martes, 18 de marzo de 2008
DOS SONETOS, Alcides Spelucín
I: "La hora de la desolación"
La cortina del cuarto tiene frío y tirita.
El viento entra con pasos capciosos de ladrón.
La luna es una concha llena de agua bendita,
Y mi alma ya no sabe de la santiguación.
Es tarde. Aún no duermo. ¡Hay algo que me incita
A no dormir en esta paterna habitación!
¡Yo no sé! Esta noche, en mí se han dado cita
Tantos viejos recuerdos, ¡que ya no hay extensión!
¡Y en esta alcoba muda que huele a cirio y rosa,
Hay aleteos de alma! Y una voz temblorosa,
-¡Quizá el silencio mismo!- arrastra una oración.
¡La vida que sonríe, al umbral se detiene!
¡Y hasta el oro fragante de la mañana tiene
Color de labios muertos en esta habitación!
II: "La hora penúltima"
Serás, en esa tarde, como una puerta abierta,
Y a niños y a mancebos prometerás la entrada;
Pero huirán, como huyen de la vetusta rada
Los tiernos bergantines de arboladura experta.
Será un distante anhelo de lumbre tu mirada,
Y tus ojos opacas lagunas de agua muerta.
¡Tendrás la enjuta mueca de una casa desierta,
Y el viento del olvido te dirá su balada!
Será la hora maga en que los aposentos
Se embadurnan de sombra; en que pasan los vientos
Como esas largas colas de las abuelas muertas...
¡Todo tendrá un semblante presagioso de espera,
Y se oirá, por último, la palabra agorera
De ese algo sombrío que hay detrás de las puertas!
Alcides Spelucín,
Perú
domingo, 16 de marzo de 2008
VOLVER A LOS DIECISIETE, Violeta Parra
Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente,
volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Ay si si si
Mi paso retrocedido
cuando el de ustedes avanza,
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido,
con todo su colorido
se ha paseado por mis venas
y hasta las duras cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.
Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el mas claro proceder
ni el más ancho pensamiento,
todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencias,
sólo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.
El amor es torbellino
de pureza original,
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.
De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana,
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.
Violeta Parra,
sábado, 15 de marzo de 2008
De: VIVIR ADREDE, Mario Benedetti
64. Aleluya
Aleluya. El tiempo pasa y yo sigo viviendo, con los dolores y las ausencias de siempre pero sigo viviendo. Con la suerte y la muerte a la vista, con las golondrinas y los buitres, con el alma en pena y la cordura casi loca, con las cenizas del olvido y el pan duro de las promesas. Pero sigo viviendo.
Aleluya. En alguna rara ocasión mi soledad se llena de prójimas y mis brazos abrazan y abrasan. Mi memoria viaja de noche en noche; mis jardines, de amanecer en amanecer.
De todos los puentes cruzo el más frágil: el que une tu desolación con mi consuelo, y mi consuelo con tu desolación, Acaricio los pinos antes de que en el próximo vendaval besen el suelo.
Aleluya. Cuando encuentre la verdad aún estaré a tiempo para llevar mi infancia conmigo y clavarla luego como un afiche en la pared de la cocina. Nos vamos para volver; volvemos para irnos de nuevo. El tiempo es un viaje de escalas infinitas donde aprendemos y enseñamos algo.
Aleluya. Piso tantos umbrales que los pies desnudos me arden. Desde esos umbrales imagino el infierno, pero de pronto recuerdo (aleluya x 2) que soy ateo, tanto de Dios como del diablo.
Vivir aquí, en los arrabales del universo, no está tan mal. Dos por tres vienen pájaros curiosos, con su experiencia del espacio, y acaban colgándose en un crepúsculo de árboles. Crecimos en un exilio de la esperanza, sin advertir que era un exilio de la nada.
Aleluya. La nada también puede ser todo y los otros también pueden ser nosotros. Si la tristeza nos empapa con su lluvia, digamos aleluya aleluya, primero despacito y luego en alarido, para que al fin nos encierren, así sea medio por az
Adrede
1. Todo es adrede
De todos los tiempos, los viejos y los nuevos, quedan virutas de la vida. A pesar de las tropas invasoras, de las religiones que bendicen las guerras, de los profesionales de la tortura, de los imperios del asco, de los amos del petróleo, del fanatismo con los misiles. A pesar de todo, van quedando las virutas de la vida. A ellas nos abrazamos y encomendamos, con ellas nos nutrimos nuestra endeble conciencia y alimentamos sueños y ensoñaciones.
Todo es adrede, bien lo sabemos. Desde el maleficio de las drogas hasta el desmantelamiento de la juventud. Todo está destinado a que no creamos en nosotros mismos y menos aún en el prójimo indefenso.
Nos obligan a vender por peniques el patrimonio virgen, y en el mercado de cambio compran sentimientos con promesas. Todo es adrede: los celos y el recelo, sospechas y codicias, odios en desmesura, el rencor y la pugna. La consigna es someternos, mentirnos el futuro, reconocernos en nada.
Todo es adrede y por eso construyen ideologías/basura donde intentan moler las virutas de la vida. De la vida. La nuestra. Ah, pero no podrán. También nosotros creamos nuestro adrede. Aposta lo gastamos. Y adrede ya sabemos cómo sobrevivir.
De cachivaches
13
Los médicos cubanos han curado tantas cataratas, que deberían ocuparse de las del Niágara.
15
Se dice que aquellos pontífices que bendecían cañones, padecían insomnios evangélicos.
