este poema cuando mi padre, Eduardo Ángeles Figueroa, salía de una grave crisis de respiración, a fines del verano pasado (marzo). Su internamiento en el hospital FAP (institución a la que se vinculó desde 1939) fue casi constante, desde que en julio del 2009 tuviese un ataque cerebral.
De su vocación por la lectura y la escritura, literaria y testimonial, dan fe sus quince libros, publicados de manera muy personal y, sobre todo, para sus amistades y conocidos más cercanos.
Por esos días del último marzo, pasaron otros dos hechos que me conmovieron: la muerte de una muchacha joven, en Loreto, lugar medular de la Amazonía peruana y escenario para varias vivencias felices de mi padre. Asimismo, la trágica muerte de un buen primo de la familia Tafur, a la que se hallaba vitalmente unido desde su primer matrimonio. Todos estos sucesos se juntaron en mi imaginación con sentimientos encontrados, y nació esta suerte de homenaje e invocación por la mermada salud de mi padre.
Para bien o mal, depende de cómo se vea, esta historia ha culminado el 7 de mayo del presente año (el mes del terremoto de Yungay, 1970: él era de Ancash). Sé que donde quiera que mi padre se halle, le alegrarán leer estas líneas y estos versos. Que sea nuestra forma de compartir un abrazo virtual este 10 de junio: fecha de su 92 feliz cumpleaños. (C.A.L.)
Para mi padre, Eduardo Ángeles Figueroa,
navegante como yo.
“es un hombre fuerte” dijo de mi padre
el anestesiólogo
cuando con mis hermanos y mi madre
lo veíamos a distancia allí entubado
luego de su crisis de oxigenación más difícil
en una isla de r e c u p e r a c i ó n
en el blanco celeste difícil
hospital estatal fap
donde todo iba entre cuyes camellos elefantes y avestruces
de vez en cuando peces
una que otra estrella
y el sol terco a gotas
bajo la almohada de mi padre
en su cama ala 5
(5to piso 4 hijos una esposa)
mi padre después del ataque cerebral
que arremetió
sus 91 peones
como una reina loca sin corazón
un cruel trozo de iceberg
desprendido
para atacar
el buque insignia
de la Armada bolchevique
y yo allí en representación de todos los hijos del planeta
hijos orgánicos
hijos inorgánicos
al pie de esta batalla desigual
la vieja muerte con su bata
blanca sin mácula
un uniforme al fin
como cualquier otro
zarandeando de un extremo a otro
el barco la cama el avión la cuna
la nuca del postrado finalmente
y los corazones múltiples
de todos nosotros
que peleamos con él
jardín de flores erizadas
acuáticas
ante embates de la vieja muerte
bella y desdentada
humana y sangrienta
atlética y desfigurada
te vi muerte
en cada retrato humano
o máscara de cal
que sonreía o lloraba
mi padre también estuvo
en su navegación
difícil
(difícil país difícil papel difícil horizonte)
un día tan maltrecho
como el que más
en sala de cuidados intensivos
junto a un púber de 12 años
desnudo como Paris
al fin de la batalla
que una mano como iceberg
lo empujó al
vacío
sobre calaminas siempre rotas de un primer piso y no sé qué más escuché
y eran solo 2 allí
cama a cama
el niño bonito y mi anciano padre
sin saberse / unidos
por la puta muerte
una dama sin embargo
que tuvo siempre gusto por el mejor vestuario
y manejaba diestra sus cubiertos de hueso
una dama insaciable eso sí
desnuda como la que más
envolviéndote en piel de shushupe
sirena amazónica
imantada hacia el fondo oscuro
de inmensos ríos sin nombre
que se mezclan con el mar
horizonte dorado púrpura cadmio
silencio apenas roto
por loros guacamayos garzas
ayaymamas lechuzas
tucanes manshacos
sacha patos
y demás pajarería
en cada paso del tigre
que empuja árboles lianas
el hocico abierto
baba cayendo en hilachas
impunes
yo no estuve allí
pero me dijeron que en la selva de mi país
por esos días de mi padre y el Potemkim
la muerte mojó
con una joven reina de belleza
estrellada al amanecer en su moto
sangró
y se murió
descerebrada
y todas las lágrimas
de Loreto
no pudieron sanar sus pasos
sus sales luminosas
murió casi tan joven como nació
(Paris se salvó finalmente
sus ojos abiertos
la sonrisa confundida
y sus brazos hélices
de un viento inmisericorde)
aquí no se respeta ni la belleza
de una muchacha (19)
cuando cae la lluvia
cuando todo resbala
cuando nada en la selva suena
cuando nada en la selva suena
cuídate padre
un hombre fuerte
(si tiene razón el anestesiólogo
y todos los que te queremos
inclusive
los que no saben quién eres
allí entubado vendado
rodeado por tus ángeles
bolcheviques)
es un hombre fuerte
y eso lo sabían tus 8 hermanos
tu padre Víctor
tu madre Zoila
el completo callejón de Huaylas
donde anduvimos a caballo
en un poema anterior
(recuerdas?)
nos han dicho
que la audición es lo último que se lesiona
así que escucha este papel estas palabras mudas
escucha nuestro silencio conmovido
al lado tuyo
escucha sobre todo nuestro corazón
esa anticcua imagen para decirlo todo
o para decir nada
y nada entre las olas nocturnas
deste océano
que te reta en cada esquina
elévate con tu escuadra
impónle tu acero
tu cometa
la esencial
la del magenta en nuestros corazones
navega tu inocencia
y otra nave va ahora
rompiendo en trozos la grisura
cómo un barco
lleno de amor se estrella sin piedad
en una autopista perdida / km 60
costa sur de mi país
su sala de máquinas
reventada en pedazos
y aquí los doctores
solo llegaron para recoger
el corazón abierto (“infarto súbito” dijo alguien)
de mi primo Andrés
y ya la arena revoloteaba
en el aire
como si no hubiese pasado nada
pero había pasado todo / y seguía pasando nada
pero había pasado todo / y seguía pasando nada
salgo
como salí esa noche de marzo
del cuarto de r e c u p e r a c i ó n
donde estabas desnudo
respirando por fin otra vez
respirando
tan solamente respirando (¿ves?)
mis hermanos y mi madre sonreían
casi me tropiezo y caigo sobre ti
al besarte la frente
antes de salir
la bata los cables la vida
qué será
solo te digo sin decir
que mientras sonreías
todo estará bien
mientras sonrías
como siempre, o casi, supiste sonreír
y eso padre
lo saben tan bien (aunque callen)
el mar las montañas
los pájaros y javier heraud
que sobrevuelan tu navegación
todos lo saben en verdad
porque al nacer
somos el mismo llanto y grito largos
luego las sonrisas y los aplausos
siempre las sonrisas y los aplausos
recuerda eso
y ahora respira / simple mente res pi ra
co
mo
ha
go
yo
aho
ra
a tu lado
marzo-junio 2010 lima H2O
NOTICIA. Escribí este poema cuando mi padre, Eduardo Ángeles Figueroa, salía de una grave crisis de respiración, a fines del verano pasado (marzo). Su internamiento en el hospital FAP (institución a la que se vinculó desde 1939) fue casi constante, desde que en julio del 2009 tuviese un ataque cerebral.
De su vocación por la lectura y la escritura, literaria y testimonial, dan fe sus quince libros, publicados de manera muy personal y, sobre todo, para sus amistades y conocidos más cercanos.
Por esos días del último marzo, pasaron otros dos hechos que me conmovieron: la muerte de una muchacha joven, en Loreto, lugar medular de la Amazonía peruana y escenario para varias vivencias felices de mi padre. Asimismo, la trágica muerte de un buen primo de la familia Tafur, a la que se hallaba vitalmente unido desde su primer matrimonio. Todos estos sucesos se juntaron en mi imaginación con sentimientos encontrados, y nació esta suerte de homenaje e invocación por la mermada salud de mi padre.
Para bien o mal, depende de cómo se vea, esta historia ha culminado el 7 de mayo del presente año (el mes del terremoto de Yungay, 1970: él era de Ancash). Sé que donde quiera que mi padre se halle, le alegrarán leer estas líneas y estos versos. Que sea nuestra forma de compartir un abrazo virtual este 10 de junio: fecha de su 92 feliz cumpleaños. (C.A.L.)
sábado, 5 de junio de 2010
Juan Víctor Alfaro: "SALVAMENTO"
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
¿A dónde se fue el cielo que cabía en tus ojos
Sin llegar a ser lluvia en el mar de los míos?
¿Dónde el perfil de duna de tu espalda mordida
Por la luz de la tarde y mis dedos de angustia?
Despedazo los leños que carcome la noche
Buscando aquellos puntos cardinales de tu alba
Y herido por las brasas maceradas de un beso
Retrocedo sin ganas ya de construir la esfera
Casi casi un guiñapo que la derrota impulsa
Repto y rapto gajitos de esperanza al olvido
Seguro de que lo único que no muere es el eco
Del dolor con su cauce de río embravecido
Y allí en el horizonte de mi celda de sueños
El cielo de tus ojos me perfila tu piel.
