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sábado, 7 de noviembre de 2009

Bertolt Brecht: "Nuestras derrotas no demuestran nada"

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.





HOMENAJE A BERTOLT BRECHT

Cuando los que luchan contra la injusticia
muestran sus caras ensangrentadas,
la incomodidad de los que están a salvo es grande.

¿Por qué se quejan ustedes?, les preguntan.
¿No han combatido la injusticia? Ahora
ella los derrotó.
No protesten.

El que lucha debe saber perder
El que busca pelea se expone al peligro.
El que enseña la violencia
no debe culpar a la violencia.

Ay, amigos.
Ustedes que están asegurados,
¿por qué tanta hostilidad?
¿Acaso somos
vuestros enemigos los que somos
enemigos de la injusticia?

Cuando los que luchan contra la injusticia
están vencidos,
no por eso tiene razón la injusticia.

Nuestras derrotas lo único que demuestran
es que somos pocos
los que luchan contra la infamia.
Y de los espectadores, esperamos
que al menos se sientan avergonzados.

lunes, 28 de abril de 2008

DE LA DUDA, Bertolt Brecht




Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis

Serenamente y con respeto

A aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.

Quisiera que fueseis avisados y no dierais

Vuestra palabra demasiado confiadamente.


Leed la historia. Ved

A ejércitos invencibles en fuga enloquecida.

Por todas partes

Se derrumban fortalezas indestructibles,

Y de aquella Armada innumerable al zarpar

Podían contarse

Las naves que volvieron.


Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible,

Y un barco logró llegar

Al confín del mar infinito.

¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza

Ante la indiscutible verdad!

¡Oh valeroso médico que cura

Al enfermo ya desahuciado!


Pero la más hermosa de todas las dudas

Es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza

Y dejan de creer

En la fuerza de sus opresores.


¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!

¡Cuántas víctimas costó!

¡Qué difícil fue ver

Que aquello era así y no de otra forma!


Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el

Libro del saber.


Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras generación
De él se alimenten juzgándolo eterna verdad.

Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.

Pero puede ocurrir que surja una sospecha, que nuevas experiencias
Hagan conmoverse al principio. Que la duda se despierte.


Y que, otro día, un hombre, gravemente,

Tache el principio del libro del saber.

Instruido
Por impacientes maestros, el pobre oye

Que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera

Del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.

Verdaderamente, le es difícil

Dudar de este mundo.

Bañado en sudor, se curva el hombre construyendo la casa

En que no ha de vivir.


Pero también suda a mares el hombre que construye su
Propia casa.

Son los irreflexivos los que nunca dudan.

Su digestión es espléndida, su juicio infalible.

No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos. Si llega el caso,
Son los hechos los que tienen que creer en ellos. Tienen

Ilimitada paciencia consigo mismos. Los argumentos

Los escuchan con oídos de espía.


Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,

Están los reflexivos, que nunca actúan.

No dudan para llegar a la decisión, sino

Para eludir la decisión. Las cabezas

Sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave

Advierten contra el agua a los pasajeros de naves hundiéndose.

Bajo el hacha del asesino,

Se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.

Tras observar, refunfuñando,

Que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.

Su actividad consiste en vacilar.

Su frase favorita es: «No está listo para sentencia.»

Por eso, si alabáis la duda,

No alabéis, naturalmente,

La duda que es desesperación.


¿De qué le sirve poder dudar

A quien no puede decidirse?

Puede actuar equivocadamente

Quien se contente con razones demasiado escasas,

Pero quedará inactivo ante el peligro

Quien necesite demasiadas.

Tú, que eres un dirigente, no olvides

Que lo eres porque has dudado de los dirigentes.

Permite, por lo tanto, a los dirigidos

Dudar.

Bertolt Brecht,
Alemania



sábado, 5 de abril de 2008

PERSEGUIDO POR BUENAS RAZONES, Bertolt Brecht


He crecido hijo
De gente acomodada. Mis padres
Me pusieron un cuello almidonado, me educaron
En la costumbre de ser servido
Y me instruyeron en el arte de dar órdenes. Pero
Al llegar a mayor y ver lo que me rodeaba,
No me gustó la gente de mi clase,
Ni dar órdenes ni ser servido.
Abandoné mi clase y me uní
Al pueblo llano.

Así,
Criaron a un traidor, le educaron en sus artes, y ahora
Él los delata al enemigo. Sí, divulgo secretos. Entre el pueblo
Estoy, y explico
Cómo engañan, y predigo lo que ha de venir,
Pues he sido iniciado en sus planes.
Descuelgo la balanza de su justicia y muestro
Sus pesas falsas.
Y sus espías les informan
De que yo estoy con los robados cuando
Preparan la rebelión.