21
Los pordioseros piden por Dios y por Eros.
51
En los perdones, siempre hay una pizca de hipocresía.
78
Los ascensores suben al décimo piso y luego vuelven a planta baja, pero nadie los llama descensores.
Mario Benedetti,
Uruguay
viernes, 14 de marzo de 2008
FRASES DE ENTRETIEMPO, Jorge Teillier
-Vivo en el campo a riesgo de convertirme en un vegetal.
-Voy a publicar mi autobiografía, porque así puedo contar mentiras.
-La sociedad considera como leprosa a la poesía, entonces mata la imaginación y la inspiración queda relegada al desván de los muebles viejos.
-Los ecólogos son tramposos, deberían, como los indios, vivir alejados de la urbe.
-Si hay guerra, voy a comandar el batallón de los desertores.
-Los pueblos hambrientos siempre ganan la guerra, van al saqueo y lo último que pueden perder es la vida estúpida que llevan.
-A los 50 sólo me queda la andrajosa melancolía de envejecer y ser mal ejemplo para la juventud. Y eso me gusta.
-Ese poeta es demasiado perfecto, es un poeta de computadora.
-Las mesas de madera son muy importantes, porque los árboles están con uno.
-Cuando uno escoge la poesía deja el ser físico, y la inteligencia apuesta por la muerte y el asombro.
.Me gustaría ser famoso, pero sólo mirándome al espejo.
Sobre el beber y los bares
-Bebo para combatir el tiempo y los temibles pasos de la realidad.
-Bebo porque es aburrido ver la realidad.
-Con el alcohol uno se pone siútico, sin problemas con el tiempo.
-Con el vino soportas a la gente, pero la gente no te soporta.
-Beber te ayuda a estar vivo en un país de idiotas.
-Algunos son abstemios por problemas de salud. Otros, son de nacimiento y eso los hace poco humanos. Otros, son alcohólicos arrepentidos.
-En los bares nadie se molesta por las letras que tienes que pagar, por el tiempo que pasa, por los cheques a plazo.
-El bar es un punto de encuentro de fracasados. Los triunfadores son aburridos porque siempre tienen que ganar y tienen miedo a perder sin pena ni gloria.
-Estoy escribiendo un libro que le enseñe a la gente a vivir con los alcohólicos.
Jorge Teillier,
Chile
Texto proporcionado por Juan Cristóbal (igual que el de Facundo Cabral).
jueves, 13 de marzo de 2008
VIVIENDO SE APRENDE A VIVIR, Facundo Cabral
Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho, si digo “manzana” no es la maravilla innombrable que enamora el verano. Si digo “árbol”, apenas me acerco a lo que saben las aves; el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.
Argentina
miércoles, 12 de marzo de 2008
ÍCARO ENSAYA SU PRIMER VUELO, Rodolfo Pacheco
BOSQUE DE PALABRAS sigue de duelo, por la desaparición del joven poeta Rodolfo Pacheco. A manera de homenaje, este poema suyo:
La primera tristeza que invadió su corazón de niño:
Saber que no era un ave
Que no podía volar
Y saber que eso era tan físico como su odio a sí mismo
Que más bien iba a ser un hombre de bien y olvidarse de tantas cosas
Desagradable aroma de su inocencia
Cada tarde ensaya su vuelo y cae siempre de cabeza
Llora, gime, mira con envidia a las aves
Alguna vez probó marihuana
Y aquel viaje terminó en una golpiza
Pero no se rinde
Crea artilugios de poeta, sueña con plumas y que es un ave fénix
Hermoso, ÍCARO, pero tonto, tercamente, cae mil y mil veces
Y así crece, con dolor, pero no le salen alas
Le salen brazos con los que trabaja de noche
Y piernas con las que huye de día
Huye de aquella maldición de estar pegado a la tierra
De aquella estúpida gravedad
Que no lo deja volar
Quiere dejar atrás todo dolor
Emigrar a una tierra donde nadie lo dañe
Donde pueda hacer piruetas en el aire, feliz, ÍCARO.
Rodolfo Pacheco,
Perú
martes, 11 de marzo de 2008
CERTIFICADO DE SOBREVIVENCIA, Winston Orrillo
Me lo piden
Por angas
Y por mangas.
¡Necesito
Probar
Que sobrevivo!
¡Que estoy
Que fui
Que, de repente,
Soy mi propio
Fantasma
Adelantado!
Humor macabro
Aqueste del
Gobierno:
Probarle
A su estulticia
Mi sevicia:
Mi crueldad
Para asirme
Al engranaje
De esta vida
De mierda
O poco menos.
Transitivo
Me vuelvo
Un cuneiforme
Un maestro
En las lenguas
De los muertos.
Enroscado
A la luz
Yo sobrevivo.
Enarbolo
A tu sexo
Por enseña
Y digo:
Buenos días
Al insomnio
Y a aquella
Neoplasia
Chamuscada
Le ordeno
Que aparezca
Desvestida.
Suculento
Yantar
De esta mañana:
Ronronea
Mi gata
¡Estamos vivos!
Rasguña
El calendario
Y se amotina
Si la dejo Maullar
Apartadiza.
Ella quiere
Jugar
Es inflexible
Y me enseña
De paso
El estar vivo.
Y me dice
Muy queda
Y muy sedeña
¡Embalsama
A ese trasgo
Del horario
Y partamos
Muy juntos
Al espacio
A la galaxia
Aquella
Que es nosotros!
Winston Orrillo,
Perú