¿A dónde se fue el cielo que cabía en tus ojos
Sin llegar a ser lluvia en el mar de los míos?
¿Dónde el perfil de duna de tu espalda mordida
Por la luz de la tarde y mis dedos de angustia?
Despedazo los leños que carcome la noche
Buscando aquellos puntos cardinales de tu alba
Y herido por las brasas maceradas de un beso
Retrocedo sin ganas ya de construir la esfera
Casi casi un guiñapo que la derrota impulsa
Repto y rapto gajitos de esperanza al olvido
Seguro de que lo único que no muere es el eco
Del dolor con su cauce de río embravecido
Y allí en el horizonte de mi celda de sueños
El cielo de tus ojos me perfila tu piel.
martes, 1 de junio de 2010
Ernesto Toledo Brückmann: "Javier Heraud: juventud y realidad"
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
Nacer en el exclusivo distrito de Miraflores, estudiar en el Colegio Markham, ocupar el segundo puesto en la promoción, destacar en competencias deportivas, colaborar en la revista escolar con artículos y poemas; posteriormente ingresar con el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica, ocupar una plaza de profesor de Castellano e Inglés, así como viajar a Francia, publicar su primer libro a los 18 años de edad y ser premiado como El Poeta Joven del Perú. Todo ello pareciera ser el ideal de algún padre de familia conservador cuyo hijo encabezará la defensa de "la moral" y "las buenas costumbres." Sin embargo el tiempo pasa y la adolescencia abre paso a una juventud que difiere de los paradigmas del progenitor al recorrer la Unión Soviética, Asia y Cuba socialista, hacerse guerrillero, sumergirse en la selva peruana y morir abaleado en la orilla de un río. Todo ello describe la fugaz pero fructífera vida de Javier Heraud, muerto y enterrado hace cuarenta años en la provincia amázónica de Puerto Maldonado.
Aunque muchos se refieran a un acto ingenuo y confuso de un joven rebelde que subestimó la capacidad militar del adversario, no pocos reconocerán el desprendimiento de quien dejó las comodidades para entregar su existencia física a la construcción de una nueva sociedad; aunque la muerte le llegó a los 21 años de edad, el tiempo le fue generoso para ejercer la docencia en el Instituto industrial N° 24 y los colegios Guadalupe y Melitón Carvajal.
Como si fuera poco, el sentido internacionalista de cualquier revolución no lo desligaría de su condición de peruano y del amor a su propia tierra, tal como lo demuestra en su poema Palabra de guerrillero: "Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire y más grande ahora y aún y más hermosa todavía, yo hablo y la defiendo con mi vida"
Pero todo tiene un final; el 15 de mayo de 1963 es interceptada la pequeña balsa de Javier y sus dos compañeros que se desplazaban sobre la superficie de río Madre de Dios; posteriormente una furiosa andanada de proyectiles cae sobre sus cuerpos. Un trapo blanco sujeto a los agarrotados dedos de uno de los cadáveres, habría demostrado el interés de rendirse. El baño de sangre fue perpetrado ante el testimonio y la complicidad de cientos de lugareños.
Ningún soldado, policía y civil imaginó que Javier predijo su desaparición física en más de un poema y que finalmente cumplió su sueño: "Yo nunca me río de la muerte...Simplemente sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles."
En adelante Heraud será considerado como un hito en la poesía peruana contemporánea ya que su muerte induce hasta hoy a la polémica entre los artistas «puros» y «sociales» de los cultores del individualismo y los comprometidos con la realidad social y sus protagonistas generadores de cambio. Asimismo la muerte de heraud demostró, sin ánimo de actitudes guerreristas, que la carencia de medios tecnológicos puede ser sustituida por la creatividad literaria y una conciencia política que lo llevó a asumir responsabilidad en la militancia del Ejército de Liberación Nacional ELN.
Si bien la generación de Heraud tuvo en la revolución cubana un paradigma a emular y en Francia a la generadora del "servicio intelectual obligatorio", la generación de los 90', beneficiosa del Internet y protagonista del tercer milenio, mantiene aún los rezagos de la política de despolitización y embrutecimiento colectivo, generado por el neoliberalismo de Fujimori. Todo ello se evidenció hasta en la participación de la juventud en la caída de la dictadura ya que cualquier manifestación callejera reflejaba inconsistencia política e ideológica, cundiendo el espontaneismo y sin un interés conciente de analizar la raíz de la problemática.
La intolerancia, los interés individuales y el afán de figuración demostrados en este último enfrentamiento bélico ponen en evidencia el carácter humanista de la inmensa mayoría de hombres del mundo, quienes contradicen en algunos casos a sus propios gobernantes; frente a ello el romanticismo debe materializarse en acciones concretas de interés colectivo. La necesidad de asumir compromisos formales, el respeto de las direcciones políticas y "desmontar del caballo para mirar las flores"-metáfora china que invita a la relación directa con la realidad de las mayorías- debería ser la tarea asumida por los peruanos ya que siendo realistas, las condiciones están dadas para que Javier Heraud se reencarne en millones de artistas con características particulares pero con ideales en común; solo así abriremos la única puerta por la que se podrá entrar al mundo del futuro: la puerta al socialismo.
Nacer en el exclusivo distrito de Miraflores, estudiar en el Colegio Markham, ocupar el segundo puesto en la promoción, destacar en competencias deportivas, colaborar en la revista escolar con artículos y poemas; posteriormente ingresar con el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica, ocupar una plaza de profesor de Castellano e Inglés, así como viajar a Francia, publicar su primer libro a los 18 años de edad y ser premiado como El Poeta Joven del Perú. Todo ello pareciera ser el ideal de algún padre de familia conservador cuyo hijo encabezará la defensa de "la moral" y "las buenas costumbres." Sin embargo el tiempo pasa y la adolescencia abre paso a una juventud que difiere de los paradigmas del progenitor al recorrer la Unión Soviética, Asia y Cuba socialista, hacerse guerrillero, sumergirse en la selva peruana y morir abaleado en la orilla de un río. Todo ello describe la fugaz pero fructífera vida de Javier Heraud, muerto y enterrado hace cuarenta años en la provincia amázónica de Puerto Maldonado.
Aunque muchos se refieran a un acto ingenuo y confuso de un joven rebelde que subestimó la capacidad militar del adversario, no pocos reconocerán el desprendimiento de quien dejó las comodidades para entregar su existencia física a la construcción de una nueva sociedad; aunque la muerte le llegó a los 21 años de edad, el tiempo le fue generoso para ejercer la docencia en el Instituto industrial N° 24 y los colegios Guadalupe y Melitón Carvajal.
Como si fuera poco, el sentido internacionalista de cualquier revolución no lo desligaría de su condición de peruano y del amor a su propia tierra, tal como lo demuestra en su poema Palabra de guerrillero: "Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire y más grande ahora y aún y más hermosa todavía, yo hablo y la defiendo con mi vida"
Pero todo tiene un final; el 15 de mayo de 1963 es interceptada la pequeña balsa de Javier y sus dos compañeros que se desplazaban sobre la superficie de río Madre de Dios; posteriormente una furiosa andanada de proyectiles cae sobre sus cuerpos. Un trapo blanco sujeto a los agarrotados dedos de uno de los cadáveres, habría demostrado el interés de rendirse. El baño de sangre fue perpetrado ante el testimonio y la complicidad de cientos de lugareños.
Ningún soldado, policía y civil imaginó que Javier predijo su desaparición física en más de un poema y que finalmente cumplió su sueño: "Yo nunca me río de la muerte...Simplemente sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles."
En adelante Heraud será considerado como un hito en la poesía peruana contemporánea ya que su muerte induce hasta hoy a la polémica entre los artistas «puros» y «sociales» de los cultores del individualismo y los comprometidos con la realidad social y sus protagonistas generadores de cambio. Asimismo la muerte de heraud demostró, sin ánimo de actitudes guerreristas, que la carencia de medios tecnológicos puede ser sustituida por la creatividad literaria y una conciencia política que lo llevó a asumir responsabilidad en la militancia del Ejército de Liberación Nacional ELN.
Si bien la generación de Heraud tuvo en la revolución cubana un paradigma a emular y en Francia a la generadora del "servicio intelectual obligatorio", la generación de los 90', beneficiosa del Internet y protagonista del tercer milenio, mantiene aún los rezagos de la política de despolitización y embrutecimiento colectivo, generado por el neoliberalismo de Fujimori. Todo ello se evidenció hasta en la participación de la juventud en la caída de la dictadura ya que cualquier manifestación callejera reflejaba inconsistencia política e ideológica, cundiendo el espontaneismo y sin un interés conciente de analizar la raíz de la problemática.
