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martes, 30 de agosto de 2016

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


Cuando el día 13 de julio me enteré del lamentable deceso de Miguel Gutiérrez Correa, cumplí con el penoso deber de difundir tan infausta noticia por los medios de que dispongo en Internet, y de hacérselo saber a mis estudiantes de la Universidad Nacional de Piura. Sin embargo, me abstuve de expresar lo que sentía en torno a ese hecho. Y pensé que, igual, no era pertinente hacer un recuento de mi amistad con él, y mucho menos lo era referirme a las diferencias que, en los últimos tiempos, nos habían distanciado, especialmente en el terreno de las ideas, tanto poéticas como políticas. Esto último, además, ya lo había hecho conocer en algunos medios físicos y virtuales. Y, por otro lado, sobre dichas diferencias, para entonces no hacía mucho que se había editado el libro en el que reúno esas apreciaciones.[1] Y este libro, reitero, publicado varios días antes del óbito de Miguel, seguramente ya figuraba (como ocurre hasta ahora) en las librerías virtuales con que trabaja la editorial, difusión en la que no me asiste la menor intervención.
Lo que me mueve, ahora, a opinar sobre este lamentable suceso, no es, pues, hacer resaltar la edición del libro aludido (que, por lo demás —insisto—, solo se difunde en ciertas librerías virtuales, de cuyo nombre no quiero acordarme), ni tampoco pormenorizar hechos o anécdotas de la amistad que me unió a Miguel. Lo hago solo para cuestionar el mal apelativo que se le ha adosado, al menos por dos comentaristas de un diario de la capital[2], en sendos artículos que aparecen el mismo día: «El viejo saurio ha partido» (de Raúl Mendoza) y «El viejo saurio» (de Alonso Cueto). Ambos artículos, obviamente, hacen referencia al título de la primera novela de Miguel. Y ni siquiera aluden a uno de los personajes de sus tantas novelas, como podría ser Martín Villar, de quien el autor —en cierta forma— es su alter ego. Es como si alguien se hubiera referido a Gabriel García Márquez, al momento de su fallecimiento, llamándolo «el patriarca» en alusión al personaje de El otoño del patriarca, que es todo lo que se quiera pero menos un personaje positivo o edificante con cuyo apelativo el autor se hubiera podido sentir halagado.
En el caso de Miguel es una denominación que —a riesgo de incurrir en ucronía— estoy seguro que a él le habría sabido a «chicharrón de sebo». Una interpretación del título de esa primera novela de Miguel, es que con él se hace referencia a la «retirada» del desierto que rodeaba a la ciudad de Piura en la década del cincuenta del siglo pasado, por el empuje no solo del crecimiento poblacional sino también de la decadencia en que había degenerado la clase terrateniente y oligárquica, que incluye a los representantes del clero (satirizados en la obra), y que había dominado a Piura desde la colonia; y, por tanto, alude no solo al desierto sino también a esta clase social que, como los lagartos, pacazos, iguanas y lagartijas (habitantes representativos del desierto, compendiados en la sinécdoque de mencionar a la parte por el todo, en la escueta expresión «saurio») estaban en retirada por el crecimiento de la ciudad y por el despertar del pueblo.
Por lo demás, El viejo saurio se retira no es un título que perteneciera a Miguel. Le fue sugerido por Carlos Milla Batres, el editor, para reemplazar a «Ejercicios espirituales» que era el título original, por considerar el editor que este era poco atractivo y de nulo efecto para el marketing. Esta aclaración, si mal no recuerdo, creo haberla leído en alguno de los escritos de reflexión de Miguel, y de no ser así, pues sí recuerdo haberla escuchado de su propia voz. Lo cierto es que no deja de ser un buen título, pero en el sentido arriba señalado, como recusación de la Piura patriarcal, clerical y pacata. Y de ninguna manera atribuible a su autor. A este más bien lo denigra. Resulta ser un recurso de muy mal gusto. Y el uso de ese título puede obedecer —por decir lo menos— ya sea a que no se ha leído la novela de la que proviene o que de haberlo hecho no se lo ha sabido interpretar en su verdadera dimensión.
Por mi parte, pese a las diferencias ya señaladas, nunca he dejado de considerar a Miguel en su exacta valía como narrador y como pensador, aunque, repito, no esté de acuerdo con sus opiniones ideológicas o gustos estéticos vertidos en gran parte de su obra narrativa y ensayística. Debo, sí, manifestar, que siempre me sentí honrado de ser su amigo. Y en mérito a esa amistad, he creído necesario hacer esta aclaración, que espero sea tomada en ese único sentido, muy lejos de cualquier interés mezquino que —interesadamente— se me quisiera atribuir.



