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jueves, 26 de junio de 2008

LA MALA DISTRIBUCIÓN DE MI TIEMPO, Manuel Morales



Jamás he negado que tengo malas costumbres.
Sobre todo cuando el sol hace garabatos en mis ojos,
O cuando una muchacha me sonríe con su blusa amarilla.
Por siempre que puedo dirijo mi batuta hacia mis viejos,
Y hacia esos despojos solemnes que frecuentan la casa;
A la abuela, sobre todo, que aún sueña con Rodolfo Valentino.
Este tiempo asqueroso que me ha tocado vivir lo tengo mal distribuido,
Hablo demasiado y no construyo más que Castillos en el Aire;
Y de noche me atorranto como un miserable y hago invocaciones al Marqués de Sade.
Pero a veces yo me escapo de esa rutina y frío monos en sartén de palo;
Vivo en constante peligro de encontrarme con la horma de mis zapatos,
O de que mi padre se encarache y me mande al diablo.
Pese a todo visito las cantinas,
Escupo en los lugares públicos donde no debo hacerlo,
Y toco los timbres de los vecinos y corro como un cretino.
Ya los policías se han dado cuenta y me tienen entre ojos,
Me marcan a presión y me han acusado de tener malas costumbres;
Y que el día que me agarren la voy a pagar una por todas.
Pero yo me río,
Porque este tiempo asqueroso que me ha tocado vivir lo tengo mal distribuido.


Manuel Morales,

Perú


miércoles, 25 de junio de 2008

DESCABEZO ESTATUAS, Rosella di Paolo

Me canso de frotar una palabra con otra
Y hacer chispita
Ya no quiero poner esta letra aquí,
Esta tonta coma
Pido una zancadilla para que caiga de narices
El alto verso
Quiero sacar las palabras de mi casa
A empujones
Y coger el pronombre por los pelos
Hasta hacerle confesar la dirección del sustantivo
Para entrar a su línea dando voces
Para arrimarle un clavo entre los ojos
Para aplastar con mis pies a sus mansos adjetivos
Para agarrármela a escobazos con los verbos conjugados
Con los verbos no conjugados y con los adverbios
Si me miran mucho
Quiero abrir las ventanas y que entre
Una luz no escrita
Y apilar los libros en el patio
Y colgar la máquina de escribir en la pared
Como una cabeza de venado con su bala
Limpiamente acertada entre la M y la N
Antes de prender fuego a la casa
Y bailar con mis amigos sobre la lengua de Vallejo
Sin tener después que juntar los pedazos
Y contarlo llorando en un poema.

Rosella di Paolo,
Perú


martes, 24 de junio de 2008

CON MI HIJO PIETRO POR LA AV. SALAVERRY, Sandro Chiri



La Av. Salaverry
Es amplia para nuestra
Fugaz sonrisa.
En medio de buses y gentío,
Yo camino lento y feliz
Con mi pequeño Pietro.
Nuestros corazones laten
Como caballos sedientos.
Me pregunta por un balcón
Y una casa en el aire y le
Cuento que ahí habita
El Nuncio de Roma,
Y que más allá,
A unos metros,
Los alemanes se empeñan
En enseñar la lengua de Goethe.
Él tiene ocho años y me dice
Si es que mañana volveremos
A hacer la misma ruta.
"Mañana" –le digo– es una palabra
Inmensa y nebulosa en el Perú.


Pero como fuese, mis zapatos
Siempre estarán al lado de los suyos.


Sandro Chiri,
Perú



lunes, 23 de junio de 2008

AL SON, Raquel Jodorowsky




Al son de la música sideral
El mundo va danzando
Nadie sabe a dónde
Colgada en el espacio soberano
Donde todo explota
Y se crea otra vez.
Y nosotros aquí adentro
Sin sentirlo
Con nuestras locas vidas
Buscando la seguridad
Mientras la tierra corre por el cosmos
En trece movimientos
Salta adelante
Se inclina a un costado
Luego al otro
Gira en sí misma
Da vueltas
Como un trompo de luz.
Nosotros, inmóviles
Buscando la Eternidad
Somos
llevados nadie sabe a dónde
Metidos bajo las sábanas
Del misterio total....


Raquel Jodorowsky,
Chile



sábado, 21 de junio de 2008

A CESAR VALLEJO, Enrique Peña Barrenechea




Qué vergüenza me da
-Para decirlo con tu voz-
Mi muerte.

Mi muerte que es mi vida,
A su manera,
Sin tu silencio de metal
Y nieve.

Que vergüenza me da
Iluminar la casa,
Mirarme en los espejos,
O colocar la impura rosa de mis cabellos
En la almohada en tu casa,
Tu soledad
Y tu sueño.

Qué ejemplo el de tu vida
Sin ¨sí, señor¨,
Sin ¨sírvete¨ .
Sin ¨ruégole¨.

Que tristeza me dan
Marroneros
Que tú adorabas, aquí en París,
Al que volvías siempre,
Golondrina de sangre sin alero.

Hoy he visto a Georgette
En esta tarde
Que me ha angustiado tu recuerdo.

Hoy te he vuelto a leer
Y que vergüenza tengo
De los fingidos astros
De mi cielo,
De mi pasaje de ida y vuelta,
Y de mi soledad con falsos ecos.

Todo me hiere el corazón: la noche,
El adiós a Georgette,
Aquellos niños que vi en la rue Picot,
Mis pasos por el puente,
Que es casi caminar por tu silencio.

Enrique Peña Barrenechea,
Perú

(Texto tomado de: Poemas peruanos a Vallejo, prologo, selección y notas de Livio Gomez.
Universidad Nacional de Tacna 1978).


viernes, 20 de junio de 2008

ACORRALADOS, Rosina Valcárcel



Pienso en nosotros que hemos exigido a la vida
La noche perfecta / la obra de Miguel Ángel
El aria de Mozart / los amores de Simone et Sartre.
Hablo de nosotros / los muchachos
Que hicimos la revolución
A nuestra manera /ojos enrojecidos
Volante al arriero / arenga al mar.
Los obstinados que volvimos a construir puentes
Dando vivas al Che, cantando Yesterday
Y la Internacional
Hoy acorralados / sin partido
A fines del año 90 / nos desconocemos.
El asunto compañero no es simplemente
Esperar las señales como quien palmea
En silencio a mamá
Ni sólo tejer pop art / manos alzadas
Amor y rebeldía es subvertir las costumbres
Inventar armas / tribus / granitos de arena
Como este leve rastro solar.

En enero caen las flores de la madreselva
Y la impotencia
De esta mañana.

Rosina Valcárcel,

Perú


jueves, 19 de junio de 2008

HA PASADO YA UNA SEMANA,Giovanna Pollarollo

Y no hemos notado ningún cambio.
Todavía queda la mitad
Del pastel de choclo
Que hicimos el día de su partida.
La ropa sucia que dejó
Está limpia, pero mojada:
Con suerte si mañana hay sol
La plancharemos por la tarde.
Todavía se nota la forma de su cuerpo
En el hueco de su lado de la cama;
Seguimos almorzando a la misma hora,
Por la noche vemos televisión:
El mismo noticiero
Los mismos comerciales.
Nadie ocupa su sillón.
Tampoco su puesto en la mesa.
Me lo habían advertido:
Es como cuando a alguien
Le amputan un brazo o una pierna
Y aunque sabe que le falta
El dolor lo despierta por la noche,
Justo ahí, donde ya no hay nada.


Giovanna Pollarollo,
Perú