La intolerancia, los interés individuales y el afán de figuración demostrados en este último enfrentamiento bélico ponen en evidencia el carácter humanista de la inmensa mayoría de hombres del mundo, quienes contradicen en algunos casos a sus propios gobernantes; frente a ello el romanticismo debe materializarse en acciones concretas de interés colectivo. La necesidad de asumir compromisos formales, el respeto de las direcciones políticas y "desmontar del caballo para mirar las flores"-metáfora china que invita a la relación directa con la realidad de las mayorías- debería ser la tarea asumida por los peruanos ya que siendo realistas, las condiciones están dadas para que Javier Heraud se reencarne en millones de artistas con características particulares pero con ideales en común; solo así abriremos la única puerta por la que se podrá entrar al mundo del futuro: la puerta al socialismo.
lunes, 31 de mayo de 2010
Jorge Luis Roncal: "Redoble de amor por la poesía y la belleza"
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
Te mirarán como a un bicho raro, un duende, un aparecido
como a un desquiciado sin nombre y sin memoria
Pretenderán que le cantes al ruiseñor, las libélulas, los lirios
a la inmaculada concepción
a la bondad de las inversiones extranjeras
al crecimiento sostenido de la economía
Te ofrecerán el oro y el moro
un cheque en blanco
el premio nóbel de la paz (de los cementerios)
la mujer más bella de la tierra
el varón más hermoso del planeta
la presidencia del congreso
Te guiñarán el ojo
te contarán el cuento
te pasarán la mano, te susurrarán al oído,
te aplaudirán afiebrados antes de escucharte
dirán que eres lo máximo, lo ya no ya, el despelote
Prometerán coronarte en la explanada de Palacio
otorgarte el laurel de oro de los vates
el premio mundial de poesía
la beca más sabrosa de por vida
llenarte de medallas y diplomas
y el honoris causa de Harvard
Desearán que desconozcas a Mariátegui y Vallejo
que te olvides de Oquendo, Arguedas y Churata
que te enemistes con Romualdo, Rose, Scorza y Valcárcel
que consideres aventureros e ilusos a Heraud y al Che Guevara
piezas de museo al Grupo Intelectual Primero de Mayo
y al Grupo Narración
y huacos inservibles a Mazzi, Huanay y Bacacorzo
Querrán expropiarte el ritmo y la cadencia
confiscarte la métrica, las imágenes, la magia y la sorpresa
hurtarte la alegría de río turbulento
arrebarte la frescura, rebeldía y desenfado de tu pueblo
extirparte la insurgencia
arrancarte de cuajo el manantial de palabras que deslumbran
Te expulsarán de los parques, las plazas y las calles
y brotarás danzando en las montañas
Arruinarán tus poemas clandestinos
tus versos de amor en servilletas
y tú, obstinada, digna, irreverente
esculpirás tus graffitis en cerros y paredes
Te expulsarán del viento y volverás como tormenta
te arrojarán del cielo y crecerá tu incendio
te impondrán la última versión de la mordaza, el grillete, la capucha
y tu música se escuchará hasta en la luna
Querrán mutilarte los sueños
matar tus ilusiones
enterrar tu júbilo, tu risa, tu jarana
Violarán el cuarto del poeta
causarán destrozos, romperán la única mesa de escritura
sembrarán dinamita, propaganda, manuscritos
para encerrarte de por vida en Piedras Gordas
Te enseñarán sus fauces, sus colmillos, sus metracas
te harán una pasantía por las torturas más horrendas
te mostrarán el rincón donde mueren los presos olvidados
buscarán trabajarte al susto con las fosas de la guerra
Te reventarán el pecho a culatazos
te colgarán de las uñas
te aplicarán el submarino
y crecerá tu sonrisa de muchacha enamorada
Querrán romperte y corromperte
Querrán silenciarte y mancillarte
Querrán desaparecerte del mapa para siempre
Querrán quebrarte y no podrán quebrarte
Querrán comprarte y no podrán comprarte
¡Querrán callarte y no podrán callarte!
Te mirarán como a un bicho raro, un duende, un aparecido
como a un desquiciado sin nombre y sin memoria
Pretenderán que le cantes al ruiseñor, las libélulas, los lirios
a la inmaculada concepción
a la bondad de las inversiones extranjeras
al crecimiento sostenido de la economía
Te ofrecerán el oro y el moro
un cheque en blanco
el premio nóbel de la paz (de los cementerios)
la mujer más bella de la tierra
el varón más hermoso del planeta
la presidencia del congreso
Te guiñarán el ojo
te contarán el cuento
te pasarán la mano, te susurrarán al oído,
te aplaudirán afiebrados antes de escucharte
dirán que eres lo máximo, lo ya no ya, el despelote
Prometerán coronarte en la explanada de Palacio
otorgarte el laurel de oro de los vates
el premio mundial de poesía
la beca más sabrosa de por vida
llenarte de medallas y diplomas
y el honoris causa de Harvard
Desearán que desconozcas a Mariátegui y Vallejo
que te olvides de Oquendo, Arguedas y Churata
que te enemistes con Romualdo, Rose, Scorza y Valcárcel
que consideres aventureros e ilusos a Heraud y al Che Guevara
piezas de museo al Grupo Intelectual Primero de Mayo
y al Grupo Narración
y huacos inservibles a Mazzi, Huanay y Bacacorzo
Querrán expropiarte el ritmo y la cadencia
confiscarte la métrica, las imágenes, la magia y la sorpresa
hurtarte la alegría de río turbulento
arrebarte la frescura, rebeldía y desenfado de tu pueblo
extirparte la insurgencia
arrancarte de cuajo el manantial de palabras que deslumbran
Te expulsarán de los parques, las plazas y las calles
y brotarás danzando en las montañas
Arruinarán tus poemas clandestinos
tus versos de amor en servilletas
y tú, obstinada, digna, irreverente
esculpirás tus graffitis en cerros y paredes
Te expulsarán del viento y volverás como tormenta
te arrojarán del cielo y crecerá tu incendio
te impondrán la última versión de la mordaza, el grillete, la capucha
y tu música se escuchará hasta en la luna
Querrán mutilarte los sueños
matar tus ilusiones
enterrar tu júbilo, tu risa, tu jarana
Violarán el cuarto del poeta
causarán destrozos, romperán la única mesa de escritura
sembrarán dinamita, propaganda, manuscritos
para encerrarte de por vida en Piedras Gordas
Te enseñarán sus fauces, sus colmillos, sus metracas
te harán una pasantía por las torturas más horrendas
te mostrarán el rincón donde mueren los presos olvidados
buscarán trabajarte al susto con las fosas de la guerra
Te reventarán el pecho a culatazos
te colgarán de las uñas
te aplicarán el submarino
y crecerá tu sonrisa de muchacha enamorada
Querrán romperte y corromperte
Querrán silenciarte y mancillarte
Querrán desaparecerte del mapa para siempre
Querrán quebrarte y no podrán quebrarte
Querrán comprarte y no podrán comprarte
¡Querrán callarte y no podrán callarte!
sábado, 29 de mayo de 2010
Fernando Buen Abad Domínguez: "Poesía Revolucionaria"
Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com
“La mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado”
Arthur RIMBAUD
El estado actual del espíritu en plena guerra simbólica.
Advertencia beligerante: hay que tomar el cielo por asalto. La realidad no es cosa del otro mundo.
Hoy se hace pasar por “poesía” (y nos la imponen) la basura decorativa de “artistas” alquilados para disfrazar estéticamente la miseria que fabrica el capitalismo. Mueven la cola y hacen gracejetas al patrón que compra obra. Unos hacen monerías para ganarse becas o presupuestos y otros las hacen porque no les queda más remedio, algunos viven amargados por la humillación. Se hace pasar por “poesía” el idealismo solipsista y la obscenidad nihilista más impunemente disfrazada de “arte”. Se hace pasar por poéticas las payasadas de los comerciantes mass mediáticos. La burguesía no produce su “poesía” inocentemente. La poesía burguesa es parte de un arsenal de guerra ideológica, puesto a fabricar jabones para lavar la sangre derramada por una civilización que no encuentra dónde esconder todos esos muertos que produce minuto a minuto. Todos los instructivos ideológicos burgueses que se esmeran en embellecer la propiedad privada, la familia, las instituciones militares y el devenir de gobiernos ávidos de violencia rentable, se suponen dueños de las conciencias donde depositan sus deyecciones poéticas… su proyecto esclavista.
Con la alquimia de la revolución y su poesía hay que ir contra la enfermedad y la decadencia capitalista. Contra toda burocratización de la vida. No hay un sólo medio de acción que no debamos emplear y eso incluye al amor, a la poesía… no humillados, no hambrientos, no ignorantes, no explotados. Contra los intereses bancarios, la plusvalía, las burocracias, los monopolios, las “buenas conciencias”, los redentores, las sectas y los represores. Contra la barbarie y sus noticieros, los decretos presidenciales espurios, los recortes salariales, la desecación del poder adquisitivo… Contra el genocidio en los hospitales públicos, o privados, sin medicamentos, sin gasas, sin platos, sin solidaridad. Contra la miseria intelectual en las escuelas públicas, en las universidades públicas, en los institutos de investigación. Contra el crimen organizado por las burguesías en los recibos de teléfono, la luz, el agua, el gas… Contra el hambre, el desempleo, la vejez náufraga, la niñez desvencijada, el futuro ciego, el pasado amnésico. Contra el capitalismo esquizofrénico, sus bajezas y su odio. Contra el capitalismo bandolero de ojos gélidos. Contra este tiradero de almas machacadas por los lagartos de la usura. Contra la poesía fabricada para la vanidad salivosa. Contra todo engendro vomitado a destajo en trances de cursilería negociable. Contra la palabrería santificada entre genitales de calenturas patrioteras. Contra los retruécanos eyaculatorios de poetastros complacientes con la burguesía. Hay riesgos como nunca en las circunstancias presentes. Es imposible prolongar esto que vivimos, es inútil aferrarse a este muladar. Somos reos de la miseria y la barbarie.