[1] Julio Carmona (2018). Poética y política. Análisis a Confesiones de Tamara Fiol. California: Windmills Editions.
[2] La República, Lima, 17 de julio de 2016, pp. 18 y 37.

viernes, 16 de octubre de 2015

El concierto poético de Winston Orrilllo

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com

Pienso en la música de la poesía, al momento de escribir el epígrafe de este artículo, y, justo, cuando me dispongo a escribir algo en torno a la poesía de Winston Orrillo, porque una de las notas características de su poesía es la musicalidad. Y, más específicamente, me refiero a su último libro, cuyo título —realmente— desconcierta: Poemas desconcertados. Pero, pasado el desconcierto inicial, no queda otra alternativa que reconocer su pertinencia, porque es así la personalidad de su autor que «rompe reglas, salta vallas y se planta en medio de la polémica» (como atinadamente lo explica él en el Prólogo). Y, realmente, no es nada fácil para mí adoptar esa disposición de escribir algo en el sentido aludido. Porque sobre el particular hay bastante pan por rebanar. En principio, es tanta la cantidad de poemas (no en vano han sido extraídos de más de veinte libros) que abordarlos a todos, o a gran parte de ellos, daría para una tesis en la Escuela de Literatura de cualquier Universidad que la tenga. Y, pues, lo mismo se puede decir de su calidad.
Winston Orrillo, es ocioso decirlo, es uno de los más reconocidos poetas de la generación del ’60. Pese a que él mismo manifiesta, en el Prólogo, que se siente desconocido o no leído por la gente —incluidas las nuevas generaciones— interesada por la poesía lírica, que no es poca (aunque de esta dé la impresión de haber sido apabullada, en los últimos tiempos, por la narrativa).
Pero, volviendo a la iconoclastia del título, se puede decir que lo característico de este libro es que contradice la famosa prevención que Rainer María Rilke hizo a su joven corresponsal (en sus Cartas a un joven poeta) de ‘evitar la poesía amorosa y la poesía política’ por haber sido tratadas con tanta profusión y por tantos grandes poetas, que el hacerlo conlleva el riesgo de quedar rezagado para cualquier valoración crítica. Y Orrillo escribe poemas de amor y poemas políticos, y, a veces, consustanciados ambos; ejemplo: «… y hasta si el mismo/ Fondo Monetario/ se opone, amor,/ nos unciremos:/ derrotaremos/ juntos/ al cuervo/ del Balance … y juntos/ zarparemos/ hacia el día/ de todos:/ hacia el blanco/ celaje/ que humea/ en la pupila/ de aquellos/ que hoy ordeñan/ los pezones/ del alba.»
En esos dos ámbitos ha de fluctuar la expectativa del lector frente al libro aludido. Y es una impronta que marca a toda la poesía de WO. Sin temor a equivocarme, en todos sus libros está presente, desde el ya mítico La memoria del aire (título que celebrara Paco Bendezú, si mal no recuerdo) o también el profético Travesía tenaz (que en esta selección ha sido, injustamente, obviado). Aunque, también es fuerza reconocerlo, a esos dos no se reducen sus temas. Está también, por ejemplo, el tema de la nostalgia y su parafernalia del barrio, sus casas achacosas pero erguidas, y hasta el perro afectuoso que aceza en los predios de la infancia (por no defraudar a Rilke) o también los personajes típicos del laburo que nos redimen de nuestras «quemaduras» en «oficinas y archivos y ascensores» (como el del poema «Se llamaba Pedrito» de Catorce y un sonetos). Y tantos otros más. Pero los destacados son como la vestimenta de su musa.
Porque la política es consustancial al ímpetu vital de WO. Él la ha asumido con tal vehemencia que a veces rebasa los límites de lo permitido (como pelearse con medio mundo abrazando, por ejemplo, la causa de Velasco Alvarado o la de Hugo Chávez), pero también es digno de destacar que esa vehemencia se sustenta en una honestidad a toda prueba, cuando de defender las causas de los desheredados del festín se trata, y con una consecuencia que en muchos exguerrilleros de café —que lo zahirieran en el pasado— se deja extrañar en su práctica de hogaño. Porque, lo dice el poeta, todo es «Conciencia de Clase»: «Pasa el/ tren de/ la vida/ y yo/ voy en 3ra.»

