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sábado, 1 de marzo de 2008

LIBERTAD, Juan José Arreola


Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. Todo transcurrió en un silencio pavoroso.

Creo que el error consistió en la ruidosa proclama: trompetas y campanas, cohetes y tambores. Y para terminar, unos ingeniosos juegos de moral pirotécnica que se quedaron a medio arder.

Al final me hallé a solas conmigo mismo. Despojado de todos los atributos de caudillo, la medianoche me encontró cumpliendo un oficio de mera escribanía. Con los últimos restos del heroísmo emprendí la penosa tarea de redactar los artículos de una dilatada constitución que presentaré mañana a la asamblea general. El trabajo me ha divertido un poco, alejando de mi espíritu la triste impresión del fracaso.

Leves e insidiosos pensamientos de rebeldía vuelan como mariposas nocturnas en torno de la lámpara, mientras sobre los escombros de mi prosa jurídica, pasa de vez en cuando un tenue soplo de marsellesa.

Juan José Arreola,

México


viernes, 29 de febrero de 2008

LA CARTA, Violeta Parra



Me mandaron una carta
Por el correo temprano,
En esa carta me dicen
Que cayó preso mi hermano,
Y sin compasión, con grillos,
Por la calle lo arrastraron, sí.

La carta dice el motivo
De haber prendido a Roberto
Haber apoyado el paro
Que ya se había resuelto.
Si acaso esto es un motivo
Presa voy también, sargento, si.

Yo que me encuentro tan lejos
Esperando una noticia,
Me viene a decir la carta
Que en mi patria no hay justicia,
Los hambrientos piden pan,
Plomo les da la milicia, sí.

De esta manera pomposa
Quieren conservar su asiento
Los de abanico y de frac,
Sin tener merecimiento,
Van y vienen de la iglesia
Y olvidan los mandamientos, sí.

Habrase visto insolencia,
Barbarie y alevosía,
De presentar el trabuco
Y matar a sangre fría
A quien defensa no tiene
Con las dos manos vacías, si.

La carta que he recibido
Me pide contestación,
Yo pido que se propale
Por toda la población,
Que el «león» es un sanguinario
En toda generación, sí.

Por suerte tengo guitarra
Para llorar mi dolor,
También tengo nueve hermanos
Fuera del que se engrilló,
Los nueve son comunistas
Con el favor de mi Dios, sí.

Violeta Parra,
Chile

jueves, 28 de febrero de 2008

CANTIGA DE CLARIDAD, Thiago de Mello


Campesino, plantas el grano
En lo oscuro — y nace un albor.
Quiero llamarte hermano.

De noche, comiendo el pan
Siento el gusto de esa aurora
Que te despunta en la mano.

Haces de sombras un haz
De luz para multitudes.
Un compañero tan claro
Que vive en la oscuridad.

Y mientras no llegue el día
En que la tierra sea un reino
De trabajo y de alegría,
Cantando juntos alcemos
Armas de amor en acción.
La rosa ya se hace llama
Al hilo del corazón.

Campesino, plantas el grano
En el oscuro y ya nace el agua.
Un día serás el dueño
Del sueño verde del campo.
Nunca vi verde tan verde
Como el de tu corazón.


Thiago de Mello,
Brasil


miércoles, 27 de febrero de 2008

GRACIAS A LA VIDA, Violeta Parra




Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios;
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano;
Cuando miro el bueno tan lejos del malo,
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Violeta Parra,
Chile


martes, 26 de febrero de 2008

ALABANZA DEL REVOLUCIONARIO, Bertolt Brecht


Cuando la opresión va a más
Muchos se desmoralizan,
Pero su valor crece.
Él es quien organiza su lucha
Por ese centavo del salario, por el agua del té
Y por el poder dentro del Estado.
Le pregunta a la propiedad:
¿Dé dónde eres?
Le pregunta a las ideas:
¿A quién sirven ustedes?

Allá donde reine el silencio
Hablará él.
Y donde impere la opresión y se hable del destino
Dirá él los nombres.

Allá donde él se siente a la mesa
Se sienta también el descontento.
La comida sabe mal
Y se reconoce que el cuarto es estrecho.

Allá donde lo persigan
Allá irá la rebelión y allá donde lo echen
Quedará la intranquilidad.

Bertolt Brecht,
Alemania

Texto proporcionado por Gustavo Pérez Hinojoza.

lunes, 25 de febrero de 2008

SI HEMOS DE MORIR, Claude McKay



Si hemos de morir, que no sea como cerdos
Cazados y acorralados en punto no glorioso,
Rodeados por la loca y hambrienta jauría,
Que se burla de nuestra maldición.

Si hemos de morir, que sea con nobleza,
Para que no se derrame nuestra preciosa sangre
En vano; que aun los monstruos que desafiamos
Tengan que honrarnos ya muertos.

¡Oh, hermanos! ¡Combatiremos el mismo enemigo!
Aunque menos, seremos valientes
Y contra sus mil golpes daremos uno de muerte.

¿Qué importa si tenemos el sepulcro abierto?
Como hombres frente a la asesina y cobarde jauría,
Contra la pared, muriendo, lucharemos.

Claude McKay

Jamaica

Versión castellana de Mónica Mansou.

Texto proporcionado por Christina Castello.



domingo, 24 de febrero de 2008

CONFIESA, Carlos Meneses


Dime cuántas veces has amado el recuerdo de Vallejo y Borges
En tus desabridas oraciones de verano tropical
En tus versos fútiles de tiempo sin fe y ambiciones sin sustento
Cuántas veces has caído de rodillas ante el retrato del viejo Walt orlado de blancas barbas
Convencido de que hay que lanzar lilas a los ataúdes de los desconocidos
Cuántas veces has deseado conocer a Vladimir pero no vivo
Ejecutado ya por su propia mano para poderle preguntar:
¿Por qué? ¿decepción? ¿miedo a la responsabilidad? ¿a sí mismo?
Y enfrentarte a Eliot para inquirirle por qué reposa blandamente su nejilla en la suave mano de poeta mientras la muerte por inanición llena los cementerios
Y si es cierto que soñó fuera de los límites del tiempo con ser el dueño absoluto de los jardines de rosas
Dime si alguna vez te ha asaltado el deseo de tener el don de poder robar
Por ejemplo la emoción de William Blake el espíritu de César Vallejo la voz para leer sus poemas de Pablo Neruda
Los evanescentes sueños de Paul Valery
Si alguna vez has rogado porque el tiempo te obedezca y te reúna en un fabuloso ayer Con Jean Moreas en su café preferido
O para desgañitarte discutiendo con Rimbuad mientras ruge la selva africana
Y su bella etiope comprada con la mitad de sus ahorros te sonríe con coquetería
Dime si al menos has intentado conocer y envidas a Burroughs, Kerouac o Ferlinghetti Si has amado alguna actitud de las muchísimas y muy válidas del viejo y glorioso Ezra Dime qué has hecho con tu tiempo
Qué has hecho contigo mismo.

Carlos Meneses,
Perú