Retrato del capitalismo
La Cultura burguesa se ha convertido en herramienta de “seguridad nacional”; en guerra ideológica de intensidad variable que se regula según los imperativos de control de conciencias más y caros al régimen de explotación. No tragaremos más odio de sus dioses institucionales. No santificaremos sus crímenes. Esto es una monstruosidad y ha sido muy costosa. Este amasijo de cadáveres que la burguesía esconde bajo el tapete de la alienación nos taladra con su angustia y modorra de camposanto televisivo. Nos taladra con sus estertores más obscenos mientras temblamos en las fauces de la bestia. El imperialismo neo-nazi avanza, hay superexplotación en todas partes. Los rebeldes sobreviven perseguidos, calumniados, encarcelados, o exiliados. Crece la burguesa del “mercado global”, la guerra ideológica en los misiles y en los mass media. Arrecia la persecución de los lebreles neoliberales en fábricas, aulas, oficinas, calles... Arrecia la represión contra el arte, la ciencia, la creación, la inteligencia que no se bajan los pantalones. Se llamen como se llamen, publiquen lo que publiquen o se premien como se premien.
En general el esmero, detalle, pulcritud y palabrería con que se elaboran muchas de las obras poéticas al servicio de la burguesía, son púlpitos para un clientelismo que extorsiona a los pueblos con la jugarreta de un saber “iluminado” de genio burocrático concentrado en su vanidad de poder. No faltan especialistas de mercado, títulos ni argumentos de clase, son impecables en la logística de las prebendas y canonjías. Son suficientemente escolásticos y eclécticos, y, sobre todo, son eficientemente demagógicos. Rinden informes detallados, hacen pasar por “riqueza poética” una red miserable de auto-proclamaciones llenas de aplausos para un rey tuerto que gusta de tragar ojos de súbditos. Algunos ganan premios internacionales. Muchos “poetas” hoy convertidos en sepultureros de utopías, proclaman sin rubor el paraíso terrenal de las economías de mercado y festejan la libre competencia mercantil de la Poesía. Los poetas yupies aplauden. Remember Octavio and Obama Nobel Price.
Somos testigos, protagonistas y víctimas de una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores éticos, estéticos y morales burgueses más nocivos y aberrantes. Padecemos el gran embrollo de las reorganizaciones mercantiles trasnacionales que, en sus rebatingas, se esmeran para adoctrinar a las sociedades con moralejas empiriocriticistas, pragmatistas y tecnocráticas. Se asesina al espíritu rebelde, sus creaciones, enseñanzas y comunicaciones a cambio de criterios post modernos neoliberales que entienden al Estado como hoobie gerencial. Se hace pasar por poesía la payasada burguesa que produce adornos para la explotación. La idea burguesa de “poesía” con que se envenena al mundo, es “poesía” decorativa, masturbatoria o mercantil. Desplante para desesperanzar al mundo. Aniquilamiento del entusiasmo dispuesto, con todos los recursos posibles, para decretar el fin de la historia y la muerte de las utopías. La Poesía ha sido secuestrada por el capitalismo para frenar al espíritu y para someterlo al negocio burgués. No se puede (o debe) pensar la Poesía al margen del estado que guarda objetivamente el desarrollo de las fuerzas productivas, al margen de la lucha de clases, al margen del debate Capital-trabajo. No se debe pensar la Poesía al margen del trabajo, sin los trabajadores, sus circunstancias, las calamidades que los marcan y las potencialidades liberadoras posibles.
Reinan los recortes presupuestales más violentos en materia de gasto social, Cultura, Educación, Salud. En México por ejemplo, existe una escalada terrorista gubernamental empeñada en devastar el trabajo intelectual o artístico rebeldes, desde la investigación científico-tecnológica, hasta los salarios de los docentes. Hay cada vez menos recursos económicos asignados para equipar escuelas, universidades, institutos y museos si no son complacientes con el aplauso a la indiferencia y el saqueo. Hay más soldados mercenarios en las calles. Abundan los libros de autores conniventes con el sistema, se crean sólo centros Culturales para desplantes individualistas y mafias intelectuales y se fortalece cierta satanización ideológica que tilda de aburrido todo lo que es, invoca y sostiene críticas. Los niños, adolescentes, jóvenes y adultos escriben y leen menos y peor. Ahora se difunde la idea de que todo proyecto poético debe ser “rentable” y se le somete a leyes de comercialización desleales. Hay más represión contra los movimientos sociales. ¡Libertad para los luchadores sociales de Atenco… libertad para los luchadores sociales de Oaxaca!
A desengañarnos poetas:
Nadie se crea Mesías, nadie se sienta Salvador de la Humanidad sólo por escribir “poemas”. La Poesía sólo se desarrollará sobre sus mejores conquistas, (dialéctica y colectivamente), cuando la sociedad logre su emancipación definitiva. Y permanezca armada para defenderse. Mientras tanto los logros mejores son sólo índices de un grado de avance importante pero parcial. Los poetas, pintores, músicos, teatristas, vídeoastas, intelectuales, bailarines… no son más dueños ni más hacedores de Cultura que los obreros, los panaderos, los electricistas... La idea de creación poética restringida a inteligentes o genios reproduce la separación clasista de la sociedad y la fetichiza. Los talentos individuales, que son innegables, deben explicar históricamente a qué intereses sirven a que riqueza colectiva le deben su obra. Estamos sometidos a un modo de producción poética oligarca y burocrática porque estamos desorganizados. Hay vicios no poco esnobistas en muchos productores de “poesía” envenenados de vanidad que impiden la autoconciencia de sí como trabajadores necesitados de una organización política para una lucha emancipatoria. Se trata de una soberbia indvidualista paralizante y repelente a la crítica (y la autocrítica). ¿Podrá cambiarse?
Es impensable una transformación poética sin una transformación social profunda. Es necesario un programa de transición Poética atado a un programa de transición general que tenga por ejes principales la lucha antiimperialista y la destrucción del capitalismo. Nuestras armas no son distintas a las armas comunes en función revolucionaria. Es decir, el arma no es una representación simbólica de lo que la lucha y el mundo son, sino herramienta de destrucción-construcción bajo la brújula de un programa revolucionario. Tatuado en las armas para la guerra simbólica. Con la poética engendrada por la revolución, el arma de la poesía debería ser, además, relato de la gesta gracias a necesidades conscientes y a una imaginación colectiva no alienada. Las armas de la poesía revolucionaria deben trabajar en el relato de una praxis transformadora que recuerda siempre sus objetivos como un reloj histórico que apunta, con sus manecillas, la hora del triunfo simbólico también.
La realidad impone problemas nuevos, exige luchas nuevas y estrategias nuevas. Dejemos de esquivar, levantemos la poesía revolucionara contra la vida miserable a que nos condenan a vivir. Levantemos unidos la poesía revolucionaria como ejército de luz, contra las emboscadas. Al lado (o detrás) de millones de obreros que levantan al cielo sus banderas de aurora, la única esperanza, la última esperanza contra el hambre eterna y el descorazonamiento, contra la angustia que cuelga de los pechos. Contra las alucinaciones de la angustia tantos siglos acumulada como lágrima inmensa. Contra la muerte infiltrada de rapsodias burócratas, infiltrada de pianos tenues y banderas camaleónicas con transfusiones eléctricas de pesadilla y fatalidad en nombre de un idiota.
¿Será pedir mucho que todos nuestros poemas giren por la palabra Revolución. Por una Revolución que impulse para salir de los marcos desesperantes de la vida miserable, la debilidad y la impotencia?
¿Qué Hacer?
“Puede afirmarse sin exageración que jamás la civilización humana estuvo amenazada por tantos peligros como lo está hoy. Los vándalos con la ayuda de sus medios bárbaros, es decir, harto precarios, destruyeron la civilización antigua en un limitado rincón de Europa. Actualmente es la civilización mundial completa, en la unidad de su destino histórico, la que se tambalea bajo amenaza de unas fuerzas reaccionarias armadas con toda la técnica moderna. No sólo pensamos en la guerra que se avecina. Ya, desde ahora, en tiempos de paz, la situación de la ciencia y del arte se ha vuelto absolutamente intolerable”.Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente.
No nos ilusionemos con una Poesía Revolucionaria “ideal”, “perfecta” dogma de sectarios. Mejor trabajemos en una Revolución Poética permanente que apunte a una transformación general de los valores, a la ruptura y la descalificación de la lógica explotadora a la que es inexcusable perseguir hasta la extirpación de todos sus reductos.