Y tratándose del amor (ya, al momento de aparecer su libro Manual de poesía amorosa, destaqué su calidad de maestro en esta lid) WO tal vez sea un record man en ese sentido (sin que en él raye en la pedantería). Y en esto sí, contradiciendo a Rilke, WO preferirá admitir la recomendación de Neruda, en una entrevista sobre lo que se debería advertir a los jóvenes poetas: «Que escriban poemas de amor», dijo. Porque Winston Orrillo no solo fue reconocido como El Poeta Joven del Perú, en 1965, cuando cronológicamente lo era, sino que lo sigue siendo vitalmente, tocado milagrosamente por la décima musa del amor, Safo, para quien cabe la dedicatoria de esta «Arte poética»: «Eres tan bella/ como una fábrica/ a las ocho/ de la mañana/ ¡produciendo!/ (pero en manos/ de sus obreros).»


TESTIGO DE CARGO

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Camino con la misma sombra de hace rato
Y ya no sé si yo soy ella o ella yo
Deseo tener cambio de cansancio y no
Tener la misma risa el mismo espanto
El mismo sol matándome las ganas de calor
Mintiéndome el secreto de las horas apurado
Y le corto las amarras al viejo canto
Y lo dejo hacerse al cielo a toda voz
Y comprendo por fin que no era un cuento
Eso de dar la vida por un sueño o vano intento
Meterle un bazucazo al dictador   
Y desecar las hojas de los libros apurados
Y reinventar fulgores deshojados

Que se obstinan en atestiguar el triunfo del amor 

Julio Carmona


viernes, 11 de septiembre de 2015

UN SOLO DE SOLOS

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De un tiempo a esta parte ando solo
No obstante estar rodeado de cantinas
De vendedores que ambulan con sus rifas
Y yo como una piedra en un recodo
Voy cebando la costumbre en que me asolo
Sin chistar y asolado o azulado
Por su luz a su lado me conformo
En perseguir a ciegas el milagro
De convertir el fondo del espejo
En espléndida aunque fugaz maravilla
Del sol puesto a brillar en los deshechos
Y la miseria huyendo por arriba
Mientras el solo alista sus pertrechos
Invadiendo de solos las orillas

Julio Carmona


martes, 4 de agosto de 2015

ESTAMOS UNIDOS

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(No es lo mismo que Estados Unidos).

No sé si tú pero sí sé que yo
He bajado a la noche más profunda
Y he subido a las nubes más jocundas
En un tañer de vida o corazón
Ya no sé si subir o bajar la voz
Si dejar que una lágrima me hunda
O perderme en carcajada rotunda
Solo quiero creer que sabes como yo
Que no somos testigos sino víctimas
Y que seremos viejos con juventud
Si vamos de la dicha a la desdicha
Como si fuera nuestra única virtud
Creyendo siempre que hay una salida

Y yo sí sé que yo pero no sé si tú

Julio Carmona


domingo, 19 de julio de 2015

GLADYS TEJEDA

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com

La vi que volaba y no era pájaro
Iba dentro de un corazón cantante
Era una sola decisión tajante
Y emergente ebullición de cántaro
Era una suerte de herida delirante
Sobre dos pies y manos de relámpago
Fue solo un abrir y cerrar de párpados
Como un siglo resumido en un instante
Más que una vida era la vida en vela
Esperando a que la meta la alcanzara
Derrotando a los miedos de la escuela
Removiendo cimientos con cuchara
Con el ruido armonioso de sus suelas
Y el orgullo de un pueblo que acechara