Me han advertido y me han quitado
Lo que gané con mi trabajo. Como no me corregí
Me han perseguido,
Y aún había en mi casa
Escritos en los que descubría
Sus planes contra el pueblo. Por eso
Dictaron contra mí una orden de detención
Por la que se me acusa de pensar de un modo bajo, es decir,
El modo de pensar de los de abajo.
Marcado estoy a fuego, vaya a donde vaya,
Para todos los propietarios.

Mas los no propietarios leen la orden de detención
Y me conceden refugio. A ti te persiguen,
Me dicen,
Por buenas razones.

Bertolt Brecht,
Alemania


martes, 26 de febrero de 2008

ALABANZA DEL REVOLUCIONARIO, Bertolt Brecht


Cuando la opresión va a más
Muchos se desmoralizan,
Pero su valor crece.
Él es quien organiza su lucha
Por ese centavo del salario, por el agua del té
Y por el poder dentro del Estado.
Le pregunta a la propiedad:
¿Dé dónde eres?
Le pregunta a las ideas:
¿A quién sirven ustedes?

Allá donde reine el silencio
Hablará él.
Y donde impere la opresión y se hable del destino
Dirá él los nombres.

Allá donde él se siente a la mesa
Se sienta también el descontento.
La comida sabe mal
Y se reconoce que el cuarto es estrecho.

Allá donde lo persigan
Allá irá la rebelión y allá donde lo echen
Quedará la intranquilidad.

Bertolt Brecht,
Alemania

Texto proporcionado por Gustavo Pérez Hinojoza.

miércoles, 30 de enero de 2008

A LOS HOMBRES FUTUROS, Bertolt Brecht


1

Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa

Revela insensibilidad. El que ríe

Es que no ha oído aún la noticia terrible,

Aún no le ha llegado.


¡Qué tiempos estos en que

Hablar sobre árboles es casi un crimen

Porque supone callar sobre tantas alevosías!

Ese hombre que va tranquilamente por la calle,

¿Lo encontrarán sus amigos

Cuando lo necesiten?


Es cierto que aún me gano la vida.

Pero, creedme, es pura casualidad. Nada

De lo que hago me da derecho a hartarme.

Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría perdido.)

Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»

Pero ¿cómo puedo comer y beber

Si al hambriento le quito lo que como

Y mi vaso de agua le hace falta al sediento?

Y, sin embargo, como y bebo.


Me gustaría ser sabio también.

Los viejos libros explican la sabiduría:

Apartarse de las luchas del mundo y transcurrir

Sin inquietudes nuestro breve tiempo.

Librarse de la violencia,

Dar bien por mal,

No satisfacer los deseos y hasta

Olvidarlos: tal es la sabiduría.

Pero yo no puedo hacer nada de esto:

Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.


2

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,

Cuando el hambre reinaba.

Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía

Y me rebelé con ellos.

Así pasé el tiempo

Que me fue concedido en la tierra.


Mi pan lo comí entre batalla y batalla.

Entre los asesinos dormí.

Hice el amor sin prestarle atención

Y contemplé la naturaleza con impaciencia. Así pasé el tiempo

Que me fue concedido en la tierra.


En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.

La palabra me traicionaba al verdugo.

Poco podía yo. Y los poderosos

Se sentían más tranquilos sin mí. Lo sabía

Así pasé el tiempo

Que me fue concedido en la tierra.


Escasas eran las fuerzas. La meta

Estaba muy lejos aún.

Ya se podía ver claramente, aunque para mí

Fuera casi inalcanzable.

Así pasé el tiempo

Que me fue concedido en la tierra.


3

Vosotros, que surgiréis del marasmo

En el que nosotros nos hemos hundido,

Cuando habléis de nuestras debilidades,

Pensad también en los tiempos sombríos

De los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos

A través de las guerras de clases, y nos desesperábamos

Donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.

Y, sin embargo, sabíamos

Que también el odio contra la bajeza desfigura la cara.

También la ira contra la injusticia

Pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,

Que queríamos preparar el camino para la amabilidad

No pudimos ser amables.

Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos

En que el hombre sea amigo del hombre,

Pensad en nosotros

Con indulgencia.


Bertolt Brecht,

Alemania




sábado, 5 de enero de 2008

POEMAS, Bertolt Brecht



PRIMERO COGIERON A...

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.


MUCHAS MANERAS DE MATAR


Hay muchas maneras de matar.

Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc...
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.

Bertolt Brecht,
Alemania.