Una guerra revolucionaria de la vida para arder también con poesía en el cielo que nos pertenece. Aniquilar este infierno absurdo y decadente incluso con la pócima de la poesía revolucionaria. Aplastar todas las trabas hasta con martillos verdaderos. Impulsemos la Poesía Revolucionaria primero ética que estética como un arma, forma superior de lucha, del poeta necesario que es, primero, revolucionario. ¿Por qué no? Poeta militante de la libertad, trabajador, obrero de los ejércitos emocionales contra de todas las opresiones. Poeta militante revolucionario para elevar la conciencia sin mesianismos idiotas en plena lucha de clases. Poetas revolucionarios para la resolución de los problemas en la vida práctica.
Andemos por el mundo organizando siempre nuestro renacimiento de revoluciones que traerá sus cajones llenos de pájaros tiernos. Andemos con una tempestad de revoluciones en la garganta para que chapotee la lucha en todas nuestras palabras mejor pensadas. Nacerá una revolución armada también con poesía. Revolución poesía en sí por todos los poros vuelta conciencia en imágenes beligerantes exigentes y en acción. Quebremos todo exclusivismo de la poesía. Cambiemos al mundo (también) con un programa mundial de la Poesía construido por una humanidad dispuesta a sacudirse la explotación, organizada de una vez por todas. Para siempre. Programa de la Poesía como estrategia de vida revolucionaria.
Hacer de la Poesía Revolucionaria, la ética y la estética del futuro, la poesía de lucha y liberación. Hacer la Poesía necesaria con sus fulgores interiores y exteriores rumbo a la magnificencia misma de la humanidad y su luz de metralla estremecedora. Belleza convulsiva de una revolución también poética que transforme al mundo... que transforme la vida. Poesía Revolucionaria para la reclasificación sistemática de todas las cosas según un orden socialista. Poesía para terminar con la propiedad privada y el Estado burgués, desterrar la miseria, el hambre, la ignorancia y la enfermedad. Aniquilar la usurpación de las fuerzas y talentos expresivos y su sometimiento. Impulsar la Poesía Revolucionaria con términos nuevos del espíritu y de las armas obreras. No serán los poetas quienes hagan la revolución, serán los obreros y los campesinos organizados bajo un programa en el que no estará ausente una táctica y estrategia poéticas aportadas por revolucionarios poetas llamados a sumarse en la lucha como un guerrero más, bajo crítica y autocrítica permanente, acompañante de los protagonistas y protagonista a su vez. No habrá Programa coherente de la Poesía Revolucionaria si se omiten las condiciones concretas donde se produce y de quienes la producen. Es indispensable establecer que en una sociedad dividida en clases el debate sobre la Poesía es ineludiblemente un debate de clase. La Poesía no es un fenómeno que puede despegarse de las condiciones concretas y las necesidades colectivas.
La revolución, el acto de amor y el acto de poesía no son incompatibles.
Urge una revolución poética de símbolos grandes y aguerridos vanguardia del espíritu, de la sensibilidad, de la poesía. Poesía para organizarse, congregarse, unirse, participar, comunicarse… insurrección, revolución, revolver, perturbar y sobre todo construir. Revolución permanente. Esta idea de revolución unida a la poesía no es otra cosa que la poesía al servicio de la revolución. La comprensión de esta premisa complementa toda nuestra táctica y estrategia… mostrar al amor como una ceremonia (un lenguaje) que no se realiza a espaldas de la sociedad y que es una necesidad primordial para una vida que se dignifique en y con la lucha. Lucha en primera y última instancia con amor revolucionario en un mundo en transición hacia un amor revolucionario permanente. El amor es en nuestra definición guerrera, reconocimiento de la revolución en la persona amada, es la libertad, es ceremonia, purificación y piedra de fundación: el misterio de la persona libre. La poesía se hace en el lecho como el amor. Sus sábanas deshechas son la aurora de las cosas. La poesía se hace en los bosques y en las fábricas, en las escuelas y en los límites. Debe tener todo el espacio que necesite. Para preguntar por la hora de la revolución la humanidad debe preguntar por sí. Entonces otro mundo puede nacer de la contradicción entre lo que vivimos y cómo queremos, debemos, merecemos vivir. Puede nacer una revolución ahí donde la conciencia se disponga a evitar toda caída en la miseria del mundo. Eso será también poética revolucionaria que, de la teoría a la práctica, y viceversa, contribuya, objetiva y subjetivamente, en la destrucción del imperio burgués y al ascenso del espíritu libre, hacia una humanidad plena.
La Poesía Revolucionaria debe elevarse exponencialmente sobre el nivel de vida actual. Elevarse no significa desprenderse de la realidad social, enajenarse, ni olvidarse. Implica la comprensión de una humanidad nueva, de las leyes de su desarrollo, y la comprensión de todas las antinomias y contradicciones de la sociedad clasista y de la división social del trabajo. Implica poner toda capacidad de abstracción al servicio dialéctico de la concreción y viceversa.
Impulsemos la Poesía Revolucionaria contra todo lo que nos impide luchar juntos. Poesía Revolucionaria para trabar un debate que eleve la conciencia contra la lógica de la miseria. Poesía Revolucionaria para reunir fuerzas, para dar fin a toda la farsa siniestra del capitalismo, para aniquilar la esta pulsión burguesa delirante y enloquecida que nos explota, derrotar a este circo de bestias asesinas.
Poesía de vida. Poesía estremecimiento y palpitación devenida de la práctica toda, en el hacer del mundo una procuraduría permanente del estado poético. La felicidad misma. El desarrollo de la poesía es desigual y combinado. Nuestra voz bien puede ser la voz del otro que cohabita bajo el techo doméstico de la miseria desaforada. Nuestra voz bien puede tener armonía distinta, para que se oiga entre el bramido de las bestias, para que sobre ella se balanceen las esperanzas más fértiles y nuevas. No hay, pues, poesía sin ideología como no hay clase social sin producción cultural. Y estamos en guerra. No existe la poesía por la poesía misma.
Impulsemos la Poesía Revolucionaria como tarea suprema para participar conciente y activamente en la preparación de la Revolución Permanente. Poesía para participar de manera organizada, social e individual, en el ascenso del sentido y drama de la revolución, en sus nervios más íntimos, para dar una encarnación poderosa al trabajo humano supremo de transformar al mundo. No sometidos a burocracia o secta alguna. No aceptar la felicidad por etapas o en un solo país. Impulsemos la Poesía Revolucionaria para organizarnos, que sea la organización, en lo posible, expresión de avance poético también, contra nuestra situación es francamente atrasada, poco inteligente y acaso miserable.
Poesía Revolucionaria que renacerá con la humanidad desde la noche de la miseria y la barbarie, bajo el pico de una cigüeña con cabellos de arco iris moradora de estrellas. Poesía Revolucionaria florecida en el cielo que tomaremos por asalto con la dirección inflexible del corazón lámpara que envuelve un pecho melodioso con las llamas de poesía que ya ilumina la bóveda de la revolución aeronauta.
La poesía revolucionaria florecerá ensimismada sobre las voces obreras nuevas. Lo sabremos sin secretos, saldrá como un arco-iris, como un tranvía, saldrá una selva haciendo el amor y del amor su flecha catarata. Como una ruta hacia el horizonte de la revolución ahora luciérnaga-volcán del futuro donde los astros crujirán las entrañas y el cielo cruzará la garganta del poeta.
Esta Poesía Revolucionaria desafiará al silencio incluso con blasfemias y gritos hasta que caiga el rayo ansiado que nos llevará al otro lado de lo consciente y lo inconsciente… como el fuego de una orquesta de sirenas cuna de lenguas contra la barbarie de humanos infestados de preceptos burgueses. Poesía revolucionaria para escuchar la elocuencia de las estrellas y la oratoria del árbol, del alma y la luna almendra. Poesía protesta en gritos oceánicos y araño al destino miserable que nos han de los miserables verdaderos.
Poesía Revolucionaria que hablará sobre la hora de vivir la libertad como instinto contagioso de campanas desafiantes. A estas horas el sol tantea el último rincón donde se incuba la poesía revolucionaria. Y nace una selva mágica de embriones que suben su canto en mil barcos. Es hora de despertar en todas partes nuestras certezas de pájaros ansiosos de amanecer la vida y nada sea lo mismo. Poesía Revolucionaria para que el paisaje se llene de locuras frescas y vaya y venga la humanidad de la tierra al cielo, del cielo al mar, buscando las cosquillas de las espigas. Poesía estado superior de las imágenes... realización purificada y purificante...materialista y dialéctica.
La Poesía Revolucionaria deberá tener el mismo poder que los ojos de la amada. Nos hará pensar en un comienzo del mundo nuevo entre poemas revolucionarios como incendios cósmicos que se propagan e iluminan consumaciones de lengua de corazones. Las llamas de la poesía revolucionaria que se junta el poeta calientan su garganta con claros de luna. Por cada poema revolucionario el cielo parpadeará aerolitos testigo en todos los frentes donde se libre una lucha real contra la ignorancia.