Julio Carmona

sábado, 11 de julio de 2015

LA CEGUERA DEL SOL

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com

Te busco en las arenas de la playa
Porque tu nombre lo repite el mar
Y quiero caminar por donde vayas
Pues donde siempre estés yo quiero estar
Quiero ser ola que en la roca estalla
Para unirme a su profundo bramar
Y si estás en el campo de batalla
Quiero estar al costado de tu amar
Pero te busco y siempre encuentro un muro
Atiborrado de silencio y miedo
Y al saltarlo me abismo en lo oscuro
De una razón que impone sus enredos
De un corazón que se empeña en ser puro

Y te busco y te busco y más no puedo


miércoles, 4 de marzo de 2015

DE SÍLFIDES SILBIDOS Y SILENCIOS

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com

No me pidas que abra los ojos al silencio
Que deguste los potajes de la angustia
Con fruición que haga la vista gorda y la voz
Flaca por los escupitajos del venerable
Y su función de domador de ángeles
Ya estoy harto de ser parte de ese coro
De cantar sottovoce o en el sótano
Y escuchar solo el silbido de las sílfides
Me doy de alta en este entierro y tomo el timo
Por la risa y lo reviento de una sola risotada
De esas que tengo bien guardadas por el odio
Que manifiestan tener los que nos tienen hartos
Y hasta el perno y por si acaso no es venganza
Es el derecho a eso que muchos llamamos rebelión


Julio Carmona


martes, 3 de febrero de 2015

AMADA AMISTAD

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


Te recuerdo porque más que amigos fuimos

Amantes y porque el ser amantes no mató

Nuestra amistad qué quieres que haga no puedo

Superar esa enorme distancia que nos separa

Ahora y lo peor es que no puedo sentirte lejos

Has cavado tan hondo el túnel de la nada

Que solo existes tú en sus confines y aguas

Que ni el más ínfimo átomo de sus entrañas

Está libre de tus ojos camaradas de tus risas

Compañeras de tus besos incendiarios de tus

Horas a mi lado y yo tonto más que tonto me repito

En tu espejo en el que aplaudo y me felicito

De que el ser amantes no matara nuestra amistad

Y de que así podamos amarnos siempre como amigos


Julio Carmona


domingo, 11 de enero de 2015

NO HAY AÑO NUEVO SIN TI

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com

Camino entre tinieblas como en mi casa

Acostumbrado a que en mi pueblo no haya luz

Y despierto felizmente sin mordaza

Escribiendo a todo pecho yo soy tú

Con los ojos inmensados por el odio

Enarbolo tu mirada en banderola

Y me aferro a un imposible petitorio

Soñar una mañana sin memoria

Preñada de ojos plenos de palabras

Mujer obrero corazón y manos libres

Perdón si es que no supe ser tu hombre

Si no aprendí a caminar a tu lado compañero

Pero volver y resistir al odio firmes

Y recibir las lluvias de tus fuegos

JULIO CARMONA

domingo, 4 de enero de 2015

Julio Carmona: La fuga de Miguel

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En el último mes del año 2014, salió a la luz la última novela —publicada— de Miguel Gutiérrez, con el escueto título de Kymper. Miguel Gutiérrez es, sin duda alguna, un excelente narrador. A la altura de los más encumbrados. Y no necesita el espaldarazo de ningún Nobel o de algún novel. Ese es, pues, un asunto que no está en discusión. Y esto lo digo porque, en un intercambio de opiniones en una red de comunicación virtual, alguien anunció que ya estaba leyendo la novela aludida y expresó que estaba «bien escrita», expresión que —por decir lo menos— no pasa de ser un pleonasmo, una redundancia, una tautología. Nadie podrá decir que en alguna de las novelas de Miguel Gutiérrez se dé lo contrario, es decir, que esté «mal escrita». Por eso es que mi opinión contradictora fue: Lo que se espera de Miguel Gutiérrez es que produzca esa «buena novela» que hace mucho tiene proyectado. Y agregué que: para ser considerada una buena novela no basta con que esté bien escrita.