La poesía revolucionaria estallará en luminarias mojada de mares no nacidos hay que trabajar sobre la poesía con la poesía para la revolución en caliente, desde una concepción de clase. Hay un espacio despoblado que es preciso poblar con poesía revolucionaria, con semillas abiertas, juegos y aerolitos de violín que nos traen el recuerdo del horizonte nuestro.
La imaginación al poder. El poder a la imaginación. Impulsemos esa Poesía Revolucionaria que tiene un mirar de vértigos. Alborada que borda certezas sobre el cielo que tomará por asalto y del que todos tomaremos tinta sin nombre. Poesía lengua de obra y lucha que hablaremos para siempre vertiginosos. Belleza convulsiva que abrirá para siempre esta caja de mil fondos llamada humanidad. Deberíamos re-inventar, con poesía revolucionaria y a partir de sus logros máximos, las obras todas dadas hace siglos. La hora de la poesía revolucionaria es también una hora de transformación de nuestras necesidades en rompecabezas bastante más refinados. Los conjuntos naturales de objetos y de fenómenos, tocados por la poesía revolucionaria, ya no coinciden con nuestros pensamientos ordinarios.
Impulsemos la Poesía Revolucionaria porque es posible, para lo inmediato y lo mediato. Para lo de hoy y lo de siempre. Por lo legal y por lo legítimo. Por la esperanza y por la panza. Por la dignidad y por la espontaneidad. Por el humor y por el amor. Por el salario y por el ideario. El caso es que una buen día quizá cuando el cansancio y la rabia nos antesalen a la noche, antes de caer dormidos, percibiremos nítidamente articulada, hasta el punto de que resulte imposible cambiar ni un solo elemento, la imagen de una revolución plena, no ajena al sonido de nuestra voz, de cualquier voz, como una frase nueva que llegará hasta nosotros sin llevar en sí el menor rastro de distancia y que, según ciertas revelaciones de la conciencia, nos ocupara el resto de la vida. Esa frase, la frase revolucionaria, parecerá, en un insistente, casi atrevida como el cristal. Aparecerá como un lenguaje nuevo de guerra poética, que no podrá entenderse más que hundiendo sus raíces en el humus revolucionario de los obreros y los campesinos para nacer como una planta nueva siempre. Grabemos rápidamente tal frase en la memoria, y, cuando nos dispongamos a pasar a otro asunto, el carácter orgánico de la frase retendrá nuestra atención. Y entonces poblaremos su vientre con una militancia nueva que se prolongara en la sangre a que responderemos sobre el surco de un arado de luz y ojos enaltecidos.
En el examen de la historia no sólo hay que saber, sino que hay que saber de una cierta manera poética. Tiemblen farsantes, uno conoce muy bien sus estrategias. Estamos en pie de guerra con nuestro cielo lleno de estrellas que esperan convertirse en poesía revolucionaria, con salpicaduras de astro que sopla sobre el pecho montañas a altura de los deseos. El entusiasmo intacto. Vivitos y coleando. Nos daremos la vida, desde esta muerte que nos dan y contra ella, si juntamos todas las frases revolucionarias, si las organizamos, aquí y allá, para tomar el cielo por asalto, hoy cercado con balas.
Ensayo copyleft que puede ser reproducido libremente, se agradecerá respetar su integridad, mencionar al autor e informar dónde será utilizado.
“La mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado”
Arthur RIMBAUD
El estado actual del espíritu en plena guerra simbólica.
Advertencia beligerante: hay que tomar el cielo por asalto. La realidad no es cosa del otro mundo.
Hoy se hace pasar por “poesía” (y nos la imponen) la basura decorativa de “artistas” alquilados para disfrazar estéticamente la miseria que fabrica el capitalismo. Mueven la cola y hacen gracejetas al patrón que compra obra. Unos hacen monerías para ganarse becas o presupuestos y otros las hacen porque no les queda más remedio, algunos viven amargados por la humillación. Se hace pasar por “poesía” el idealismo solipsista y la obscenidad nihilista más impunemente disfrazada de “arte”. Se hace pasar por poéticas las payasadas de los comerciantes mass mediáticos. La burguesía no produce su “poesía” inocentemente. La poesía burguesa es parte de un arsenal de guerra ideológica, puesto a fabricar jabones para lavar la sangre derramada por una civilización que no encuentra dónde esconder todos esos muertos que produce minuto a minuto. Todos los instructivos ideológicos burgueses que se esmeran en embellecer la propiedad privada, la familia, las instituciones militares y el devenir de gobiernos ávidos de violencia rentable, se suponen dueños de las conciencias donde depositan sus deyecciones poéticas… su proyecto esclavista.
Con la alquimia de la revolución y su poesía hay que ir contra la enfermedad y la decadencia capitalista. Contra toda burocratización de la vida. No hay un sólo medio de acción que no debamos emplear y eso incluye al amor, a la poesía… no humillados, no hambrientos, no ignorantes, no explotados. Contra los intereses bancarios, la plusvalía, las burocracias, los monopolios, las “buenas conciencias”, los redentores, las sectas y los represores. Contra la barbarie y sus noticieros, los decretos presidenciales espurios, los recortes salariales, la desecación del poder adquisitivo… Contra el genocidio en los hospitales públicos, o privados, sin medicamentos, sin gasas, sin platos, sin solidaridad. Contra la miseria intelectual en las escuelas públicas, en las universidades públicas, en los institutos de investigación. Contra el crimen organizado por las burguesías en los recibos de teléfono, la luz, el agua, el gas… Contra el hambre, el desempleo, la vejez náufraga, la niñez desvencijada, el futuro ciego, el pasado amnésico. Contra el capitalismo esquizofrénico, sus bajezas y su odio. Contra el capitalismo bandolero de ojos gélidos. Contra este tiradero de almas machacadas por los lagartos de la usura. Contra la poesía fabricada para la vanidad salivosa. Contra todo engendro vomitado a destajo en trances de cursilería negociable. Contra la palabrería santificada entre genitales de calenturas patrioteras. Contra los retruécanos eyaculatorios de poetastros complacientes con la burguesía. Hay riesgos como nunca en las circunstancias presentes. Es imposible prolongar esto que vivimos, es inútil aferrarse a este muladar. Somos reos de la miseria y la barbarie.
Retrato del capitalismo
La Cultura burguesa se ha convertido en herramienta de “seguridad nacional”; en guerra ideológica de intensidad variable que se regula según los imperativos de control de conciencias más y caros al régimen de explotación. No tragaremos más odio de sus dioses institucionales. No santificaremos sus crímenes. Esto es una monstruosidad y ha sido muy costosa. Este amasijo de cadáveres que la burguesía esconde bajo el tapete de la alienación nos taladra con su angustia y modorra de camposanto televisivo. Nos taladra con sus estertores más obscenos mientras temblamos en las fauces de la bestia. El imperialismo neo-nazi avanza, hay superexplotación en todas partes. Los rebeldes sobreviven perseguidos, calumniados, encarcelados, o exiliados. Crece la burguesa del “mercado global”, la guerra ideológica en los misiles y en los mass media. Arrecia la persecución de los lebreles neoliberales en fábricas, aulas, oficinas, calles... Arrecia la represión contra el arte, la ciencia, la creación, la inteligencia que no se bajan los pantalones. Se llamen como se llamen, publiquen lo que publiquen o se premien como se premien.
En general el esmero, detalle, pulcritud y palabrería con que se elaboran muchas de las obras poéticas al servicio de la burguesía, son púlpitos para un clientelismo que extorsiona a los pueblos con la jugarreta de un saber “iluminado” de genio burocrático concentrado en su vanidad de poder. No faltan especialistas de mercado, títulos ni argumentos de clase, son impecables en la logística de las prebendas y canonjías. Son suficientemente escolásticos y eclécticos, y, sobre todo, son eficientemente demagógicos. Rinden informes detallados, hacen pasar por “riqueza poética” una red miserable de auto-proclamaciones llenas de aplausos para un rey tuerto que gusta de tragar ojos de súbditos. Algunos ganan premios internacionales. Muchos “poetas” hoy convertidos en sepultureros de utopías, proclaman sin rubor el paraíso terrenal de las economías de mercado y festejan la libre competencia mercantil de la Poesía. Los poetas yupies aplauden. Remember Octavio and Obama Nobel Price.