Y en efecto, ese propósito de escribir una «buena novela» Miguel Gutiérrez lo viene insinuando en varios textos desde el año 1996, tal es el caso de la siguiente expresión suya: «Antes que las ideas me cautivó mi propia relación con la novela (…) que me dio una razón para vivir…» (Celebración de la novela, p. X). Posteriormente, en su libro de ensayos La invención novelesca (2008), narra que, en un interrogatorio policial, le preguntaron: «¿Cuál es su mayor aspiración?» Y que él respondió: «Escribir una buena novela». Y concluye la anécdota así: «… yo no mentí. Ni fue un subterfugio, ni una verdad a medias. Hoy, once años después, puedo afirmarlo: fue la verdad más plena. La única que realmente ha importado en mi vida.» (p. 113). Es más, en el año 2007, escribió lo siguiente: «… he acentuado cierto espíritu heterodoxo que siempre estuvo en mí, y he añadido una razonable dosis de escepticismo a todas mis certezas sociales humanas.» (El pacto con el diablo, p. 16). Si, por confesión de parte, desde esos lejanos tiempos (que van de 1996 a 2008), su relación con escribir una buena novela era el norte de su vida, de ello se deduce que él mismo descartaba la posibilidad de que sus novelas anteriores a esas fechas, incluida La violencia del tiempo, pudieran ser consideradas con la calificación de ser «buenas novelas», insinuación que, no por provenir del mismo creador, tiene que ser aceptada como definitiva.  

Ahora que he leído la novela, de exiguo título pero de amplio volumen, Kymper, me ratifico en lo dicho, que coincide con la perogrullesca expresión: «está bien escrita». Pero —siempre hay un «pero» porque, como decía el viejo filósofo Hegel, «para todo hay argumento»—: Para mí, no es «la buena novela» que se propone o que promete escribir Miguel Gutiérrez. No es este el lugar indicado para demostrar la certeza del aserto. Un trabajo más minucioso y amplio exige esa constancia (algo similar a lo que hice con su novela anterior Confesiones de Tamara Fiol, y que difundí en revistas especializadas). Aquí solo me limitaré a dar sustento a la idea sugerida en el título de este artículo.

Pero volvamos a la novela última que nos ocupa. Su título corresponde al apellido del protagonista, «Kymper», quien vive a salto de mata, fugitivo y perseguido por tres fuerzas tenebrosas que buscan saldar cuentas en relación con hechos de su pasado, es decir, con su historia personal que, quiérase o no, pertenece a la historia social. Primero, el comando Rodrigo Franco, del primer gobierno aprista, lo persigue para vengar la muerte que diera a un dirigente estudiantil de esa facción política, ocurrida en la década del sesenta del siglo pasado. Segundo, un grupo de aniquilamiento de Sendero Luminoso, igual lo acusa de haber proporcionado a las fuerzas armadas del Estado la ubicación y destrucción en la selva de un campamento de ese grupo sedicioso. Y, tercero, su esposa, madre de sus dos hijos, igual quiere que pague con su vida por el abandono en que los dejara.

Contra todas estas acusaciones, Kymper tiene argumentos de defensa o justificación. Pero la fuga le permite ir saldando cuentas consigo mismo respecto de sus propias inculpaciones por haber pretendido renunciar —él mismo lo piensa— «a todo activismo político, al colocarme (eso pensé yo) al margen de la Historia.» (p. 283, cursiva del original). Pensamiento este que coincide con lo expresado por el autor en el «Reconocimiento» que hace como epílogo del libro, donde afirma que la novela: «en una de sus dimensiones narra las peripecias de un individuo que pretende colocarse al margen de la Historia.» (p. 605). Y todas las justificaciones que esgrime el protagonista —incluido el recuento de sus relaciones sentimentales, un tanto atosigante, dígase de paso—, dan la impresión de no tener otro objetivo que transferir al personaje los conflictos ideológicos del autor, quien con el argumento de tomar partido exclusivamente por la novela y de haberse trazado un solo fin (de 1997 para adelante): de llegar a escribir «una buena novela», no ha hecho sino capitular de sus principios primigenios que implicaban la obligación de no desarraigar su historia personal de la historia social, al momento de desarrollar su trabajo intelectual o artístico/literario.

Empero, finalmente, el autor no pudo ver cumplida su pretensión de «colocarse al margen de la Historia.» Y es esta —reiteramos— una idea de Miguel Gutiérrez que adoptó la siguiente forma: «En adelante, mi único partido sería la novela, pasase lo que pasase en mi país, en mi familia, en mi vida” (p. 206), idea que fue planteada en su ensayo La invención novelesca: Y también dice: en China «viví en carne propia la gran contradicción entre mi vocación de novelista y los requerimientos de un accionar de acuerdo a las ideas asumidas.» (p. 273). Pero, viendo los hechos objetivamente, Miguel Gutiérrez no ha sido fiel a su propuesta, en primer término, porque no ha escrito hasta ahora «una buena novela» (con la excepción de Hombres de caminos y La violencia del tiempo, saludadas como tales, en su oportunidad, por todos los críticos), y, en segundo lugar, porque no ha escapado de los avatares ocurridos en su país o en la realidad. Una evasión así se puede considerar que se dio en las novelas posteriores a La violencia del tiempo, es decir: La destrucción del reino, Babel el paraíso, Un mundo sin Xochitl, Una pasión latina, que enfocan temas más bien esotéricos o circunscritos a conflictos existenciales rayanos en el individualismo. Y, si esta contradicción de no haber escrito una buena novela con Kymper, se da en el plano del arte, en lo que se refiere a la política (en que tampoco ha cumplido con su propósito de evadirse de toda relación con lo que pasase «en mi país, en mi familia, en mi vida») se constata que con esta novela (como también ocurre con la novela precedente Confesiones de Tamara Fiol) ese tema de la política se presenta como la pretensión del autor de saldar cuentas con un pasado incumplido, pues, en ese sentido, cabe preguntar: ¿por qué ahora hay una descalificación absoluta del partido Sendero Luminoso, de su dirigente principal y de su ideología que en los años ochenta (y específicamente en su ensayo sobre la generación del ’50, que él mismo considera que «suscitó tantas controversias y enojos» —Celebración…, Ibídem) merecían lo opuesto: una reivindicación rotunda y sorpresiva?

Esta reseña la hice sin haber leído una entrevista periodística hecha a Miguel Gutiérrez, conocida por mí con posterioridad, en la que, de soslayo, responde a la pregunta precedente; ahí dice: «En los primeros años de la lucha armada impulsada por Sendero, políticos, intelectuales y artistas de izquierda padecieron horribles crisis de conciencia por no haber tomado las armas como lo demanda el marxismo revolucionario. Precisamente de este clima de mala conciencia surgieron, por ejemplo, los senderólogos. En cuanto a mí, exorcicé mis sentimientos de culpa adoptando el partido de la novela.» Idea que confirma el leitmotiv de esta reseña. Y me atrevo a adelantar —lo que voy a profundizar en otro trabajo— que Kymper no hace sino demostrar que toda evasión de la realidad es ilusoria, porque con ese plan o afán de fuga por la persecución del pasado, no se consigue sino volver al mismo punto de partida, al inicio de la huida. Huir de la vida para no morir es acercarse a la muerte. El apurar las ficciones de un futuro incierto es convertirse en perseguido de un pasado real, concreto, implacable: nuestra realización no es resultado de nuestro futuro sino de nuestro presente que ipso facto es pasado.
 

lunes, 29 de diciembre de 2014

Julio Carmona: ÉTICA DOCENTE

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Si la moral es la legislación conductual que la sociedad impone al ciudadano, la ética es el trasfondo moral que a sí mismo se impone cada ciudadano individual. Por eso se califica de inmoral a quien conociendo las restricciones conductuales en la sociedad, hace caso omiso de ellas. Y, asimismo, se llama amoral a quien se encuentra despojado de todo condicionamiento moral, es decir, un ignorante, irredento de toda consideración. El primero es condenable socialmente (no judicialmente) por quienes sí respetan y cumplen con las normas morales, y se le señala como un transgresor de la ética; cuando esa transgresión es involuntaria, se espera y se acepta la enmienda; en caso contrario —si no existe enmienda— la condena es irrevocable, y no solo eso, sino que se le debe trasladar al rango de lo amoral.

En el caso de quienes pueden y deben evitar transgredir las normas, o rectificarse por su transgresión, se debe ubicar a personas con cierta formación profesional o laboral (empleados de los sectores público/privado, trabajadores del campo y la ciudad con nivel de civismo y con mayor razón si se trata de egresados de estudios superiores). Y deviene imperativo categórico si se trata de un servidor público que ostenta cargo administrativo relevante, como —por poner un ejemplo— ser Secretario General de una Universidad Nacional, porque una de las prohibiciones que establece el Código de Ética de la función pública, dice que: «El servidor público está prohibido de obtener o procurar beneficios o ventajas indebidas, para sí o para otros, mediante el uso de su cargo, autoridad, influencia o apariencia de influencia.» (Artículo 8°, inciso 2).