Somos testigos, protagonistas y víctimas de una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores éticos, estéticos y morales burgueses más nocivos y aberrantes. Padecemos el gran embrollo de las reorganizaciones mercantiles trasnacionales que, en sus rebatingas, se esmeran para adoctrinar a las sociedades con moralejas empiriocriticistas, pragmatistas y tecnocráticas. Se asesina al espíritu rebelde, sus creaciones, enseñanzas y comunicaciones a cambio de criterios post modernos neoliberales que entienden al Estado como hoobie gerencial. Se hace pasar por poesía la payasada burguesa que produce adornos para la explotación. La idea burguesa de “poesía” con que se envenena al mundo, es “poesía” decorativa, masturbatoria o mercantil. Desplante para desesperanzar al mundo. Aniquilamiento del entusiasmo dispuesto, con todos los recursos posibles, para decretar el fin de la historia y la muerte de las utopías. La Poesía ha sido secuestrada por el capitalismo para frenar al espíritu y para someterlo al negocio burgués. No se puede (o debe) pensar la Poesía al margen del estado que guarda objetivamente el desarrollo de las fuerzas productivas, al margen de la lucha de clases, al margen del debate Capital-trabajo. No se debe pensar la Poesía al margen del trabajo, sin los trabajadores, sus circunstancias, las calamidades que los marcan y las potencialidades liberadoras posibles.
Reinan los recortes presupuestales más violentos en materia de gasto social, Cultura, Educación, Salud. En México por ejemplo, existe una escalada terrorista gubernamental empeñada en devastar el trabajo intelectual o artístico rebeldes, desde la investigación científico-tecnológica, hasta los salarios de los docentes. Hay cada vez menos recursos económicos asignados para equipar escuelas, universidades, institutos y museos si no son complacientes con el aplauso a la indiferencia y el saqueo. Hay más soldados mercenarios en las calles. Abundan los libros de autores conniventes con el sistema, se crean sólo centros Culturales para desplantes individualistas y mafias intelectuales y se fortalece cierta satanización ideológica que tilda de aburrido todo lo que es, invoca y sostiene críticas. Los niños, adolescentes, jóvenes y adultos escriben y leen menos y peor. Ahora se difunde la idea de que todo proyecto poético debe ser “rentable” y se le somete a leyes de comercialización desleales. Hay más represión contra los movimientos sociales. ¡Libertad para los luchadores sociales de Atenco… libertad para los luchadores sociales de Oaxaca!
A desengañarnos poetas:
Nadie se crea Mesías, nadie se sienta Salvador de la Humanidad sólo por escribir “poemas”. La Poesía sólo se desarrollará sobre sus mejores conquistas, (dialéctica y colectivamente), cuando la sociedad logre su emancipación definitiva. Y permanezca armada para defenderse. Mientras tanto los logros mejores son sólo índices de un grado de avance importante pero parcial. Los poetas, pintores, músicos, teatristas, vídeoastas, intelectuales, bailarines… no son más dueños ni más hacedores de Cultura que los obreros, los panaderos, los electricistas... La idea de creación poética restringida a inteligentes o genios reproduce la separación clasista de la sociedad y la fetichiza. Los talentos individuales, que son innegables, deben explicar históricamente a qué intereses sirven a que riqueza colectiva le deben su obra. Estamos sometidos a un modo de producción poética oligarca y burocrática porque estamos desorganizados. Hay vicios no poco esnobistas en muchos productores de “poesía” envenenados de vanidad que impiden la autoconciencia de sí como trabajadores necesitados de una organización política para una lucha emancipatoria. Se trata de una soberbia indvidualista paralizante y repelente a la crítica (y la autocrítica). ¿Podrá cambiarse?
Es impensable una transformación poética sin una transformación social profunda. Es necesario un programa de transición Poética atado a un programa de transición general que tenga por ejes principales la lucha antiimperialista y la destrucción del capitalismo. Nuestras armas no son distintas a las armas comunes en función revolucionaria. Es decir, el arma no es una representación simbólica de lo que la lucha y el mundo son, sino herramienta de destrucción-construcción bajo la brújula de un programa revolucionario. Tatuado en las armas para la guerra simbólica. Con la poética engendrada por la revolución, el arma de la poesía debería ser, además, relato de la gesta gracias a necesidades conscientes y a una imaginación colectiva no alienada. Las armas de la poesía revolucionaria deben trabajar en el relato de una praxis transformadora que recuerda siempre sus objetivos como un reloj histórico que apunta, con sus manecillas, la hora del triunfo simbólico también.
La realidad impone problemas nuevos, exige luchas nuevas y estrategias nuevas. Dejemos de esquivar, levantemos la poesía revolucionara contra la vida miserable a que nos condenan a vivir. Levantemos unidos la poesía revolucionaria como ejército de luz, contra las emboscadas. Al lado (o detrás) de millones de obreros que levantan al cielo sus banderas de aurora, la única esperanza, la última esperanza contra el hambre eterna y el descorazonamiento, contra la angustia que cuelga de los pechos. Contra las alucinaciones de la angustia tantos siglos acumulada como lágrima inmensa. Contra la muerte infiltrada de rapsodias burócratas, infiltrada de pianos tenues y banderas camaleónicas con transfusiones eléctricas de pesadilla y fatalidad en nombre de un idiota.
¿Será pedir mucho que todos nuestros poemas giren por la palabra Revolución. Por una Revolución que impulse para salir de los marcos desesperantes de la vida miserable, la debilidad y la impotencia?
¿Qué Hacer?
“Puede afirmarse sin exageración que jamás la civilización humana estuvo amenazada por tantos peligros como lo está hoy. Los vándalos con la ayuda de sus medios bárbaros, es decir, harto precarios, destruyeron la civilización antigua en un limitado rincón de Europa. Actualmente es la civilización mundial completa, en la unidad de su destino histórico, la que se tambalea bajo amenaza de unas fuerzas reaccionarias armadas con toda la técnica moderna. No sólo pensamos en la guerra que se avecina. Ya, desde ahora, en tiempos de paz, la situación de la ciencia y del arte se ha vuelto absolutamente intolerable”.Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente.
No nos ilusionemos con una Poesía Revolucionaria “ideal”, “perfecta” dogma de sectarios. Mejor trabajemos en una Revolución Poética permanente que apunte a una transformación general de los valores, a la ruptura y la descalificación de la lógica explotadora a la que es inexcusable perseguir hasta la extirpación de todos sus reductos.
Una guerra revolucionaria de la vida para arder también con poesía en el cielo que nos pertenece. Aniquilar este infierno absurdo y decadente incluso con la pócima de la poesía revolucionaria. Aplastar todas las trabas hasta con martillos verdaderos. Impulsemos la Poesía Revolucionaria primero ética que estética como un arma, forma superior de lucha, del poeta necesario que es, primero, revolucionario. ¿Por qué no? Poeta militante de la libertad, trabajador, obrero de los ejércitos emocionales contra de todas las opresiones. Poeta militante revolucionario para elevar la conciencia sin mesianismos idiotas en plena lucha de clases. Poetas revolucionarios para la resolución de los problemas en la vida práctica.
Andemos por el mundo organizando siempre nuestro renacimiento de revoluciones que traerá sus cajones llenos de pájaros tiernos. Andemos con una tempestad de revoluciones en la garganta para que chapotee la lucha en todas nuestras palabras mejor pensadas. Nacerá una revolución armada también con poesía. Revolución poesía en sí por todos los poros vuelta conciencia en imágenes beligerantes exigentes y en acción. Quebremos todo exclusivismo de la poesía. Cambiemos al mundo (también) con un programa mundial de la Poesía construido por una humanidad dispuesta a sacudirse la explotación, organizada de una vez por todas. Para siempre. Programa de la Poesía como estrategia de vida revolucionaria.
Hacer de la Poesía Revolucionaria, la ética y la estética del futuro, la poesía de lucha y liberación. Hacer la Poesía necesaria con sus fulgores interiores y exteriores rumbo a la magnificencia misma de la humanidad y su luz de metralla estremecedora. Belleza convulsiva de una revolución también poética que transforme al mundo... que transforme la vida. Poesía Revolucionaria para la reclasificación sistemática de todas las cosas según un orden socialista. Poesía para terminar con la propiedad privada y el Estado burgués, desterrar la miseria, el hambre, la ignorancia y la enfermedad. Aniquilar la usurpación de las fuerzas y talentos expresivos y su sometimiento. Impulsar la Poesía Revolucionaria con términos nuevos del espíritu y de las armas obreras. No serán los poetas quienes hagan la revolución, serán los obreros y los campesinos organizados bajo un programa en el que no estará ausente una táctica y estrategia poéticas aportadas por revolucionarios poetas llamados a sumarse en la lucha como un guerrero más, bajo crítica y autocrítica permanente, acompañante de los protagonistas y protagonista a su vez. No habrá Programa coherente de la Poesía Revolucionaria si se omiten las condiciones concretas donde se produce y de quienes la producen. Es indispensable establecer que en una sociedad dividida en clases el debate sobre la Poesía es ineludiblemente un debate de clase. La Poesía no es un fenómeno que puede despegarse de las condiciones concretas y las necesidades colectivas.
La revolución, el acto de amor y el acto de poesía no son incompatibles.