Hago esta reflexión sobre el tema, recordando un caso que observé cuando estudiaba secundaria. En cierta ocasión, la autoridad del colegio dispuso que los estudiantes pintasen sus aulas y las pusieran bajo la égida de alguna personalidad paradigmática (y se iba a premiar al aula mejor acondicionada). Y cuando las aulas estuvieron dispuestas observé que una de ellas (no precisamente la mía, sino de un año superior) había sido designada con el nombre de uno de nuestros más queridos profesores. Y cuando le tocó clase en la mía yo lo felicité. Él retrucó que no era nada meritorio, pues se había hecho sin su consentimiento, y no tuvo oportunidad de evitarlo. Y dijo que no era ético rendir homenaje institucional a una persona viva, y que incurrían en esa falta de ética tanto quien hacía la propuesta como quien la aceptaba. Y concluyó que esperaba se hiciera la rectificación al año siguiente cuando mis compañeros y yo pasásemos a dicha aula. Y así fue. Hicimos justicia. Borramos el nombre de dicho profesor y elegimos otro ya finado, y con una trayectoria impecable de moralidad y ética a toda prueba, es decir, ya imposible de ser variada, posibilidad que no se da en personas que están con vida y mucho menos con aquellas que se pasan de vivas y que muy sueltas de huesos aceptan el hecho, con un amoralismo raigal.

Ahora bien, si la reflexión tiene asidero en un hecho pasado, obviamente es aplicable a futuro y también al presente (tres instancias de la historia: de la magna o nacional, de la pequeña o institucional y de la doméstica o personal). Y, sin ambages, aquí me refiero a un caso lamentable y ya consumado, ocurrido en la Universidad Nacional de Piura. A la refacción que se ha hecho de un pabellón de aulas antiguo se le ha puesto el nombre de un profesor que el único pergamino que ostenta es ser el profesor más antiguo en función. Pero la lógica más elemental conduce a determinar que debe haber otros profesores tan antiguos como él aunque cesantes, a quienes tampoco se les podría designar para un homenaje como el aquí comentado por el impedimento ético ya aludido. Sin embargo, también es de suponer que, en la historia académica de la Universidad Nacional de Piura, tiene que existir otro docente ya fallecido y de digna y eficiente performance profesional, docente y decente, a quien se puede honrar para que también su nombre honre a la institución que lo designa.

Todavía se está a tiempo para la rectificación ética. De lo contrario, el baldón ya infringido derivará en inmoralidad —de quien lo ofrece y de quien lo acepta— por saber que no es ético el acto de marras, y no obstante haber incurrido en él, o devendrá acto amoral por saberse o sentirse huérfanos de todo principio ético.


 

lunes, 8 de diciembre de 2014

CONFESIÓN DE PARTE

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No tenía que dejar un testimonio

De mi paso por parte del desierto

De su sed de sus hambres y demonios

De amores vivos y cariños muertos…

Pero la lluvia me estropeó el armonio

Y culpables los cuervos de mis tuertos

Tuve que resignarme al matrimonio

De mi pureza y mi embarrado huerto

Yo no busqué esa forma de decirme

Ella me halló mientras hurgaba el hueco

Y me envolvió en su urdimbre y maldecirme

No iba a reverdecer mis sueños secos

Caballero no más antes de irme

De las voces sin luz opté ser eco
 
 
Julio César Carmona

jueves, 13 de noviembre de 2014

SI PUEDO / SÍ PUEDO

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Dado a desesperar estando alegre

Imposible decir todo se puede

Y menos cosechar los años verdes

Era mirar amores disolverse

O convertir licores en vinegre

Preso de una maraña de paredes

La única escapatoria era el recuerde

El conviértase el traicione o el disfuerce

Solo un escape en medio del marasmo

Una salida en contra del espanto

Como en dos sendas interpuesto un quiasmo

Todo menos la huida bajo el manto

Todo menos correrse de este espasmo

Todo lo tiene la ilusión del canto
 

Julio Carmona
 
 

lunes, 6 de octubre de 2014

REALISTA

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Aunque sé que mi voz no será oída

En las nubes del poder o en su basura

Hago como el amor o la hermosura

Que van bajando y se creen de subida

Despertando en cualquier amanecida

Y en brazos sin sospecha de locura

Eso es morir de luces en oscuras

Con ganas infinitas encendidas

No se desprecia nunca lo ofrecido

Aunque un mísero beso sea la ofrenda

Todo es digno de ser muy bienvenido

La flor en cieno también es pudenda

Si la vida ni la muerte eligen nido

Aunque la suerte a veces las remienda

 

Julio Carmona
 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 5 de septiembre de 2014

ASUMO Y ARRESTO

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ASUMO Y ARRESTO


Un día más que sumo a este rosario

Un día más de ser lobo estepario

Un día más de amarte solidario

Un día más de verte solo a diario

Mas sospecho una luz en el candado

Mas soy franco no me siento encerrado

Mas te siento aun lejana a mi lado

Y más te amo y más encarcelado

Esa es la historia del amor primero

Esa es la gloria de la vida en cero

Esa es la noria y ese el cenicero

Por ellos poemo amo y esculturo

Por ellos sueño y por ti en lo oscuro

Por ellos y por ti vivo y remuero

 

Julio Carmona

domingo, 10 de agosto de 2014

TODOS SOMOS PALESTINOS

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


Ha caído una bomba en mi destino

En mi cráneo en mis pies en mi intestino

Ha caído de la mano de un dios fino

Una bomba de hondo odio asesino

Al minuto de andar por mi camino

Me ha caído un balazo clandestino

Una espada del Damocles más porcino

Asida a un puño vil luciferino

Yo me sentí peruano ruso chino

Alemán canadiense argentino

Chileno japonés francés marino

Todas las sangres y todos los vinos

Sentí de todo el mundo herido el trino

Hoy por hoy todos somos palestinos

viernes, 1 de agosto de 2014

HARTAZGO

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


Estuve a punto de explotar de enojo,

Con unas ganas de patear enormes.

Desgañité improperios. Voz deforme

Fagocitó mis versos de amor rojo.

Casi-casi destripo los cerrojos

De la locura, y -como el de Tormes-

Del mundo todo me sentí inconforme,

Y sólo a un paso para irme de hinojos.

Sentí cual si me hubiera herido un bicho

De esos que refocilan en la podre,

O como si dejaran escapar un león.

La rabia (y preferir, mejor, el nicho)

Era -cual vino nuevo en viejos odres-
 
Nada poder contra la corrupción.

Julio Carmona

viernes, 4 de julio de 2014

PREGUNTAS OCIOSAS

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


 

Qué podría hacer yo para detener el crecimiento de los agujeros negros

Cómo contribuyo a impedir que los océanos se sigan contaminando

Cuánto debo aportar para que no se extingan los rinocerontes blancos

Quién me puede decir qué hacer para salvar del frío a los niños puneños

Dónde se perdió la brújula para nuevos rumbos de los que la inventaron

Cuándo terminará de joderse la manera de ver que las cosas están jodidas

Cuál orden establecido establece que sea un establecimiento la monarquía

Cuán pequeño es el mundo para que los humanos sean tan enanos

Desde qué segundo en el tiempo nació el yo primero

Con qué concha de tortuga se puede describir a los pendejos

En qué cabeza cabe que los pajaritos deban vivir prisioneros

A quién se le ocurrió la idea genial de que hay elegidos para los sueños

Hasta cuándo a los niños y a las niñas los traerá la  cigüeña y no el cigüeño 

Por qué tendría que hacerme estas preguntas en un mundo sin dueños

 

Julio Carmona


viernes, 20 de junio de 2014

Julio Carmona: EL MUNDO AL REVÉS

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C. "Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com


¿Y si todo fuera al revés:

Que la tierra es el satélite de la luna

Que los pobres son los ricos de la tierra

Que las mujeres son el sexo fuerte

Que los curas enferman

Que las dudas afirman

Que la muerte es la verdadera vida

Que el viento es una piedra y

Que la piedra vuela a hurtadillas

Que dios no está en el cielo sino en el infierno

Que los ángeles no tienen alas pero sí sexo

Que la poesía es puro cuento

Que los locos son los cuerdos y

Que los libres somos los presos?

 

Julio Carmona