Urge una revolución poética de símbolos grandes y aguerridos vanguardia del espíritu, de la sensibilidad, de la poesía. Poesía para organizarse, congregarse, unirse, participar, comunicarse… insurrección, revolución, revolver, perturbar y sobre todo construir. Revolución permanente. Esta idea de revolución unida a la poesía no es otra cosa que la poesía al servicio de la revolución. La comprensión de esta premisa complementa toda nuestra táctica y estrategia… mostrar al amor como una ceremonia (un lenguaje) que no se realiza a espaldas de la sociedad y que es una necesidad primordial para una vida que se dignifique en y con la lucha. Lucha en primera y última instancia con amor revolucionario en un mundo en transición hacia un amor revolucionario permanente. El amor es en nuestra definición guerrera, reconocimiento de la revolución en la persona amada, es la libertad, es ceremonia, purificación y piedra de fundación: el misterio de la persona libre. La poesía se hace en el lecho como el amor. Sus sábanas deshechas son la aurora de las cosas. La poesía se hace en los bosques y en las fábricas, en las escuelas y en los límites. Debe tener todo el espacio que necesite. Para preguntar por la hora de la revolución la humanidad debe preguntar por sí. Entonces otro mundo puede nacer de la contradicción entre lo que vivimos y cómo queremos, debemos, merecemos vivir. Puede nacer una revolución ahí donde la conciencia se disponga a evitar toda caída en la miseria del mundo. Eso será también poética revolucionaria que, de la teoría a la práctica, y viceversa, contribuya, objetiva y subjetivamente, en la destrucción del imperio burgués y al ascenso del espíritu libre, hacia una humanidad plena.
La Poesía Revolucionaria debe elevarse exponencialmente sobre el nivel de vida actual. Elevarse no significa desprenderse de la realidad social, enajenarse, ni olvidarse. Implica la comprensión de una humanidad nueva, de las leyes de su desarrollo, y la comprensión de todas las antinomias y contradicciones de la sociedad clasista y de la división social del trabajo. Implica poner toda capacidad de abstracción al servicio dialéctico de la concreción y viceversa.
Impulsemos la Poesía Revolucionaria contra todo lo que nos impide luchar juntos. Poesía Revolucionaria para trabar un debate que eleve la conciencia contra la lógica de la miseria. Poesía Revolucionaria para reunir fuerzas, para dar fin a toda la farsa siniestra del capitalismo, para aniquilar la esta pulsión burguesa delirante y enloquecida que nos explota, derrotar a este circo de bestias asesinas.
Poesía de vida. Poesía estremecimiento y palpitación devenida de la práctica toda, en el hacer del mundo una procuraduría permanente del estado poético. La felicidad misma. El desarrollo de la poesía es desigual y combinado. Nuestra voz bien puede ser la voz del otro que cohabita bajo el techo doméstico de la miseria desaforada. Nuestra voz bien puede tener armonía distinta, para que se oiga entre el bramido de las bestias, para que sobre ella se balanceen las esperanzas más fértiles y nuevas. No hay, pues, poesía sin ideología como no hay clase social sin producción cultural. Y estamos en guerra. No existe la poesía por la poesía misma.
Impulsemos la Poesía Revolucionaria como tarea suprema para participar conciente y activamente en la preparación de la Revolución Permanente. Poesía para participar de manera organizada, social e individual, en el ascenso del sentido y drama de la revolución, en sus nervios más íntimos, para dar una encarnación poderosa al trabajo humano supremo de transformar al mundo. No sometidos a burocracia o secta alguna. No aceptar la felicidad por etapas o en un solo país. Impulsemos la Poesía Revolucionaria para organizarnos, que sea la organización, en lo posible, expresión de avance poético también, contra nuestra situación es francamente atrasada, poco inteligente y acaso miserable.
Poesía Revolucionaria que renacerá con la humanidad desde la noche de la miseria y la barbarie, bajo el pico de una cigüeña con cabellos de arco iris moradora de estrellas. Poesía Revolucionaria florecida en el cielo que tomaremos por asalto con la dirección inflexible del corazón lámpara que envuelve un pecho melodioso con las llamas de poesía que ya ilumina la bóveda de la revolución aeronauta.
La poesía revolucionaria florecerá ensimismada sobre las voces obreras nuevas. Lo sabremos sin secretos, saldrá como un arco-iris, como un tranvía, saldrá una selva haciendo el amor y del amor su flecha catarata. Como una ruta hacia el horizonte de la revolución ahora luciérnaga-volcán del futuro donde los astros crujirán las entrañas y el cielo cruzará la garganta del poeta.
Esta Poesía Revolucionaria desafiará al silencio incluso con blasfemias y gritos hasta que caiga el rayo ansiado que nos llevará al otro lado de lo consciente y lo inconsciente… como el fuego de una orquesta de sirenas cuna de lenguas contra la barbarie de humanos infestados de preceptos burgueses. Poesía revolucionaria para escuchar la elocuencia de las estrellas y la oratoria del árbol, del alma y la luna almendra. Poesía protesta en gritos oceánicos y araño al destino miserable que nos han de los miserables verdaderos.
Poesía Revolucionaria que hablará sobre la hora de vivir la libertad como instinto contagioso de campanas desafiantes. A estas horas el sol tantea el último rincón donde se incuba la poesía revolucionaria. Y nace una selva mágica de embriones que suben su canto en mil barcos. Es hora de despertar en todas partes nuestras certezas de pájaros ansiosos de amanecer la vida y nada sea lo mismo. Poesía Revolucionaria para que el paisaje se llene de locuras frescas y vaya y venga la humanidad de la tierra al cielo, del cielo al mar, buscando las cosquillas de las espigas. Poesía estado superior de las imágenes... realización purificada y purificante...materialista y dialéctica.
La Poesía Revolucionaria deberá tener el mismo poder que los ojos de la amada. Nos hará pensar en un comienzo del mundo nuevo entre poemas revolucionarios como incendios cósmicos que se propagan e iluminan consumaciones de lengua de corazones. Las llamas de la poesía revolucionaria que se junta el poeta calientan su garganta con claros de luna. Por cada poema revolucionario el cielo parpadeará aerolitos testigo en todos los frentes donde se libre una lucha real contra la ignorancia.
La poesía revolucionaria estallará en luminarias mojada de mares no nacidos hay que trabajar sobre la poesía con la poesía para la revolución en caliente, desde una concepción de clase. Hay un espacio despoblado que es preciso poblar con poesía revolucionaria, con semillas abiertas, juegos y aerolitos de violín que nos traen el recuerdo del horizonte nuestro.
La imaginación al poder. El poder a la imaginación. Impulsemos esa Poesía Revolucionaria que tiene un mirar de vértigos. Alborada que borda certezas sobre el cielo que tomará por asalto y del que todos tomaremos tinta sin nombre. Poesía lengua de obra y lucha que hablaremos para siempre vertiginosos. Belleza convulsiva que abrirá para siempre esta caja de mil fondos llamada humanidad. Deberíamos re-inventar, con poesía revolucionaria y a partir de sus logros máximos, las obras todas dadas hace siglos. La hora de la poesía revolucionaria es también una hora de transformación de nuestras necesidades en rompecabezas bastante más refinados. Los conjuntos naturales de objetos y de fenómenos, tocados por la poesía revolucionaria, ya no coinciden con nuestros pensamientos ordinarios.
Impulsemos la Poesía Revolucionaria porque es posible, para lo inmediato y lo mediato. Para lo de hoy y lo de siempre. Por lo legal y por lo legítimo. Por la esperanza y por la panza. Por la dignidad y por la espontaneidad. Por el humor y por el amor. Por el salario y por el ideario. El caso es que una buen día quizá cuando el cansancio y la rabia nos antesalen a la noche, antes de caer dormidos, percibiremos nítidamente articulada, hasta el punto de que resulte imposible cambiar ni un solo elemento, la imagen de una revolución plena, no ajena al sonido de nuestra voz, de cualquier voz, como una frase nueva que llegará hasta nosotros sin llevar en sí el menor rastro de distancia y que, según ciertas revelaciones de la conciencia, nos ocupara el resto de la vida. Esa frase, la frase revolucionaria, parecerá, en un insistente, casi atrevida como el cristal. Aparecerá como un lenguaje nuevo de guerra poética, que no podrá entenderse más que hundiendo sus raíces en el humus revolucionario de los obreros y los campesinos para nacer como una planta nueva siempre. Grabemos rápidamente tal frase en la memoria, y, cuando nos dispongamos a pasar a otro asunto, el carácter orgánico de la frase retendrá nuestra atención. Y entonces poblaremos su vientre con una militancia nueva que se prolongara en la sangre a que responderemos sobre el surco de un arado de luz y ojos enaltecidos.
En el examen de la historia no sólo hay que saber, sino que hay que saber de una cierta manera poética. Tiemblen farsantes, uno conoce muy bien sus estrategias. Estamos en pie de guerra con nuestro cielo lleno de estrellas que esperan convertirse en poesía revolucionaria, con salpicaduras de astro que sopla sobre el pecho montañas a altura de los deseos. El entusiasmo intacto. Vivitos y coleando. Nos daremos la vida, desde esta muerte que nos dan y contra ella, si juntamos todas las frases revolucionarias, si las organizamos, aquí y allá, para tomar el cielo por asalto, hoy cercado con balas.
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Prosa: Buen Abad
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